sábado, 4 de abril de 2009

APUNTES SOBRE UNIVERSIDAD Y DESARROLLO





Gonzalo Gamio Gehri


Hace tiempo que en nuestro país se discute el perfil de una universidad realmente comprometida con el progreso social y la construcción de conocimiento y ciudadanía democrática. Una institución que no ceda a los cantos de sirena del generalizado formato empresarial de la educación superior, que tanto daño hace a la vida universitaria, sometiéndola a simples criterios instrumentales. Necesitamos universidades que produzcan seres humanos nuevos, personas capaces de examinar con coraje y lucidez sus instituciones sociales y políticas – así como sus tradiciones de pensamiento y acción - con genuino espíritu crítico y creatividad. Aquí algunos apuntes sueltos (casi a manera de guión preliminar, bosquejo o borrador) sobre este tema.

Las dos columnas básicas que sostienen un proyecto de esta naturaleza son la idea de libertad y el concepto de desarrollo humano. Por libertad se entiende no la mera ausencia de impedimentos para la realización de los planes privados de una voluntad atomizada, sino la capacidad de los sujetos de construir mundos significativos a través de la interacción y el diálogo: ella se refiere tanto a la autonomía como a la expresividad. La universidad debe ofrecer un espacio abierto al trabajo del pensamiento y la creación científica y estética, con miras al planteamiento de problemas teóricos y prácticos que permanecen invisibles ante la mentalidad meramente calculadora y estratégica, únicamente sensible a los poderes del control instrumental - sobre la naturaleza o la sociedad – y la eficacia económica. La universidad debe formar en el cultivo de la sabiduría y la prudencia, y no sólo en los principios de la técnica.

El desarrollo humano alude a las posibilidades efectivas de una vida humana plena en armonía con el entorno natural y social. Supone el cuidado de una ecología natural – la conciencia de la atención a las condiciones físico – biológicas para la preservación de la vida animal y vegetal, y la protección del medio ambiente -, como el de una ecología social (cfr. Robert Bellah), la reflexión sistemática sobre las condiciones sociales de una vida digna y razonable, la reflexión sobre las instituciones fundadoras del habitat humano tal y como el sujeto encarnado las vislumbra desde el horizonte histórico – crítico que lo circunda y desde el cual él se interpela e investiga. Se trata del pensamiento acerca de la justicia distributiva y el reconocimiento.

La investigación ecológico – social requiere para la concreción de su trabajo, superar el concepto abstracto del individuo, propio de la ilustración temprana. Un yo sin atributos sustantivos (sin corporalidad ni sexualidad, sin historia ni vínculos comunitarios), constituye una ficción teórica que el romanticismo y sus desarrollos posteriores cuestionaron, desde la tesis del carácter histórico – social de la racionalidad, asociada a la promoción de un ser humano integrado con su mundo circundante, y con la afectividad, somaticidad e interdependencia que lo constituyen. Desde una comprensión encarnada del agente humano es que es posible formular las consideraciones propias de las políticas de la diferencia (las demandas de reconocimiento relativas al género, las culturas, etc.). Una universidad plural debe tener en cuenta estas dimensiones del pensamiento y la práctica en la cultura contemporánea como centro de sus preocupaciones académicas.

La universidad busca, en esta línea de reflexión, formar seres humanos integrales, que sean útiles a su sociedad como académicos y profesionales tanto como ciudadanos y como personas abiertas a la argumentación y sensibles a la belleza. En ese sentido, ella promueve el cultivo del espíritu crítico como actitud para aproximarse a los fenómenos que el alumno estudia y vive, pero también la sensibilidad estética y ética, que le permita dirigir sus emociones hacia lo que es bello y hacia lo que inspira compasión y pone de manifiesto su sentido de justicia.

Una universidad no sólo es un centro de formación académica y profesional; ella tiene una ineludible responsabilidad para con el desarrollo de la vida pública. Se trata de educar futuros ciudadanos que estén dispuestos a comprometerse como agentes políticos en la defensa de la causa de la democracia y los derechos humanos. Ciudadanos que hayan adquirido y cultivado capacidades para la empatía y la solidaridad con quienes están en situación de indefensión o padecen alguna forma de discriminación o injusticia. Los ciudadanos y profesionales que educa la universidad deben estar habituados al trabajo interdisciplinario, de modo que no sólo descubran en los actos injustos modos de actuar aislados, sino mentalidades sociales que desenmascarar y cuestionar, y estructuras sociales que denunciar y cambiar a través de la acción política. Además, el alumno debe estar dispuesto a elaborar pensamientos de largo y mediano plazo – tan extraños en la historia reciente de las instituciones del país – que le permitan colaborar en el diseño y la discusión de programas con sentido, particularmente en la esfera pública. La universidad, como una institución de la sociedad civil, busca contribuir con la construcción de una auténtica comunidad política en el país, que reúna en condiciones de igualdad y equidad las diferentes culturas que la habitan.

12 comentarios:

Cirilo dijo...

Yo creo sinceramente que a la PUCP en la facultad de letras y humanidades tiene una buena parte de lo que mencionas, pero jkustamente le falta tanto lo de "estratégica y calculadora" como tu dices, que muchas cosas quedan sin palabras. Miren por ejemplo la CVR, la peor estrategia que he visto (con eso básicamente me refiero al marketing empleado). En fin, perosonalmente creo que parte del análisis radica en la estrategia y el cálculo, siempre y cuando este campo no domine a los demás (no terminar sobreponiendo un enfoque de resultados).

