miércoles, 7 de julio de 2010

EL LEGADO PLURALISTA DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA (SALOMÓN LERNER FEBRES)




A continuación presentamos - con autorización del autor - el artículo del Dr. Salomón Lerner Febres, El legado pluralista de la Universidad Católica, una profunda reflexión sobre el cultivo del pensamiento y el respeto de la diversidad en la PUCP. Inicialmente fue enviado a un conocido medio de prensa nacional, pero - luego de quince días sin ser publicado - fue retirado por el propio autor. Finalmente apareció en La República el 27 de junio.




Salomón Lerner Febres

Rector emérito de la PUCP


No es frecuente en nuestro medio que el destino de una universidad sea objeto de inquietud
pública. Ha llegado a serlo, en el caso de la Universidad Católica, por su indudable relevancia nacional, por la importancia que ella, en sus noventa y tres años de existencia, ha sabido conquistar en la vida pública del país. Tal importancia reposa no solamente en su contribución intelectual sino también en su activo compromiso con el desarrollo nacional y, como lo evidenció en los últimos años, con la defensa de la democracia en contra del autoritarismo.

Precisamente en razón de esa trascendencia, sería deplorable que la controversia actual se redujera a su simple aspecto patrimonial, aunque ello sea el contenido del contencioso judicial que hoy opone a la Universidad Católica con el Arzobispado de Lima. Lo que está en juego excede los límites de la contienda legal para involucrar un tema más amplio y decisivo: el futuro de una institución que es modelo de excelencia académica y, sobre todo, paradigma de pluralismo, de convivencia creativa de diferencias que se reencuentran siempre en el respeto y la tolerancia mutuos. Ese pluralismo ajeno a dogmas y a arrebatos autoritarios, acogedor de lo diverso y abierto siempre a la solidaridad, es, con seguridad, el mejor don que la Universidad Católica, en ejercicio de su identidad cristiana, desde décadas hace al país, y es preciso defenderlo.

Probablemente, cada persona que ha pasado por nuestra Universidad tiene una historia que contar sobre esa experiencia de diversidad y el aprendizaje de la tolerancia realizado en ella. En mi caso personal, encuentro una preciosa continuidad entre mi historia familiar y la historia que después he vivido como estudiante, profesor y rector de esa universidad. Soy hijo de un padre judío y de una madre cristiana y católica. Mi padre fue un fiel practicante de su religión e inclusive un referente de la comunidad judía en Arequipa. Ello no le impidió, sin embargo, instaurar en el seno de su familia el principio de libertad y de tolerancia que, a la larga, nos llevó a mis hermanos y a mí a tomar opciones religiosas distintas. Mi hermano mayor optó por el judaísmo. Mi hermana, recientemente fallecida, abrazó el catolicismo con una pasión tal que la condujo a incorporarse a la Legión de María. También yo, educado en el colegio de los hermanos de La Salle, hallé en el cristianismo y el catolicismo mi camino espiritual sin dejar de reconocer por ello el valor del judaísmo. Así lo sentí desde muy temprano, y esa convicción se ha fortalecido con el paso de los años, en la vivencia intelectual y familiar, en la forma de un cristianismo entendido como el seguir el modelo de vida de Jesús y de sus enseñanzas de humildad, tolerancia, solidaridad con los pobres y los débiles y amor a la verdad. Ese cristianismo, como fe y como norma de vida, es todo lo contrario de la búsqueda de poder y, desde luego, del culto del autoritarismo, ídolos falsos que tanto empequeñecen nuestras existencias.

Llegar a la Universidad Católica a muy temprana edad fue, para mí, descubrir que esa vivencia familiar de pluralidad y reconocimiento mutuo podía ser también la esencia de una comunidad intelectual. Desde que ingresé a la Universidad, hace ya 50 años, y a lo largo del tiempo, mientras asumía la docencia o ejercía el rectorado, no he dejado de experimentar como su bien más valioso esa atmósfera de libertad convertida en norma de convivencia entre personas dedicadas al cultivo del saber sin prejuicios, sin sentirse atadas por dogmas ni reducir el conocimiento a un medio para el beneficio económico. Esa libertad y ese espíritu creativo los he visto reflejados en todos los ámbitos de la vida universitaria. Reina en las aulas, en los currículos, en los planes de estudio, colorea la vida cotidiana más allá de los salones de clase y las bibliotecas: en los jardines y comedores donde los jóvenes aprenden el arte de la discusión respetuosa entre pares, y, desde luego, en las actividades culturales de cine, teatro, artes plásticas, foros y conferencias que la universidad – docentes y alumnos - organizan, actividades que imprimen al claustro una vitalidad siempre renovada. Gracias a esa libertad los profesores no dejamos nunca de aprender de sus estudiantes; el mutuo respeto intelectual propicia en el campus un incesante diálogo entre generaciones que constituyen, reunidas, una auténtica comunidad del saber.

Existe una estrecha conexión entre este cultivo del pluralismo y de la libre búsqueda del conocimiento, por un lado, y la reconocida excelencia de los profesionales que la Universidad Católica forma y pone al servicio del país desde hace casi un siglo. La formación profesional que ella brinda se plantea siempre como un emprendimiento intelectual y también como una opción ética. Ello permite que nuestros profesionales sean, además de expertos en sus respectivas especialidades, personas con un definido compromiso cívico y moral. Y aunque se multiplique varias veces aquello que materialmente recibió de manera generosa, aún así es muchísimo más lo que ella ha dado que lo que ha recibido. Por ello, la contribución de la Universidad Católica a la vida nacional difícilmente podría ser medida según las pautas de un patrimonio más o menos acrecido por medio de inversiones y otro género de operaciones. La contribución que la Universidad hace, y el empleo que ella ha sabido dar a la generosa dotación recibida hace casi setenta años, es literalmente inmensurable, pues se manifiestan en la tarea de sus egresados en múltiples campos del saber. De ello dan testimonio no solamente los reconocidos intelectuales, profesionales, científicos y técnicos que prestigian al país alrededor del mundo, sino también las labores anónimas, pero no menos decisivas, de decenas de miles de egresados que construyen y mejoran cotidianamente a nuestro país mediante el desempeño experto y honrado de sus tareas.

