viernes, 11 de mayo de 2007

¿QUÉ CLASE DE "CULTURA LIBERAL" PRETENDEMOS DEFENDER? Algunas reflexiones.

POR UN LIBERALISMO DE IZQUIERDAS


Gonzalo Gamio Gehri


En este blog he estado defendiendo una versión de la "cultura liberal" ¿Qué entiendo con este término? Tengo que confesar que mi posición frente al tema supone un esfuerzo personal por convertir la palabra "liberal" en una buena palabra - en un contexto en que ha sido sistemáticamente distorsionada y usurpada por sectores de la ultraderecha o por los devotos de Friedman - hurgando un poco en la historia de la filosofía política (su horizonte originario); se trata también de sumar esfuerzos por convertirla en una palabra precisa en nuestro medio, una expresión que designa una cierta actitud ante la vida que es producto de una serie de construcciones históricas labradas en el ámbito de la ética y la política (y que tiene poco que ver, a decir verdad, con el egoísmo y con la adoración del mercado).

No resulta fácil el esfuerzo. Voy a comentar mis propios reparos frente al tema revisando mis creencias, con cierta incomodidad, por cierto. Me considero un hombre de izquierda, alguien que tiene en alta valía la justicia social y que combate la cosificación de lo humano. Soy también un cristiano que se ha nutrido de la tradición bíblica (y de la reflexión proveniente de la teología de la liberación), particularmente de la historia de la profecía y del anuncio del Reino presente en los Evangelios. Soy también un aristotélico, que cree en la importancia del ejercicio del razonamiento práctico encarnado en mundos de vida concretos, cultivado con la vista puesta en los bienes y en los hábitos y modos de discernimiento que puedan esclarecer la propia vida, los vínculos y los propósitos elegidos conscientemente al interior de un sistema de instituciones frágil y complejo. Soy, en fin, un hegeliano que confía en la construcción histórico - social de formas encarnadas de libertad, y que cree que una forma significativa de generarlas implica el concurso de la reflexión y la acción política, y una buena dosis de escepticismo que nos proteja del dogmatismo.

¿Cómo conciliar todo eso con el liberalismo? Si todas estas formas de pensamiento constituyen parte de mi identidad ético - política, entonces alguien podría conjeturar que mis ideas se encuentran en serios problemas desde el punto de vista de cierto liberalismo (el liberalismo "se dice en muchos sentidos", algunos más legítimos que otros). No creo en el imperio exclusivo de la libertad negativa, ni en el sujeto desvinculado de la Ilustración, ni en el racionalismo. Considero que el mercado abandonado a sí mismo genera desigualdad y deshumanización. Rechazo la ideología omnipotente de la empresa privada en las universidades, en las instituciones políticas y en los templos. La doctrina de los Chicago Boys, su pretensión de hacer de las sociedades un gigantesco Mc Donalds, constituye un proyecto antiliberal, que traduce todos los bienes humanos al lenguaje de las mercancias. La situación se agrava en el Perú, en donde - equivocadamente - se asocia liberalismo con capitalismo salvaje, y con espíritus que coquetean con la autocracia, o con yuppies que basan sus meditaciones sobre la cultura en Wikipedia (como algunos directores de la prensa conservadora). Ese credo meramente económico - a veces llamado "neoliberalismo" - es un falso liberalismo. Un catecismo secular de caja registradora, no un imaginario crítico de libertades individuales y prácticas ciudadanas.

El liberalismo es ante todo una actitud frente a la vida y ante las instituciones que procura la distribución del poder, y que respeta escenarios sociales diferenciados como fuentes particulares y específicas de libertad y realización. La cultura liberal combate el despotismo y el anhelo de control de algunas instituciones sobre los distintos espacios de la vida humana (incluido el propio mercado, recinto sagrado de los neoliberales). Rechaza la promoción del "pensamiento único" - religioso, político o económico -: por eso es partidario de la democracia, y defensor de la participación activa del hombre de la calle en la política. Para ello, el individuo puede disponer de los foros vigilantes de la sociedad civil o, si así lo quiere, puede actuar dede organizaciones políticas que aspiran al gobierno). El auténtico liberal condena el caudillismo y el clientelismo político que menosprecia, sojuzga y pretende manipular a los pueblos.

