viernes, 26 de agosto de 2016

RETOS DE LA MEMORIA. LA CVR DEL PERÚ, EL INFORME, LAS TAREAS DE HOY







Gonzalo Gamio Gehri


El 27 de Agosto 2003 fue entregado el Informe Final de la CVR. Lastimosamente se ha avanzado muy poco en la implementación del programa de reparaciones de las víctimas, la ejecución de las reformas institucionales propuestas, así como la incorporación de las investigaciones desarrolladas por la Comisión en los planes de estudio de la escuela pública. La CVR elaboró un trabajo serio en torno a la elucidación del conflicto armado interno, examinando sus condiciones, los hechos y sus consecuencias para nuestra comunidad nacional. Este documento fue redactado para ser estudiado y discutido en los foros del sistema político y la esfera de juicio ciudadano al interior de la propia sociedad civil, como se indica en la Introducción del mismo texto. Tal como sucedió con otros lugares del mundo en los que se formaron Comisiones de la Verdad, el texto fue recibido con desconcierto y hostilidad por parte de los políticos locales.

Este debate no se ha realizado plenamente: los políticos y algunos líderes empresariales, jerarcas del clero, militares en retiro y columnistas de opinión que se opusieron a la conformación de una Comisión de la Verdad – y que luego rechazaron su investigación sin leerla a conciencia – han procurado bloquear cualquier proceso público de recuperación de la memoria que pudiese concretarse en políticas de justicia y reparación (1).  Tampoco han construido alguna suerte de “memorias alternativas” sostenidas en testimonios y evidencias, que pudiese contrastarse con el IF – CVR; han pretendido “refutar” una investigación multidisciplinaria con opiniones en columnas periodísticas repletas de calificaciones con escasos argumentos. En los últimos años han surgido, eso sí, libros testimoniales que han aportado un trabajo de reflexión sobre el conflicto (Los rendidos, Diario de vida y muerte, Memorias de un soldado desconocido).

Al cabo de tantos años, la vocación por el silencio y la evasión frente a la violencia continúa siendo la actitud presente en nuestra “clase política”. Constituye un escándalo que todavía existan en el país más de cuatro mil lugares de entierro indebido identificables y sin abrir. No existe voluntad para enfrentar esta dolorosa realidad. Lo cierto es que las condiciones que propiciaron el conflicto armado interno están presentes en el Perú de hoy, incluso pueden verse potenciadas por la condescendencia con las ideologías violentistas - comunes en la extrema izquierda y la extrema derecha - que todavía ejercen alguna influencia en diversos sectores de nuestro país. El Informe Final se propuso enfrentar tales condiciones y plantear políticas diversas para conjurarlas. Debatir los argumentos y las conclusiones, e implementar las políticas de memoria e inclusión que se requieran debería convertirse en una prioridad para el Estado como un reto para la democracia. Desconocer nuestro pasado más doloroso es una invitación a repetirlo. No olvidemos a los compatriotas que sufrieron la violencia del terror y de la represión. Sus demandas de justicia deberían ser las nuestras, sin dudarlo, pues son ciudadanos como nosotros.




(1) Sobre este punto, véase el artículo de Salomón Lerner F. aparecido hoy en La República.

martes, 23 de agosto de 2016

SOCIEDAD CIVIL: UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL







Gonzalo Gamio Gehri


La democracia es una forma de vida política fundada en la práctica de la deliberación pública en el marco de la observancia de los principios y normas que estructuran el sistema de derechos individuales. Quienes participan de los procesos de deliberación son (i) los ciudadanos que intervienen en el sistema político como representantes elegidos o como miembros de partidos políticos que compiten por el poder, así como (ii) los ciudadanos que actúan desde las organizaciones de la sociedad civil como forjadores de juicio público y fiscalizadores del ejercicio del poder en los diversos escenarios de la sociedad y del Estado.