Hay quienes pretenden sostener que por el hecho de no imponer una formación estrictamente confesional, nuestra Universidad es infiel a su origen y su esencia cristiana y católica. Tal punto de vista solamente revela una equivocada concepción de nuestra fe, una deformación del cristianismo que se lo quiere entender como voluntad de poder y de regimentación de las existencias individuales y colectivas, y no como lo que realmente señala el modelo de vida de Jesús: una exaltación de la humanidad como abocada a una promesa de salvación centrada en el amor, la solidaridad, la humildad, la preocupación por los débiles y, por supuesto, la defensa a ultranza de nuestra libertad y dignidad humanas.

El compromiso de la Universidad Católica con el desarrollo del país y su determinación a alzar la voz en contra del autoritarismo y de la corrupción y en defensa de los derechos humanos es y seguirá siendo una forma inequívoca de expresar esa identidad cristiana. Esa expresión, que nace de un apego a la verdad, siempre impregnada de moralidad, se alzó ya cuando otros que tenían la obligación de pronunciarse a favor de los desvalidos, prefirieron callar e incluso ponerse del lado de la fuerza, la arbitrariedad, el abuso y la corrupción.

La fuerza moral de la Universidad Católica proviene de esa vocación cristiana y del encuentro entre ella y su apertura a la modernidad, a la renovación. Sólo se renueva quien sabe examinarse a sí mismo. Y solamente practica el autoexamen quien está despierto a la existencia de los otros, quien los ve como prójimos que nos imponen responsabilidades. Ese aprendizaje, el de la responsabilidad que viene de reconocer positivamente la diversidad del mundo, es una vivencia central en todos quienes integramos esta comunidad intelectual que siempre será más fuerte que los espíritus llevados por la ambición material o por el culto del poder. De un lado, estará siempre firme nuestro espíritu pluralista, solidario y celebrador de la vida humana; del otro lado, quedarán la arrogancia y su inevitable resultado, la soledad.

Estoy cierto de que la fe, la esperanza y la caridad, virtudes que hermanan a los católicos, servirán para que, más allá de disputas sobre cosas y dinero, podamos entablar todos los miembros del claustro un diálogo respetuoso en el que finalmente se reconozca la autonomía responsable de una institución casi centenaria que siempre ha servido con excelencia al Perú y a la Iglesia.


¿DUELO DE COMUNICADOS?



Gonzalo Gamio Gehri


Ayer apareció en El Comercio un comunicado titulado Adhesión al Señor Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, firmado por miembros de la jerarquía eclesiástica de la Diócesis de Lima, representantes de algunos grupos religiosos de una determinada orientación dentro de la Iglesia y autoridades de un centro superior de formación teológica de la capital. El comunicado señala que los firmantes respaldan la idea de que “en el litigio entre el Arzobispado y la Pontificia Universidad Católica del Perú, no está en juego la propiedad de esa Universidad ni la orientación académica de la misma, sino el respeto a la voluntad testamentaria del insigne católico y bienhechor de la Universidad D. José de la Riva Agüero”.

Aparentemente, este compromiso formal de adhesión buscaría “contrarrestar” – ante la opinión pública – el contundente comunicado de apoyo a la PUCP firmado por 300 académicos de las más prestigiosas universidades del mundo, que ven con preocupación el futuro del pluralismo y la libertad académica que se cultiva en la PUCP, bajo la amenaza de una intervención conservadora. No puede ponerse en un mismo nivel un documento firmado por personas reconocidas internacionalmente por su contribución a la ciencia y el pensamiento, que respaldan libremente – sin ningún vínculo laboral o de dependencia jerárquica – a una institución académica, y otro texto, firmado para suscribir la posición de una persona a la que se debe formalmente obediencia. En honor a la verdad, se trata de documentos de una naturaleza radicalmente diferente, animadso por objetivos diferentes. Corresponde a los lectores discernir y discutir si este pronunciamiento eclesiástico capitalino se enmarca o no en la inspiración profética o en el esfuerzo por el Reino y su justicia, mi impresión es que no; percibo más bien un cierto (previsible) espíritu de cuerpo operando aquí. Esa es mi modesta opinión (por supuesto, estoy dispuesto a escuchar opiniones rivales). En lo personal, me hubiera gustado ver un pronunciamiento suscrito con similar énfasis y firmeza para rechazar, por ejemplo, el intento arbitarario del gobierno peruano por cancelar la residencia del hermano de La Salle Paul Mc Auley, un hombre de Iglesia sin mayor poder que el de su mensaje pastoral.

Conozco a algunos de los firmantes de este nuevo documento, y confío en que sepan in pectore que la realidad del caso es mucho más compleja que lo que este polémico, escueto y maniqueo comunicado señala. Por supuesto, tienen el derecho de expresar su posición, pero nosotros tenemos el derecho de discrepar respecto de las razones expuestas allí. Quienes buscan intervenir la PUCP desde el argumento de que aspiran a participar de la administración de lo que alguna vez fue el fundo donado por Riva Agüero son las mismas personas que han planteado que se modifiquen los estatutos de la Universidad en torno a la elección del Rector, las potestades del Gran Canciller, etc., así que el tema va más allá del asunto meramente testamentario. No verlo – o no querer verlo – puede constituir un grave error, si la autonomía universitaria y el cultivo libre del conocimiento son valores que realmente queremos defender.

sábado, 3 de julio de 2010

LA OFENSIVA EXTREMISTA (EN TORNO A UN ARTÍCULO DE A. ADRIANZÉN)


Gonzalo Gamio Gehri


Hace días Augusto Álvarez Rodrich y José Alejandro Godoy han escrito acerca de una “ofensiva conservadora”, que aviva el mito del “terrorismo anclado en la UNMSM” para debilitar la Universidad, y se organiza mediáticamente para combatir a la PUCP e intentar minar su pluralismo y su autonomía; son los mismos actores que buscan allanarle el camino a la controvertida candidatura de la dinastía Fujimori. Hoy Silvio Rendón escribe una aguda nota crítica - en el primer punto de su último post - contra el “revelador” artículo de Monseñor Cipriani – Tú eres Pedro – publicado en El Comercio, el nuevo “buque insignia” (para utilizar una imagen recurrente entre los neoconservadores criollos) de los sectores abiertamente contrarios a la PUCP (Rendón sostiene severamente que, a partir de lo leído, para JLC, "aceptar a su encargado en la administración de la PUCP equivale a 'dejar entrar a Cristo'”). Hoy, también, Alberto Adrianzén publica en La República El Fascismo en el Perú, texto en el que denuncia la intolerancia, el racismo y la vocación por la violencia que se profesa en el discurso mediático y cotidiano de la ultraderecha peruana.