El liberalismo promueve la secularización de la cultura: el fundamentalismo le parece nefasto. Quiere construir un escenario común para la práctica de los credos e idearios, las culturas y las convicciones. Aspira a configurar espacios públicos que promueva el diálogo, el debate y el respeto por la diversidad. Cultiva el libre pensamiento, el ejercicio de la crítica y el pluralismo. No cree que exista una doctrina última que concilie e interprete de una manera concluyente todos los fines humanos; considera que no existe el camino, sino vías posibles de plenitud humana, que pueden ser elegidas por buenas razones (eso no es relativismo). Reconoce que los valores humanos pueden entrar en conflicto (Isaiah Berlin), y que una vida razonable intentará honrarlos aún en tensión. Del mismo modo, considera que un régimen político razonable es aquel que permite la coexistencia pacífica y solidaria de los diferentes proyectos de vida, bajo la única condición del respeto de los derechos básicos que consagra la ley. Este es el punto de vista que alguna vez contribuyeron a forjar Locke, Tocqueville y Mill, y que recientemente han defendido Berlin, Walzer y Shklar. Nada de esto es incompatible con el anhelo de justicia social, inclusión económica y política, y control democrático del poder. Por eso creo que es posible (y deseable) un liberalismo de izquierda. También en el Perú.


10 comentarios:

Martín dijo...

Gonzalo,


hola, hice un post partiendo de tus reflexiones. Saludos,

http://martintanaka.blogspot.com/2007/05/sobre-el-liberalismo-de-izquierda.html

Anónimo dijo...

Gonza,

¿Y cómo aborda la posición liberal que postulas el desarrollo económico industrial y post-industrial?

Tal vez, ¿por "izquierdas" y para abordar el ámbito económico confluyas hacia Marx o no?

Un abrazo,


Raschid

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Raschid:

En realidad, suscribo en principio la tesis de la igualdad compleja de Walzer. Sin embargo, considero también muy interesantes e iluminadoras las críticas de Marx a la alienación del trabajo (convergentes con el liberalismo en muchos puntos, además). Lo que considero problemático es la "solución" marxista; allí me inclino por una propuesta socialdemócrata, próxima a un liberalismo participativo.

saludos,
Gonzalo.

el_bibliofilo dijo...

Hola.Estoy de acuerdo con tu defensa de la compatibilidad de liberalismo e izquierda. He explorado en internet y he encontrado opiniones y tesis escépticas sobre esta cuestión pero no comparto tales analisis pues no se puede asociar solo posiciones como el colectivismo o el socialismo planificador, por contra, revoluciones democráticas, a comienzos de las democracias española o portuguesa, o el liberalismo de Cadíz evidenciaron la aprobación de las sociedades por construir proyectos de garantía de la igualdad social o la identificación de sociedad y democracia lo cual implica que el individuo reconoce a su semejante como participante de un sistema conjunto de derechos y deberes.Por tanto la conciencia cívica democrática se ampara de la mejor manera posible desde una perspectiva izquierdista democrática. Izquierda y liberalismo son los principales valedores de una ideología que considera a la persona como un ser integro tanto social como individualmente.

el_bibliofilo dijo...

Hola.Estoy de acuerdo con tu defensa de la compatibilidad de liberalismo e izquierda. He explorado en internet y he encontrado opiniones y tesis escépticas sobre esta cuestión pero no comparto tales analisis pues no se puede asociar solo posiciones como el colectivismo o el socialismo planificador, por contra, revoluciones democráticas, a comienzos de las democracias española o portuguesa, o el liberalismo de Cadíz evidenciaron la aprobación de las sociedades por construir proyectos de garantía de la igualdad social o, en el primer caso, la identificación de sociedad y democracia lo cual implica que el individuo reconoce a su semejante como participante de un sistema conjunto de derechos y deberes.Por tanto la conciencia cívica democrática se ampara de la mejor manera posible desde una perspectiva izquierdista democrática. Izquierda y liberalismo son los principales valedores de una ideología que considera a la persona como un ser integro tanto social como individualmente.