El concepto de sociedad civil a menudo se presta a múltiples confusiones. En la tradición  sociopolítica que se remite a Tocqueville – correspondiente a la versión del liberalismo que entronca con el humanismo cívico -, dicho concepto se refiere a un conjunto de instituciones sociales que median entre las personas y el Estado, que constituyen foros de discusión sobre asuntos de justicia e interés común, con el objetivo de contribuir en el diseño de la agenda pública y ejercer control político. Las universidades, los colegios profesionales, los sindicatos, las iglesias, las ONG, etc., la conforman. Ella promueve la participación directa de los agentes en el espacio público.


Una democracia sólida requiere tanto una sociedad civil organizada como partidos políticos bien estructurados. La distribución del poder – el corazón mismo del régimen libre - requiere de ‘instituciones intermedias’ que generen debate entre agentes que valoren por igual la expresión razonada de los desacuerdos y la producción de consensos. En los años setenta y ochenta, numerosos disidentes de los países de Europa Oriental construyeron un discurso crítico frente al totalitarismo en los términos de la configuración de una sociedad civil plena. En el Perú, las protestas contra el régimen autoritario de Alberto Fujimori se cimentaron en medio de movilizaciones que se remitían al quehacer de una sociedad civil preocupada por el futuro de las libertades y la vigencia de los derechos humanos en nuestro país. Se trata de un concepto y de una red de instituciones cuya razón de ser se traduce en la generación de espacios colectivos para la acción política  del ciudadano. 

jueves, 11 de agosto de 2016

DOS DESAFÍOS PARA UNA ÉTICA CÍVICA









Gonzalo Gamio Gehri

Pasadas las elecciones presidenciales de junio, muchos ciudadanos sentimos que los peruanos nos hemos salvado de enfrentar una nueva etapa autoritaria en el Perú. Semanas atrás, pensábamos que, o no teníamos claridad sobre el movimiento de las tendencias electorales en pugna, o que el resultado sería otro. El último tramo de la campaña se revelaba como una noche llena de misterio; en el mejor de los casos, no se podía avizorar un desenlace. Finalmente, la opción política que en el último mes se planteó la defensa del sistema de derechos y la institucionalidad democrática como elemento básico de campaña ganó en la segunda vuelta.

Una victoria con tan estrecho margen debe llevarnos a hacer una estricta reflexión acerca del estado de la cultura democrática en el país, así como discutir la posibilidad de que ella se vea fortalecida en el futuro. La mentalidad autoritaria es muy poderosa e influyente en el Perú. Las perspectivas asociadas con el elogio del imperio de la autoridad y de la “mano dura” por lo general tienen acogida en períodos de crisis, tiempos en los que prima el sentimiento de inseguridad y desconfianza entre la población. No sólo inseguridad y desconfianza frente a la acción de los representantes y las instituciones, sino incluso frente al comportamiento de sus conciudadanos. En etapas de estabilidad, las ideologías autoritarias o proclives al uso de la violencia se evidencian ante la opinión pública como extravagantes e irracionales, son claramente objeto de ironía y cuestionamiento.  Es cierto que no sólo nosotros enfrentamos un clima de ansiedad – regiones de Europa también están viviendo una época de incertidumbre y sentido de fragilidad propiciada por los hechos de violencia que se han desencadenado  allí en los últimos años -, pero es cierto que en el Perú se ha instalado un discurso antidemocrático basado en el caudillismo y el tutelaje que ha calado hondo en la mente y en el corazón de muchos compatriotas.

Se trata de un fenómeno complejo que ha sido estudiado en detalle por diversos especialistas, entre los que destaca Alberto Flores Galindo[1]. La mentalidad autoritaria constituye una amenaza permanente para la vida pública. La idea de que un líder carismático ha de guiar al pueblo para la realización de su destino, así como la presuposición de que existen “instituciones tutelares” – las fuerzas armadas o la Iglesia católica - que orientan significativamente el curso de la vida del país, constituyen suposiciones que están presentes en nuestra sociedad. El equilibrio de poderes o la deliberación cívica como instrumento de control político son identificados a menudo como principios inútiles y engorrosos que obstaculizan la toma de decisiones que se requiere para tomar decisiones importantes en la escena política.