Adrianzén comienza evocando una escalofriante conversación en Facebook, presuntamente entre un padre y su hijo:

"Hijo: “Feliz día, viejito! Solo me queda agradecerte por el apoyo incondicional que me das día a día, por eso eres el mejor viejo desde mi punto de vista. Y ya sabes viejo: haz patria y mata un caviar”. Padre: “Gracias, hijo del alma. Eres mi orgullo y mi felicidad. Te amo. (No es necesario matar ‘caviares’ para hacer patria, basta con combatirlos y derrotarlos con ideas”.

Luego evoca las ofensivas expresiones de una nota de Expreso en la que se queja contra el importante comunicado firmado por 300 académicos extranjeros a favor de la PUCP – sin duda un duro golpe contra el fundamentalismo religioso y político que opera en el Perú[1]. -. Allí la nota destila virulencia religiosa completamente ajena a una cultura democrática (“¿Qué pensaría Riva Agüero de esta carta encabezada por un agnóstico?”, sostiene en referencia a Vargas Llosa), e incluso apela a un sórdido antisemitismo, al evocar de manera hostil al origen judío del Dr. Salomón Lerner, Rector emérito de la PUCP y defensor de los DDHH. En fin, Adrianzén cita también el lenguaje violento y agraviante que usa Aldo Mariátegui para satanizar a quienes discrepan con él (y sus completamente desorientadas “reflexiones” sobre el concepto liberal de sociedad civil).

“Seguramente, otros ejemplos se podrían citar. Sin embargo, me interesa llamar la atención sobre el creciente clima de intolerancia fascista y el despliegue de una cultura que promueve el racismo y la muerte como opciones principales. Es el hijo que le dice amorosamente al padre: “mata a un caviar”; es Expreso “acusando” a Salomón Lerner F. de judío; es el director de un diario que cree que aquellos que no piensan como él son una manga de idiotas y comunistas. No es extraño que Oliver Starck, columnista de Perú 21, publicara un artículo (26/4/10) en el cual no solo hacia una abierta defensa de Riva Agüero como fundador del fascismo en el Perú (“Riva Agüero fue, efectivamente, un devoto de Benito Mussolini”) sino también del fascismo mismo. La idea de que es posible asesinar al otro distinto (sea de izquierda, caviar o “progre”) no es una simple metáfora o un juego de palabras. Es una propuesta política. El otro dato es que esta ofensiva fascista la promueven impune e impúdicamente algunos medios”.

Por supuesto, el uso del término “fascista” requiere una discusión académica rigurosa, para evitar incurrir en etiquetas poco precisas (lo mismo sucede con el indeterminado rótulo "caviar"). Recurrir a la historia de las ideas será importante. Es altamente probable que el término se esté usando de manera quizás más coloquial, aunque las alusiones a los extravagantes artículos de Oliver Stark señalan la existencia de ciertas tendencias filo-fascistas en nuestro país[2]. Las agudas reflexiones de Adrianzén, sobre cómo estas actitudes y slogans combinan de manera perversa el racismo, el antisemitismo, la violencia y la obsesión por el "orden y las jerarquías" son absolutamente pertinentes, pues se está denunciando una situación real, más allá de la corrección histórico - ideológica (o no) del uso de esta noción. Este cuestionable fenómeno no es nuevo. En algunas páginas de Facebook se plantean diversos intentos de “rescate” del movimiento de Luis A. Flores en busca de "inspiración" (¿?), y florecen delirantes espacios monarquistas y autoritarios. Otros prefieren asumir posiciones próximas al militarismo "duro" y al ultramontanismo. El gobierno ha asumido una actitud complaciente - por decir lo menos - con la ultraderecha, piénsese, sólo por poner un ejemplo reciente, en la cancelación de la residencia del Hermano John Mc Auley, así como en las delirantes acusaciones de parte de la bancada aprista contra sacerdotes católicos defensores de las comunidades y del medio ambiente contra las mineras, entre los que se cuentan el obispo Turley y Paco Muguiro. Y los sectores “mercantilistas” en la prensa – los falsos liberales – coquetean reiteradamente con esta forma pintoresca de extremismo político. Es efectivamente una situación preocupante, que debe ser atendida a través de la crítica racional y el debate público. Como en el caso de la extrema izquierda, es necesario discutir (y refutar) la entraña violenta y discriminadora de la ultraderecha. El Perú necesita una derecha y una izquierda democráticas, bien dispuestas a la confrontación de las ideas.

“No estamos, por lo tanto, solamente frente a una ofensiva conservadora, encabezada por personajes vestidos de frac o de sotana y con olor a naftalina. Lo curioso de todo esto es que aquellos que la promueven, se dicen modernos (y hasta liberales), defienden a capa y espada al mercado, a las actuales políticas neoliberales, a la globalización, pero también al fujimorismo, a los violadores de los DD.HH., al militarismo y al cardenal Cipriani representante de esa cultura franquista llamada Opus Dei. Por eso me pregunto si es posible construir un país y una democracia para todos, cuando no se tiene una derecha moderna (tampoco una izquierda) y sí, más bien, una banda de matones fascistas y de “buenos muchachos” al momento de hacer negocios”.

El texto que comentamos es evidentemente polémico, pero toca un tema sin duda sensible: el lenguaje de la violencia prospera en diferentes sectores, y en ambos extremos de la escena ideológica. Aunque sus cultores no sean numerosos, es preciso estar alertas, pues cuentan con cierto poder e influencia sobre una parte de la opinión pública.


La imagen viene de aquí.



[1] Véase las destempladas e inargumentadas reacciones de Martín Santiváñez en Correo, quien ridículamente llama "cananeos", "filisteos" y "súcubos" a los defensores de la autonomía de la PUCP . Sin embargo, sus fans del monarquismo - Facebook dicen que su raquítica nota es "genial". Muy gracioso, la verdad.

[2] Es sabido que O.Stark No es el único que ha “celebrado” expresamente los posibles vínculos entre Riva-Agüero y el fascismo; sólo basta echar una mirada a los diversos lugares “reaccionarios” en internet para constatar el esfuerzo por establecer conceptualmente esa presunta vinculación.

martes, 29 de junio de 2010

CASO PUCP: CONSIDERACIONES SOBRE UN CURIOSO EDITORIAL DE “EL COMERCIO”





Gonzalo Gamio Gehri




Creo que este tema es pertinente para un artículo a ser publicado un 29 de junio. Finalmente, se trata – al menos en parte - del carácter de las universidades católicas.