Anónimo dijo...

Buenas

¿Usted cree en la dicotomía que se hace entre la izquierda y la derecha? Al menos, por lo que leo eso parece.

Anónimo dijo...

¿Liberalismo de izquierda? ¿Necesita el liberalismo adornarse con ideas de izquierda?
No señor. No veo esto como algo viable. Pareciera, con perdón del posteador, una idea demagógica más.
Eudocio Ravines -alguien que sabia del tema- decía que una de la muchas estrategias del militante izquierdista es maquillar su postura presentando versiones "descafeinadas" de su ideología, con el fin de restituirle carisma. Así, inventa slogans: "tercera via", "economia social de mercado", "economía mixta", "eurocomunismo", "nacionalismo", etc. Por ese camino también se llega al "socialismo liberal", y, finalmente, al "liberalismo de izquierda".
Pero, decía Ravines, todas esas no son sino ocultas formas de sabotear (a veces ingenuamente) la economía libre haciendo intervenir al Estado donde no le corresponde, con el pretexto de la compasión y la solidaridad con los pobres. Finalmente, durante el proceso, el compromiso con la intromisión estatista derrumba la careta liberal, y la cosa ecléctica se convierte en lo que realmente es y a lo que lleva: trabas burocraticas, más impuestos, fuga de capitales, menor productividad, emisión de billetes, inflación... Y todo eso adornado con la retórica típica del izquierdismo: salvaguarda de áreas estratégicas y de la producción nacional, regulación del mercado para proteger "a los que menos tienen", subsidios de productos básicos...
No hay sino dos caminos: estatismo o economía libre. Toda "aparente via "intermedia" o "conciliadora" es imposible, y su promoción es, si se quiere, ilusa.
Por último, lo que hay de rescatable en la propuesta humanista del marxismo fue, justamente, recogido de las ideas liberales.

W.M.

Anónimo dijo...

Le recomiendo al último comentador Ánonimo/W.M. que lea mejor a Marx- si es que algo ha leído de él- y que procure no hablar con falacias , pretendiendo sanjar un tema suficientemente complejo, citando a 'alguien que sabia del tema'. ¿Acaso Marx planteaba un estatismo?,¿Nacionalismo, economía social de mercado, socialismo liberal, eurocomunismo, liberalismo de izquierdas : son lo mismo?

Alde dijo...

La respuesta a mi anterior comentario, que aparece a continuación de él, parece ser la mejor prueba de que los auto-proclamados simpatizantes de Marx frente a un asunto como éste, no tienen argumentos. El señor anónimo se contenta con tratar de "descalificar" (cosa que, por supuesto, no logra) a quien escribe con puras frases generales de "supersabio" (¡y escribe "zanjar" con s!) que no aclaran nada.
Y vaya que ese pretendido "marxistón de café" sí necesita leer a Marx. Dice que "no planteaba un estatismo". Ja, ja, ja, bueno... Sólo para aclarar el tema a los legos, no para responderle al citado Sr. anónimo que evidentemente no registrará en su distorsionada percepción nada de esto, les transcribo un párrafo del Manifiesto Comunista referente a las medidas que se sugerían para expropiar a la burguesía: "El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas". Y los párrafos que siguen son inequívocos, allí se habla de la centralización del crédito en el Estado, y la nacionalización de los transportes, entre otras perlas.
Espero que este comentario salga, uno nunca sabe...
W.M.

Blogger dijo...

No les parece un poco "antiliberal" (además de retrógrado?) utilizar términos como "derecha", "izquierda" y "centro" para definir posiciones políticas que tienen que var más con la actitud hacia la Libertad que con un posicionamiento propio de otras èpocas?