La propuesta autoritaria estuvo a punto de tener acceso al poder por la vía electoral. Quienes  estamos comprometidos – ya sea desde la academia, desde las organizaciones de la sociedad civil o desde los fueros del sistema político - con una comprensión de la democracia como una forma de vida que se consolide y eche raíces en territorio peruano debemos hacer una severa autocrítica acerca de lo que hemos dejado de hacer o hemos hecho mal en la tarea de fortalecer el sentido de la ciudadanía y el valor de la distribución del poder en nuestra sociedad.  Existen diversos frentes que esa autocrítica debe esclarecer con rigor[2]. Quisiera referirme esta vez a dos de estos niveles. En primer lugar, la comprensión de la democracia como una condición necesaria para la justicia social y el desarrollo; en segundo, lugar, examinaré la exigencia ética de edificar una genuina cultura política democrática centrada en el cultivo de la ciudadanía.






[1] Flores Galindo, Alberto La tradición autoritaria Lima, SUR – APRODEH 1999.
[2] Esta es la primera sección de un escrito más largo, que iré publicando aquí.

viernes, 5 de agosto de 2016

EL SICOMORO








Gonzalo Gamio Gehri

Desde que tiene cierto recuerdo, Julie Baker ama a Bryce Loski. Ella es una niña con una gran inteligencia y capacidad de empatía. Bryce es un niño que vive a pocos pasos de su casa, y asisten a la misma escuela. Esta es parte del argumento de Flipped, una película (basada en una novela) acerca de la compleja trama de las relaciones humanas y la naturaleza de nuestros afectos, vista desde el enfoque de dos niños. Hace un tiempo escribí un post sobre la película, hoy me propongo revisar una vez más alguno de sus temas centrales.

El padre de Julie – pintor por vocación – pregunta a la niña qué siente por Bryce, y qué tipo de persona es, si “es más que la suma de sus partes”. De la misma forma en que los objetos de un cuadro están en relación con los otros objetos y con el trasfondo completo, conocer e identificar la valía de una persona entraña percibir su historia, sus pensamientos, sus emociones, su capacidad de sentir compasión y cariño por los demás. Conocer a alguien es buscar el cuadro completo, mirar por dentro o procurar lograrlo. Julie comprende esta reflexión de su padre cuando por primera vez sube al sicómoro de su calle, un gran árbol desde el que puede ver su casa, su escuela, la gente pasar, el autobús llegar al paradero. Puede verlo todo y percibir las conexiones entre las cosas. De manera similar, habrá que acercarse a las personas para conocer sus corazones.


“- ¿Y qué hay con él?
         - ¿Qué?.
Tienes que ver el panorama completo. Un cuadro es más que la suma de sus partes. Una vaca sola es sólo una vaca. Un prado por sí mismo es sólo pasto, flores…y el sol que se asoma es sólo un haz de luz. Pero si lo reúnes todo, podría ser mágico”.

Este hallazgo permite que Julie se pregunte si muchas de las persona que conoce son o no  ‘más que la suma de sus partes’. Sabe – con la inocencia y la seriedad que imprime a esta iniciativa – que su pesquisa no es la de un juez inflexible que evalúa a los individuos desde un severo tribunal, sino es más bien la de una persona sensitiva y perspicaz, que busca comprender a los demás con sus defectos y sus grandezas, con todas sus limitaciones, para reconocer en ellas su anhelo de crecer y ser mejores. Con Bryce, esta pregunta está teñida de misterios, no sabe si el amor que siente por él no le ayuda a ver con claridad, o si esos sentimientos son los que precisamente le permitirán conocer el corazón de Bryce Loski.

Pero Bryce la decepciona muchas veces. En su torpeza, él desestima los detalles, la presencia de Julie en su vida, todo lo que ella aporta a su existencia. Sólo piensa en su temor, y en su falta de valor. La deja sola cuando un grupo de obreros se disponen a derribar su amado árbol para remodelar el lugar. Incluso desliza algunas expresiones hirientes sobre el tío de la muchacha, un hombre que padece una discapacidad. Julie se dice a sí misma que alguien a quien ha dirigido todo su amor y su amistad no puede dejarla sola en situaciones tan adversas, que los verdaderos amigos no se conducen así. Quien es más que la suma de sus partes tendría necesariamente que luchar sin fatiga por honrar los sentimientos y los vínculos significativos. Decide alejarse, ante el desconcierto de Loski.