El editorial de El Comercio del último domingo 27 – Las otras universidades católicas - revela una evidente toma de posición de este diario frente al litigio que la PUCP sostiene con el Arzobispado de Lima; se sitúa (con el resto de la prensa autoritaria) del lado de quienes se proponen intervenir la Universidad. Llama la atención esta curiosa adhesión a quienes pretenden ver a la PUCP doblegada frente a un poder ajeno al cultivo estricto del intelecto y del conocimiento, horizonte de la vida universitaria. El texto está mal ensamblado y deficientemente argumentado. Por el estilo, la composición y el contenido, creemos que el texto no ha sido redactado por Francisco Miró Quesada Rada, importante politólogo progresista; tenemos la impresión de que el editorial posee el espíritu y el sesgo político de las entrevistas y notas de Martha Meier (y quizá el talante de los artículos de Hugo Guerra). Se trata de un pronunciamiento conservador, a nuestro juicio conceptualmente pobre, y retóricamente limitado.

El editorial analiza el documento a favor de la autonomía de la PUCP, firmado por 300 notables académicos provenientes de más de 30 países, investigadores de las mejores universidades del mundo (una estrafalaria página "aristocratizante" - monarquista - de
Facebook califica absurdamente a estos destacados intelectuales de "izquierdistas y anticatólicos"). Sostiene El Comercio que muchos de los profesores firmantes trabajan en universidades católicas, mencionando entre ellas a Notre Dame, Georgetown, la Católica de Argentina, etc. El texto revisa sumariamente la historia, misión y la lista de autoridades de estas instituciones, para señalar simplemente que “muchas universidades en el mundo inspiran su cátedra en las enseñanzas cristianas con excelencia académica, pluralidad y tolerancia”. La nota parece sugerir que estas líneas institucionales convergerían con los planes que el Arzobispado de Lima tendría para la PUCP, si lograra imponer su punto de vista en la Universidad. Por supuesto, El editorial que comentamos no justifica esta discutible sugerencia.

En realidad, el lector encuentra pocas pistas – dada la problemática composición del texto – para identificar claramente el propósito de la revisión de los casos de universidades católicas. Por un lado, parece deslizar la idea de que los intelectuales firmantes del documento a favor de la PUCP estarían suscribiendo el pronunciamiento en franca "rebeldía" respecto de la “línea” de sus instituciones académicas. Por otro, simplemente parece sostener que la catolicidad de una universidad no conspira contra el pluralismo y la tolerancia frente a lo diverso (que la nota identifica con el enfoque del Arzobispado de Lima, sin justificar esta convicción, conforme a las exigencias del debate, y sin considerar los argumentos y testimonios rivales). El texto del editorial es tan vago, que admite esa peligrosa ambigüedad, a pesar de que difícilmente uno podría combinar consistentemente ambos puntos de vista. Hay que señalar, además, que la propia PUCP se define como una Universidad que cultiva su identidad católica a la vez que la apertura dialógica a diferentes perspectivas y horizontes de investigación (véase en esta dirección el importante artículo de Salomón Lerner Febres publicado en La República el mismo domingo 27, El legado pluralista de la Universidad Católica). Esta es una vocación que ha asumido formas concretas en la actividad universitaria cotidiana de la PUCP a lo largo de casi un siglo. Ella vindica su derecho a ser católica y a ser realmente Universidad, sin aceptar que se imponga restricción alguna al cuidado de las libertades académicas.

Ciertamente, muchas universidades católicas del mundo se plantean el reto de honrar su espíritu y tradición católicos y a la vez comprometerse con una irrenunciable vocación por la libertad de pensamiento. Es el caso de Notre Dame University, donde, por ejemplo, enseña Gustavo Gutiérrez, el teólogo peruano más importante, Premio Príncipe de Asturias. Se trata del creador de la teología de la liberación, autor de libros sumamente influyentes en el pensamiento teológico y social. Notre Dame constituye una casa de estudios en la que se cultiva y discute el legado intelectual y espiritual de Gutiérrez y de otros teólogos e intelectuales de diversas escuelas y tendencias; por ejemplo, el pensador conservador Alasdair MacIntyre enseña en la misma Universidad. Es un hecho conocido que algunos espacios académicos peruanos de inspiración tradicionalista no comparten esa vocación pluralista, y que quienes desde el integrismo religioso intentan controlar la PUCP no encuentran en ese pluralismo algún signo positivo (que se les antoja convergente con una suerte de "relativismo" o de "secularismo"... una tesis tradicionalista clamorosamente cuestionable desde un punto de vista filosófico). Recientemente, la revista Caretas ha documentado el caso de una universidad confesional en la que se plantean enormes dificultades para acceder a ciertos libros (dejo planteada asimismo la siguiente pregunta: ¿En cuántas universidades católicas peruanas y diócesis del Perú se admitiría con entusiasmo que Gustavo Gutiérrez diera una de sus magníficas conferencias? ¿Dónde se sitúa la diócesis capitalina al respecto?). La PUCP, en este sentido, es una Universidad que se aproxima al espíritu de Notre Dame U., pero está ciertamente en las antípodas de las universidades del segundo tipo, que serían proclives (en la línea de lo señalado por la nota de Caretas) a recortar ciertas libertades intelectuales en nombre de ciertas consideraciones de índole confesional. Hay razones para considerar que quienes pretenden intervenir sobre la PUCP estarían dispuestos a minar su autonomía y apertura, en esta misma senda integrista.