Gonzalo Gamio dijo...

Cirilo:

Esta no es una reflexión sobre la PUCP, sino una meditación de principios sobre la universidad en general, sus vínculos con el desarrollo y la justicia.

Saludos,
Gonzalo.

Hugo Aldave Herrera dijo...

Cuanto se ha deteriorado la esencia de la Academia Platónica hasta el Régimen legal de las Universidades empresa y facultadas para lucrar (D leg 882). Cuanto necesitamos de agresividad empresarial para sacar a la Ruiz, Catolica y Pacífico, de sus claustros, y que vengan urgente a provincias. El que haya predominancia de inversión extranjera se explica de algun modo por la falta de idoneidad de nuestra red de profesionales nacionales. Gonzalo asi como te ingenias para emprender cruzadas dignas, tus amigos tambien demandamos que pilotes un debate nacional sobre la UNIVERSIDAD Y EL DESARROLLO.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Hugo:

Gracias por tu generoso mensaje. No creo que yo deba 'pilotear' este debate; sólo contribuir con él desde la materia que trabajo.

Saludos,
Gonzalo.

Dr. C.A. Thorpe dijo...

Lo que no estás tomando en cuenta, Gonzalo, es que más vale un carro último modelo en el estacionamiento de la universidad o un pabellón donado por la Southern, que todas las clases de ética, filosofía, etc, que haya en el rol de cursos. Por supuesto, la cultura es muy útil, uno no debe desdeñarla fácilmente. Es un instrumento para la labor profesional. Fíjense lo que dice Gustavo Rodriguez aquí:

"¿A qué se debe el éxito alcanzado por Toronja?

"Pienso que si en poco tiempo pasamos de ser cuatro gatos en un garaje a ser una empresa más o menos conocida, la razón debe estar en una suma de factores. Primero: mi socio y yo veníamos de ser personas reconocidas en nuestros rubros respectivos. Segundo: quisimos ser integrales en nuestras soluciones de comunicación, sea que se trate de publicidad o de manejos de crisis. Tercero: la gente que trabaja aquí proviene de experiencias muy mezcladas en sus vidas. Por ejemplo, nos acompaña un creativo que ha estudiado derecho y antropología, y un gerente de área que ha estudiado literatura y ha producido a grupos de rock como Los Mojarras. Cuarto: queremos que nuestra gente no solo tenga tiempo para trabajar, sino también para afanar a sus enamoradas, pasar tiempo con sus hijos o aprender danza."

Claro que luego dice:

"No me gusta la palabra 'éxito', porque es entendida como sinónimo de acumulación. Para mí, exitosa es la persona que es consciente de sus fortalezas y de sus debilidades; que potencia y comparte las primeras y ha aprendido a no flagelarse más de la cuenta por las segundas. Desde esta perspectiva, creo que sí estoy aprendiendo a ser exitoso."

Lo cual me parece perfecto: nadie puede decir las cosas abiertamente todo el tiempo. Hay que tener estrategia para decir las cosas de la manera adecuada. Recordemos que Gustavo Rodríguez no podría darse el lujo de decir lo que dice en ese párrafo si no tuviera éxito.

¡Buena suerte y éxitos!

Gonzalo Gamio dijo...

Sr. Thorpe:

Bueno, su primera afirmación responde a su propio esquema de valores, y yo discrepo con esa tesis. Creo que lo que cuenta en una Universidad es la excelencia académica, una formación humana y profesional, y el compromiso social.

Saludos,
Gonzalo.

LuchinG dijo...

¿Y cómo hacemos para que quien no comparte esos valores acepte que parte del dinero que paga a una universidad se "deperdicie" en esos temas?

Gonzalo Gamio dijo...

Luchín:

No estoy seguro que haya que convencerlo. Sino gusta de las exigencias ecológicas, las cuestiones de desarrollo y justicia, tiene la opción de irse a un instituto superior, o – lo que es casi lo mismo – a una “universidad empresa”. Y recibir una ‘capacitación profesional’ sólo en clave laboral.

Entre Aristóteles y Miguel Ángel Cornejo, yo tengo clara mi elección.

Saludos,
Gonzalo.

LuchinG dijo...

OK, está muy bien definir en qué cree uno y por qué cree en ello, pero limitarse a plantearlo y no encontrar un arma que te permita hacerle entender al prójimo que gastarse el sueldo de un año en un juguete de cuatro ruedas no es motivo de orgullo sino de risa, todo eso en lo que crees encontrará cada vez menos personas que lo escuchen y lo entiendan. Eventualmente los egresados de las seudo-universidades serán más apreciados que los de las verdaderas, habrá más jovenes que quieran ir a las seudo-univesidades, y a las verdaderas en algún momento no les quedará más remedio que reestructurar su curricula o desaparecer. La pelea entre Aristoteles y Cornejo la decide Darwin.

Saludos.

Gonzalo Gamio dijo...

Luchín:

Las seudo universidades están estafando a sus "clientes".

Saludos,
Gonzalo.

henry dijo...

Profe..no se encierre en sus propias inclinaciones morales, que por cierto comparto en la mayoría de los casos...pero en sus respuestas a personas que no se acercan a lo que usted cree siempre denota ironía y minimización del resto...

Su alumno

Dr. C. Thorpe dijo...

Estimados lectores de este comentario:

Los invito a ver el blog/presentación del libro "LA GUIA MÁXIMA DEL ÉXITO", obra de un servidor (con dibujos de Jesús Cossio).

¡Suerte y Éxitos!