Bryce reconoce su extrema falta de lucidez, y percibe en el dolor y la decepción de Julie sus propios sentimientos amorosos  hacia ella. Sus dudas se disipan ante su desgarradora ausencia, pese a sus  denodados intentos por comunicarse con ella. Curiosamente, (y la película así lo plantea) el chico sabe que recuperar su cariño implica – extrañamente – restituir el contexto de calor humano y seguridad que brindaban las alturas de aquel viejo sicomoro, que para ella simbolizaba tantas bellas y verdaderas cosas.













domingo, 31 de julio de 2016

APUNTES DE FIESTAS PATRIAS







Gonzalo Gamio Gehri

El jueves Pedro Pablo Kuczynski asumió su cargo. El discurso fue inspirador, aunque algo esquemático. El fujimorismo sigue asumiendo actitudes delirantes y hostiles hacia el partido de gobierno, que conspiran en contra prácticas eminentemente democráticas como una ceremonia de cambio de mando. Definitivamente, el fujimorismo demuestra que no se comporta como una agrupación democrática. Que su ex candidata presidencial sostenga que la mayoría fujimorista en el Congreso haría posible que su plan de gobierno  se traduzca en leyes concretas constituye una afirmación ofensiva. La verdad es que la mayoría de los ciudadanos votó porque ese plan no sea llevado a cabo. No tiene sentido esa pretensión de usurpar las prerrogativas del gobierno elegido.

La Homilía de la Misa y Te Deum estuvo dedicada en parte a desarrollar cuestionamientos a la mal llamada “ideología de género”. Es lamentable que el Cardenal Juan Luis Cipriani insista en desconocer el hecho según el cual las diferencias entre lo masculino y lo femenino a menudo están revestidas de construcciones culturales y sociales que implican la distribución de roles, acceso a formas de poder, cuestiones de igualdad y libertades, etc. Esto no disuelve las consideraciones biológicas o anatómicas, obviamente, pero si destaca consideraciones de justicia y asignación de derechos. La disposición onservadora a identificar a las investigaciones sobre género con consideraciones “ideológicas” revela ignorancia y hostilidad hacia la diversidad, lo cual es criticable en el contexto de una cultura humanitaria como la que impulsan las sociedades contemporáneas. 

 Las últimas declaraciones del Cardenal Cipriani en sus "Diálogos de Fe" - vía radio RPP - sobre las violaciones a mujeres menores de edad son dignas de rechazo. El lector podrá escuchar directamente  esas declaraciones, juzgar si se las “malinterpreta” como han sostenido sus apologistas, o no es así. Sugerir que las víctimas podrían compartir la culpa frente a un delito como ese es simplemente reprensible sin atenuante alguno. Esa no es la posición de la Iglesia Católica sobre este delicado asunto. Ya algunas autoridades del Estado han criticado estas declaraciones, como era de esperar. La ley es muy clara y constituye la autoridad fundamental para estos casos. Aquellos juicios evidentemente no reflejan el pensamiento de los ciudadanos ni de los cristianos ante un problema tan grave. Se trata de expresiones que es preciso rechazar con firmeza. Estamos enfrentando un positivo proceso de consolidación de una mayor consciencia de los derechos de las mujeres; las declaraciones del personaje aludido van manifiestamente en contra de esa perspectiva moral y política tan significativa. 


domingo, 24 de julio de 2016

LA DECANA DE AMÉRICA EN UNA DIFÍCIL ENCRUCIJADA






Gonzalo Gamio Gehri

Hoy los docentes y estudiantes de la UNMSM elegirán a su nuevo Rector. Tendrán que optar entre una autoridad “pragmática”, promotora del léxico del emprendurismo, y un antiguo juez caracterizado por su cercanía al fujimorismo y notoriamente contrario a la agenda de los derechos humanos en el Perú. La división de la candidatura progresista fragmentó el voto y generó esta desalentadora situación. Como un fiel reflejo del país, su centro de estudios más emblemático en el escenario público ostenta una izquierda fracturada.