La nota editorial culmina con la poco feliz insinuación de que el pronunciamiento de los académicos extranjeros no toca directamente el tema de cuál fue la voluntad de Riva-Agüero en torno a los bienes que legó a la PUCP. Con ello, El Comercio parece manifestar su opinión institucional sobre el tema de fondo, que actualmente es materia de un proceso en el poder judicial. Es su derecho, por supuesto, aunque el asunto está en discusión. En todo caso, el tema de la declaración versa sobre el futuro del pluralismo de la PUCP, que ciertamente está bajo amenaza. Más allá del asunto estrictamente patrimonial – materia de proceso judicial -, los científicos firmantes tienen buenas razones para preocuparse por la preservación de un legado académico y espiritual que no es fruto de la cesión de un fundo o chacra, sino del trabajo y las esperanzas de generaciones de estudiantes y profesores como Felipe MacGregor, Luis Jaime Cisneros, Salomón Lerner y tantos otros intelectuales que por décadas se esforzaron y esfuerzan por hacer de la PUCP un espacio libre para la producción de conocimiento y la construcción de una ética ciudadana.

viernes, 25 de junio de 2010

LA NECESIDAD DE DESENMASCARAR FUNDAMENTALISMOS FEROCES: LOS ‘ACUERDISTAS’ Y SAN MARCOS


Gonzalo Gamio Gehri


En estos últimos días, la discusión pública ha estado centrada en las extrañas actividades de un grupo de personas de la UNMSM vinculada a una facción de Sendero Luminoso que ha propuesto una “amnistía general” para los condenados por crímenes contra los derechos humanos durante el conflicto armado interno. La opinión pública se ha visto sacudida por las imágenes, así como por la tibieza del Rector sanmarquino ante este problema. Los fujimoristas han señalado que los terroristas se reagrupan, el presidente García ha sugerido que podría ensayarse una nueva intervención sobre San Marcos, otras voces (más prudentes) han sostenido que el hecho debe ser materia de una investigación institucional, legal y policial, y que es preciso que – desde los espacios universitarios, en el terreno de las ideas – los profesores, estudiantes y líderes políticos derroten políticamente a los prosélitos del terrorismo. Hoy, los estudiantes de la UNMSM han realizado una importante marcha en claro deslinde con el terrorismo, y en contra de cualquier propósito insensato de intervención y de estigmatización de la Universidad.

Es preciso afrontar esta situación identificando su correcta dimensión, sin caer en la desmesura y el histrionismo de quienes están usando el tema, sobredimensionándolo - desde el gobierno y sus aliados, el militarismo y la prensa conservadora -, para sacar provecho político. Aunque se trata de un grupo reducido de personas, el caso no carece de importancia, y hay que afrontarlo con seriedad, tomando lecciones de la historia reciente. Es necesario que se investiguen estas actividades, que se examine en qué medida existe comisión de delito, y, de ser el caso, se castigue a los responsables con firmeza y sin demora. No podemos permitir que el terrorismo tenga presencia en la universidad pública. Pero el trabajo académico-político contra el fundamentalismo senderista no puede ser descuidado. El discurso de esta facción de Sendero Luminoso – “Acuerdista”, pues se remite al “Acuerdo de Paz” que Guzmán firmó con Fujimori y Montesinos – ha cambiado su discurso: ahora buscan una supuesta “salida política” que asegure la libertad de los jefes terroristas más sanguinarios, merced a una espuria “amnistía”. Buscan ingresar al terreno político y electoral. Resulta imperativo desenmascarar los planes de este grupo, mostrar con argumentos en qué medida no han abandonado el camino de la violencia como clave para la captura del poder, mostrar el dogmatismo, la virulencia y las inconsistencias de su ideología, así como su responsabilidad histórica frente a decenas de miles de muertes y desapariciones. Eso se debe poner en evidencia en el espacio público. Desmontemos esa maquinaria de terror, desarticulemos sus estrategias y propaganda.

La UMSM cuenta con profesores de diversas escuelas y tendencias intelectuales e ideológicas, para llevar a cabo tales fines y desenmascarar a estos peligrosos grupos extremistas. Si se necesita académicos de otras instituciones, aquí estamos. No se debe ceder al temor o al silencio; tenemos que combatir intelectualmente a los partidarios del terror. El recurso a los principios democráticos y al ethos de los derechos humanos constituye un horizonte pertinente para este proyecto crítico, pues se trata de un foco de consenso cultural y político notable. El Informe de la CVR señala al PCP-Sendero Luminoso como el principal perpetrador de crímenes contra los derechos humanos (Conclusión Nº 13), y documenta muy bien esta tesis. Desde la perspectiva de la legislación internacional en materia de derechos humanos, no caben “amnistías” de esta naturaleza. Ni Guzmán ni Fujimori pueden acogerse a semejante mecanismo. Por supuesto, muchos de estos grupos radicales sostienen de manera trasnochada que los “derechos humanos no existen”, que sólo son la expresión de las expectativas e intereses puntuales del "hombre burgués" (tampoco faltan los profesores - provenientes de la ultraderecha conservadora - que sostienen de una forma apretada e inarticulada, en la misma línea pero en la otra orilla ideológica, que tales derechos son "ficciones", como las “brujas” y los “unicornios”(1), una prueba más de que los extremos ideológicos tienden - inadvertidamente o no - a tocarse, e incluso a estrecharse las manos). Se trata de meras representaciones que pueden ser cuestionadas sin problema desde la filosofía práctica, pues se fundan en una interpretación parcial (“abstracta” diría Hegel) del asunto.

Desde luego, no falta quien señala que este trabajo crítico no cabe frente al enemigo, que debemos atenernos solamente al lenguaje de las armas (véase el hiperbólico y conceptualmente pobre texto de Santiváñez sobre este tema en el autoritario Correo). Encuentro ese discurso bastante chato, insensato, así como profundamente irresponsable. Quienes así argumentan olvidan que la subversión creció en los ochentas porque el problema no fue abordado políticamente, porque se desestimó la lucha de las ideas. La crítica racional y la sátira respecto de los burdos dogmas del fundamentalismo maoísta pueden mostrarle al espectador joven – que no vivió la mayor tragedia de nuestra historia republicana – que la ideología senderista es insana y delirante, que sus “tesis filosóficas” son sólo consignas inconsistentes e insustanciales, y que su “estrategia política” es un recurso desesperado para promover la impunidad de los asesinos. Si queremos erradicar del Perú el funesto mal del terrorismo, debemos refutar sus dogmas y exhibir sin contemplaciones sus contradicciones y subterfugios, tanto en las aulas como en las calles.


(1) Como se sabe, no se trata de una tesis original, pues el conservador criollo, en este caso, está únicamente repitiendo sin examen crítico alguno a MacIntyre.

lunes, 21 de junio de 2010

MÁS DE 300 ACADÉMICOS DEL MUNDO MANIFIESTAN SU RESPALDO A LA PUCP




Lunes, 21 de junio del 2010 | Mario Vargas Llosa, Benedict Anderson, Alain Touraine, Sabine MacCormack, Guillermo O'Donnell, Ernesto Laclau, Martha Nussbaum y otras reconocidas personalidades pertenecientes a más de 190 institucionesde 32 países se solidarizaron con nuestra comunidad universitaria y mostraron su preocupación por las amenazas contra nuestra libertad académica y nuestra autonomía. Lee el pronunciamiento aquí:


Pronunciamiento de destacados miembros de la comunidad académica mundial


Los abajo firmantes queremos manifestar nuestra solidaridad con las autoridades, estudiantes, profesores y trabajadores de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) en su actual conflicto con el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y miembro del Opus Dei. Como académicos, vemos con preocupación que el proceso judicial entre el Arzobispado y la PUCP pueda dar lugar al control de la universidad por personas cuyas nociones de libertad académica difieren profundamente de los valores pluralistas y democráticos de dicha universidad.

En la Universidad Católica hemos encontrado un centro de libertad académica, calidad y tolerancia, donde colegas y amigos de muy diversas posiciones teóricas y políticas nos han ayudado a profundizar nuestras investigaciones. Que esta diversidad pueda verse afectada nos preocupa enormemente. Invocamos a quienes comparten estos valores de tolerancia y libertad a estar atentos al desarrollo de este caso, y actuar en protección de la autonomía universitaria.


Firmantes:

Mario Vargas Llosa
Premio Príncipe de Asturias (1986)
Premio Cervantes (1994)
Doctor Honoris Causa PUCP

Benedict Anderson
Profesor Emérito, Cátedra Aaron L.
Binenkorb de Estudios Internacionales
Cornell University

Carlos Bustamante
Investigador, Instituto Howard Hughes
Profesor, Cátedra de Física Luis Álvarez
University of California, Berkeley

Alain Touraine
Premio Príncipe de Asturias (2010)
Director, Escuela de Altos Estudios de
Ciencias Sociales, París

Sabine MacCormack
Profesora, Cátedra The Rev. Theodore
Hesburgh C.S.C.
University of Notre Dame

Ernesto Laclau
Profesor Emérito, Departamento de
Gobierno
University of Essex

Gary Urton
Profesor, Cátedra Dumbarton Oaks de
Estudios Precolombinos
Harvard University

John H. Coatsworth
Decano, Escuela de Asuntos
Internacionales y Públicos
Columbia University

John Beverley
Profesor Distinguido de Lenguas y
Literaturas Hispánicas
University of Pittsburgh

Martha C. Nussbaum
Profesora de Leyes y Ética,
Cátedra Ernst Freund por Servicios
Distinguidos
University of Chicago

Ricardo Blume
Fundador del Teatro de la Universidad
Católica
Doctor Honoris Causa PUCP

Frédéric Debuyst
Profesor Emérito, Institut d’Etudes du
Développement
Université Catholique de Louvain

Thomas B. F. Cummins
Profesor, Cátedra Dumbarton Oaks de
Historia Precolombina y Arte Colonial
Harvard University

Edmund Fitzgerald
Jefe, Oxford Department of
International Development
University of Oxford

Frances J. Stewart
Directora, Centre for Research on
Inequality, Human Security and
Ethnicity
University of Oxford

Sabina Alkire
Directora, Oxford Poverty & Human
Development Initiative
University of Oxford

Guillermo O’Donnell
Profesor Emérito, Cátedra Helen
Kellogg de Estudios Internacionales
University of Notre Dame

Scott Mainwaring
Director, Helen Kellogg Institute for
International Studies
University of Notre Dame

Rosemary Thorp
Profesora Emérita de Estudios
Latinoamericanos
University of Oxford

Eugenio Chang-Rodríguez
Profesor de Literatura Latinoaméricana
City University of New York

Maxine Molyneux
Directora, Institute for the Study of the
Americas
University of London

Wulf Oesterreicher
Profesor de Filología Románica
Ludwig-Maximilians-Universität
München, Alemania

Karen Spalding
Profesora Emérita de Historia
Latinoamericana
University of Connecticut

Michel Molitor
Profesor Emérito y Vicerrector
Honorario
Université Catholique de Louvain

Richard J. Bernstein
Profesor, Cátedra Vera List de Filosofía
New School for Social Research, NY

Mónica Alarcón
Albert-Ludwigs-Universität Freiburg, Alemania

Ingrid Wehr
Arnold-Bergstraesser-Institut, Alemania

Klaus Held
Bergische Universität Wuppertal, Alemania

Klaus Zimmermann
Universität Bremen, Alemania

Dieter Nohlen
Universität Heidelberg, Alemania

Isabel Maurer Queipo
Universität Siegen, Alemania

Johannes Kabatek
Universität Tübingen, Alemania

Thomas Alexander Szlezák
Universität Tübingen, Alemania

Emir Sader
CLACSO, Argentina

Pablo Vinocur
FLACSO, Argentina

Francisco Diez
Pontificia Universidad Católica Argentina, Argentina

Julia V. Iribarne
Pontificia Universidad Católica Argentina, Argentina

Alcira B. Bonilla
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Esteban A. García
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Facundo García Valverde
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Fortunato Mallimaci
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Andrés Miguel Osswald
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Ana María Presta
Universidad de Buenos Aires, Argentina

María Lucrecia Rovaletti
Universidad de Buenos Aires, Argentina

María Isabel Santa Cruz
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Roberto J. Walton
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Marie-France Begué
Universidad del Salvador, Argentina

Héctor Maletta
Universidad del Salvador, Argentina

Manuel Garrido
Universidad Nacional de La Plata, Argentina

Marta Melean
Universidad Nacional de La Plata, Argentina

Gabriela Rossi
Universidad Nacional de La Plata, Argentina

Horacio Banega
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina

Hipólito Rodríguez Piñeiro
Universidad Nacional de Salta, Argentina

Luciano Andrenacci
Universidad Nacional de San Martín, Argentina

Andrea Pasquaré
Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca, Argentina

Guillermo Ernesto Cussianovich
Universidad Torcuato Di Tella, Argentina

Isabel Yépez
Université Catholique de Louvain, Bélgica

Ivone Gallo
Pontifícia Universidade Católica de Campinas, Brasil

Sandra Reimão
Universidade Metodista de São Paulo, Brasil

Liv Sovik
Universidade Federal do Rio de Janeiro, Brasil
Marcelo de Souza Cleto Universidade Federal do Tocantins, Brasil