Más allá de las dificultades que afronta, la UNMSM es una institución académica sólida, que ha aportado decisivamente al desarrollo del saber y el ejercicio de la justicia en el Perú. Leo en un espacio virtual de in medio conservador que uno de sus redactores – quien es Decano en una universidad propiciada por el Decreto de los noventa, que convirtió la educación universitaria en una mercancía más – indica que la izquierda ha lesionado la UNMSM a la vez que habría arruinado la educación superior nacional en su totalidad. Curioso diagnóstico el suyo, a la vez que. paradójico: fustiga la educación impartida en la UNMSM, pero no cuestiona el extraño formato universitario del que el objetor participa, un esquema educativo reductivo que en casi veinte años de existencia no ha producido ningún resultado científico, filosófico, tecnológico o cultural de consideración. Es una realidad que en los Rankings internacionales, sólo la PUCP y UNMSM aparecen en la lista de las mejores universidades del mundo, no encontramos para nada alguna institución universitaria con espíritu de lucro. Ni sombra de alguna. Una universidad de calidad debe ser plural en lo académico y lo político, debe promover el debate entre las diversas ciencias, visiones del mundo y expresiones de sentido; si los columnistas libertarios o conservadores se lamentan de la  presencia relevante de intelectuales liberales - progresistas y de autores socialistas en el mundo académico, ellos deberían producir su propia obra e intervenir en la discusión filosófica y científica a partir de alguna contribución original 'de derechas' que permita pensar el país. Desde la publicación de El otro sendero no se ha discutido una obra con esas características.  

La UNMSM es un recinto dedicado a la investigación científica y artística. Me une a esa institución un vínculo de afecto. He participado de su vida académica en numerosas conferencias y algunos de sus profesores son grandes amigos míos. Es un espacio consagrado al intercambio de ideas. Comparto la preocupación de su comunidad, frente a las opciones de dirección que hoy se formulan. Muchos estudiantes y colegas contemplan con asombro cómo los candidatos de primera vuelta están pactando con sus contendores más cuestionados, yendo en contra de los principios que han asumido como estandarte en todo este tiempo. Una institución de tanta trascendencia histórica como la UNMSM  merece un compromiso más profundo con la libertad académica y con los ideales que han configurado nuestra comunidad política nacional. 

sábado, 23 de julio de 2016

ESTIGMATIZACIÓN Y DEBATE POLÍTICO. CUANDO HABLA EL PREJUICIO






Gonzalo Gamio Gehri



Hace ya tiempo que una facción importante de la autodenominada “clase dirigente” – personalidades asociadas a la actividad política, la prensa conservadora, la dirección de algunas instituciones sociales – ha deslizado la idea de que la acción de la izquierda constituye la causa fundamental de la crisis nacional en todas sus manifestaciones. No distingue, por supuesto, perspectivas al interior de los sectores progresistas en la política y en el ámbito del pensamiento, aunque se trate de visiones que guardan discrepancias significativas entre sí; para este discurso esquemático, no existen socialdemócratas, marxistas, cristianos progresistas, liberales sociales, socialistas. Para ellos todos son comunistas, disfrazados o manifiestos, extremistas dispuestos a usar la violencia en la medida en que se lea acertadamente “el curso de la historia”. Hace unos días la congresista Luz Salgado señaló que de un modo u otro el antifujimorismo acusa algún compromiso con el terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA, y que este grupo de ciudadanos no le perdonaría a los fujimoristas la derrota de la subversión. Se trataría de un grupo de personas a las que “no le gustó que le rompiéramos un proyecto político”. Lamentables e irresponsables declaraciones, basadas en el prejuicio. Otros políticos de su bancada han planteado aseveraciones similares en diversos medios (twitter incluido).