Yoana Sashova Balchova
Sofia University “St. Kliment Ohridski”, Bulgaria

Fred Bennett
Carleton University, Canadá

Eros Corazza
Carleton University, Canadá

Jay Drydyk
Carleton University, Canadá

David Matheson
Carleton University, Canadá

José Antonio Giménez Micó
Concordia University, Canadá

Stephanie Rousseau
Laval University, Canadá

Judith A. Weiss Tayar
Mount Allison University, Canadá

Susan Lord
Queen’s University, Canadá

James Mensch
Saint Francis Xavier University, Canadá

Maxwell Cameron
The University of British Columbia, Canadá

John R. Topic
Trent University, Canadá

Juan Carlos Godenzzi
Université de Montréal,Canadá

Giovanna Pollarolo
University of Ottawa, Canadá

Thomas M. Robinson
University of Toronto, Canadá

Eduardo Canel
York University, Canadá

Alan Durston
York University, Canadá

Luin Goldring
York University, Canadá

Liisa L. North
York University, Canadá

David Szablowski
York University, Canadá

Patricio Mena Malet
Universidad Alberto Hurtado, Chile

Fernando Vergara
Universidad Católica del Maule, Chile

Jorge Acevedo Guerra
Universidad de Chile, Chile

José Luis Martínez C.
Universidad de Chile, Chile

Hugo I. Romero
Universidad de Chile, Chile

Joel Stillerman
Universidad Diego Portales, Chile

Guillermo Hoyos Vásquez
Pontificia Universidad Javeriana, Colombia

Héctor Salinas
Pontificia Universidad Javeriana, Colombia

Alexander Herrera
Universidad de los Andes, Colombia

Mery Castillo
Universidad del Rosario, Colombia

Julio César Vargas B.
Universidad del Valle, Colombia

Ana Patricia Noguera
Universidad Nacional de Colombia, Colombia

Manuel Alejandro Prada Londoño
Universidad Pedagógica Nacional, Colombia

Germán Vargas Guillén
Universidad Pedagógica Nacional, Colombia

Alfredo Abad T.
Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia

Pedro Juan Aristizábal H.
Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia

Karsten Paerregaard
Universidad de Copenhague, Dinamarca

Fernando Carrión
FLACSO, Ecuador

Eduardo Kingman Garcés
FLACSO, Ecuador

Miguel Carter
American University, EE.UU.

Eileen Rizo-Patrón
Binghamton University, EE.UU.

Shane J. Hunt
Boston University, EE.UU.

Richard Snyder
Brown University, EE.UU.

Barbara Stallings
Brown University, EE.UU.

Alicia del Campo
California State University, Long Beach, EE.UU.

Raquel Chang-Rodríguez
City University of New York, EE.UU.

Alberto Cordero-Lecca
City University of New York, EE.UU.

Jane Marcus-Delgado
City University of New York, EE.UU.

José Luis Rénique
City University of New York, EE.UU.

Caroline Yezer
College of the Holy Cross, Worcester, EE.UU.

Silvia Tandeciarz
College of William and Mary, EE.UU.

José Antonio Ocampo
Columbia University, EE.UU.

Eduardo Gargurevich
Concordia College, EE.UU.

Billie Jean Isbell
Cornell University, EE.UU.

Kenneth M. Roberts
Cornell University, EE.UU.

Rebecca E. Biron
Dartmouth College, EE.UU.

Lourdes Gutiérrez Nájera
Dartmouth College, EE.UU.

Silvia Spitta
Dartmouth College, EE.UU.

Lester Embree
Florida Atlantic University, EE.UU.

Barry S. Levitt
Florida International University, EE.UU.

Jo-Marie Burt
George Mason University, EE.UU.

José Casanova
Georgetown University, EE.UU.

Steve Levitsky
Harvard University, EE.UU.

Kimberly Theidon
Harvard University, EE.UU.

Aurelia Gómez
Haverford College, EE.UU.

Lessie Jo Frazier
Indiana University, EE.UU.

Brandt Peterson
Michigan State University, EE.UU.

William P. Mitchell
Monmouth University, EE.UU.

Paul Majkut
National University (La Jolla, California), EE.UU.

Sakiko Fukuda-Parr
New School For Social Research, EE.UU.

Jorge Coronado
Northwestern University, EE.UU.

Vilma C. Balmaceda
Nyack College, EE.UU.

Algis Mickunas
Ohio University, EE.UU.

Lola Proaño Gómez
Pasadena City College, EE.UU.

Mark R. Cox
Presbyterian College, EE.UU.

Marcia Stephenson
Purdue University, EE.UU.

David T. Garrett
Reed College, EE.UU.

Ulla D. Berg
Rutgers University, EE.UU.

Marcy E. Schwartz
Rutgers University, EE.UU.

Sheila R. Tully
San Francisco State University, EE.UU.

Burt C. Hopkins
Seattle University, EE.UU.

Aldo D. Migone
Southern Illinois University, EE.UU.

Michael Barber
St. Louis University, EE.UU.

William H. Isbell
State University of New York, Binghamton, EE.UU.

Paul Gootenberg
Stony Brook University, EE.UU.

David J. Robinson
Syracuse University, EE.UU.

Catherine J. Allen
The George Washington University, EE.UU.

Carlos Manuel Indacochea
The George Washington University, EE.UU.

Cynthia McClintock
The George Washington University, EE.UU.

Marc Becker
Truman State University, EE.UU.

David Collier
University of California, Berkeley, EE.UU.

George Yúdice
University of Miami, EE.UU.

Marisol de la Cadena
University of California, Davis, EE.UU.

Robert McKee Irwin
University of California, Davis, EE.UU.

Almerindo Ojeda
University of California, Davis, EE.UU.

Ben Orlove
University of California, Davis, EE.UU.

Charles Walker
University of California, Davis, EE.UU.

Catherine L. Benamou
University of California, Irvine, EE.UU.

Rachel Sarah O’Toole
University of California, Irvine, EE.UU.

Charles Stanish
University of California, Los Ángeles, EE.UU.

Robin María DeLugan
University of California, Merced, EE.UU.

Cecilia Méndez
University of California, Santa Bárbara, EE.UU.

María Elena Diaz
University of California, Santa Cruz, EE.UU.

Juan Poblete
University of California, Santa Cruz, EE.UU.