Sin duda, la extrema izquierda ha generado graves daños al Perú. El conflicto armado interno – propiciado por Sendero Luminoso y el MRTA, inflamados por la suscripción de ideologías fanáticas y destructivas - se llevó la vida de casi setenta mil peruanos. Hay que recordar que el terrorismo se enfrentó a la izquierda política, asesinando a muchos líderes de Izquierda Unida, el caso más conocido es el de María Elena Moyano. IU es la segunda fuerza política con más víctimas de  crímenes perpetrados por los grupos subversivos. El primero es el APRA. Catalogar a toda la izquierda como violentista y afín a la subversión no es sólo una acusación falsa, sino un agravio a las víctimas y mártires izquierdistas, muertos a manos del terrorismo, y a quienes se enfrentaron a aquellas organizaciones delictivas en lo ideológico y en el terreno de la acción, como Henry Pease, Alfonso Barrantes y muchísimos otros militantes de izquierda.

He sostenido reiteradamente en este blog que el Perú agradecería una derecha auténticamente liberal y una izquierda estrictamente democrática. Las izquierdas deben enfrentar una profunda revisión crítica de sus ideas fundamentales a la luz de lo ocurrido en la segunda mitad de los años ochenta en el mundo. Muchos grupos progresistas lo están haciendo. Considero que el pensamiento progresista debe suscribir en lo político los principios de la democracia liberal. En lo económico ha de reconocer los fundamentos de la economía de mercado, a la vez que asumir una visión multidimensional del desarrollo, en una perspectiva humanista que, por ejemplo, Martha C. Nussbaum y Amartya Sen, liberales de izquierda,  han discutido desde hace décadas. Desde que era un estudiante, la idea de que la historia tenía un curso lineal  conforme a leyes me resultaba insostenible. Una suposición dogmática conceptualmente inaceptable.

La izquierda se define por su heterogeneidad. Lo mismo puede decirse de la derecha, por supuesto. El aire de familia que articula a las izquierdas es la preocupación por la conexión entre la libertad individual y la justicia. La suposición de la prensa de extrema derecha de que la izquierda tiene un programa único virulento resulta obviamente absurdo. Generalmente, este prejuicio grotesco viene acompañado de una tesis de complot. Hace meses que – sólo por poner un ejemplo – Víctor Andrés Ponce  ha desarrollado una lectura conspirativa de la izquierda y en general del antifujimorismo. En sus artículos, dice que el antifujimorismo es el factor negativo de la política de la historia reciente; curiosamente, fue el antifujimorismo el que derrotó a Fuerza Popular en las últimas elecciones. Si Kuczynski hubiese escuchado sus consejos, es muy posible que hubiese perdido en las urnas. Hace tiempo que  el periodista caricaturiza a las izquierdas. Indica que, una vez derrotado el terrorismo, la izquierda sigue buscando asaltar el poder bajo una estrategia cultural, pero bajo el mismo esquema de fondo. Se trataría de un 'siniestro plan unitario'. “La universidad de Huamanga de los setenta fue reemplazada por un trabajo paciente e inteligente en los predios de la Universidad Católica mientras todos los cuadros del comité central bolchevique se lanzaban a organizar sus ONG, “organizaciones de la sociedad civil” y todo tipo de agrupamientos”, declara sin ofrecer justificación alguna de tamaña acusación. Resulta realmente ridículo afirmar algo así, de una manera tan ligera, y sin ningún trabajo de razonamiento que le sirva de sustento.  Se trata de una aseveración ofensiva – que revela una contundente ignorancia respecto de la educación impartida en la PUCP y sobre el concepto mismo de sociedad civil – que no resiste el menor escrutinio racional. Su artículo entero es tan extravagante y gaseoso, que parece que en este caso – en el que parece primar el bullying ideológico y mediático - la verdad resulta ser lo de menos.

La discusión de idearios y perspectivas es políticamente significativa. No obstante, ésta discusión precisa de razones. De lo contrario, permanecemos en el terreno de las etiquetas y de la vana caricatura. La política tiene una dimensión pedagógica que no debe desatender por ningún motivo.