Ana Cristina Ramírez Barreto
University of California, Santa Cruz, EE.UU.

Alan L. Kolata
University of Chicago, EE.UU.

Mariela Szwarcberg
University of Chicago, EE.UU.

David O’Brien
University of Dayton, EE.UU.

Julio Carrión
University of Delaware, EE.UU.

Carmen Diana Deere
University of Florida, EE.UU.

Anthony Oliver-Smith
University of Florida, EE.UU.

Marc Zimmerman
University of Houston, EE.UU.

Werner Baer
University of Illinois, EE.UU.

Helaine Silverman
University of Illinois, EE.UU.

R. T. Zuidema
University of Illinois, EE.UU.

Angelina Cotler
University of Illinois, Urbana-Champaign, EE.UU.

Anna María Escobar
University of Illinois, Urbana-Champaign, EE.UU.

Nils Jacobsen
University of Illinois, Urbana-Champaign, EE.UU.

David A. Crocker
University of Maryland, EE.UU.

John Sinnigen
University of Maryland, Baltimore County, EE.UU.

Patrick Sullivan
University of Massachusetts, EE.UU.

Laura A. Valdiviezo
University of Massachusetts, Amherst, EE.UU.

Nicolás Garrera Ritvo
University of Memphis, EE.UU.

Thomas Nenon
University of Memphis, EE.UU.

Ronald Inglehart
University of Michigan, EE.UU.

Daniel H. Levine
University of Michigan, EE.UU.

Bruce Mannheim
University of Michigan, EE.UU.

Jaime Sabella
University of North Carolina, Wilmington, EE.UU.

Karen Graubart
University of Notre Dame, EE.UU.

Frances Hagopian
University of Notre Dame, EE.UU.

Jaime Ros
University of Notre Dame, EE.UU.

Charles D. Kenney
University of Oklahoma, EE.UU.

Carlos Aguirre
University of Oregon, EE.UU.

Helen Webb
University of Pennsylvania, EE.UU.

Steven Hirsch
University of Pittsburgh, Greensburg, EE.UU.

Carol Wise
University of Southern California, EE.UU.

Henry Dietz
University of Texas, Austin, EE.UU.

Kurt Weyland
University of Texas, Austin, EE.UU.

Analiese Richard
University of the Pacific, EE.UU.

Christina Ewig
University of Wisconsin, Madison, EE.UU.

Frank Salomon
University of Wisconsin, Madison, EE.UU.

Mark Carey
Washington and Lee University, EE.UU.

Enrique Mayer
Yale University, EE.UU.

Urban Jakša
University of Ljubljana, Eslovenia

Agustín Serrano de Haro
Instituto de Filosofía, CSIC, España

Eduardo de Bustos
UNED, España

Jesús M. Díaz Álvarez
UNED, España

María Carmen López Sáenz
UNED, España

Ubaldo Martínez Veiga
UNED, España

Beatriz Pérez Galán
UNED, España

Quintín Racionero Carmona
UNED, España

Jacinto Rivera de Rosales
UNED, España

Javier San Martín
UNED, España

Juan José Sánchez Bernal
UNED, España

Secundino González Marrero
Universidad Complutense de Madrid, España

Jesús González Requena
Universidad Complutense de Madrid, España

Silvia Iglesias Recuero
Universidad Complutense de Madrid, España

Miguel García-Baro
Universidad de Comillas, España

Iziar Basterretxea Moreno
Universidad de Deusto-Bilbao, España

José Díaz Cuesta
Universidad de La Rioja, España

Ana Sedeño Valdellós
Universidad de Málaga, España

Manuel Alcántara
Universidad de Salamanca, España

Luis Pásara
Universidad de Salamanca, España

Wilfredo Sanguineti Raymond
Universidad de Salamanca, España

María Luz Pintos Peñaranda
Universidad de Santiago de Compostela, España

Rafael Cano Aguilar
Universidad de Sevilla, España

Araceli López Serena
Universidad de Sevilla, España

César Moreno Márquez
Universidad de Sevilla, España

Julio Calvo Pérez
Universidad de Valencia, España

Isabel Royo Ruiz
Universidad de Valencia, España

Aarón Rodríguez Serrano
Universidad Europea de Madrid, España

Lorenzo Javier Torres Hortelano
Universidad Rey Juan Carlos, España

Teivo Teivainen
University of Helsinki, Finlandia

Jean-Loup Amselle
EHESS, París, Francia

Enrique Ballón Aguirre
Institut Ferdinand de Saussure, Francia

Carmen Bernand
Institut Universitaire de France, Francia

Jean-François Courtine
Université Paris-Sorbonne (Paris-IV), Francia

Cristóbal Kay
Erasmus University Rotterdam, Holanda

João Guimarães
Institute of Social Studies, Holanda

Pieter Muysken
Radboud University Nijmegen, Holanda

Bob Reinalda
Radboud University Nijmegen, Holanda

Joep Wessels
University of Amsterdam, Holanda

Amlan Majumder
Dinhata College, India

Viviana Moscovich
Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel

María Rosaria Stabili
Università degli Studi Roma Tre, Italia

Irene Theiner
Università di Bologna, Italia

Sofia Venturoli
Università di Bologna, Italia

Gabriella Chiaramonti
Università di Padova, Italia

Valentina Talu
Università di Sassari, Italia

Luigi Guarnieri Calò Carducci
Università di Teramo, Italia

Roberto Cipriani
Università Roma Tre, Italia

Ana Isabel García Tesoro
Aichi Prefectural University, Japón

Kazuo Ohgushi
The University of Tokyo, Japón

Célida Godina Herrera
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México

Jesús Rodolfo Santander
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México

Luis Fernando Lara
El Colegio de México, México

Ignacio Irazuzta
Instituto Tecnólogico de Monterrey, México

Claudia Galindo
Universidad Autónoma de Aguascalientes, México

Minerva Salinas
Universidad Autónoma de Nuevo León, México

Fernando González Vega
Universidad Autónoma de Querétaro, México

Othón Baños Ramírez
Universidad Autónoma de Yucatán, México

Gustavo Leyva
Universidad Autónoma Metropolitana, México

Karen Cordero
Universidad Iberoamericana, México

Pablo Cotler
Universidad Iberoamericana, México

Benjamín Arditi
Universidad Nacional Autónoma de México, México

Beatriz Arias Álvarez
Universidad Nacional Autónoma de México, México

Camelia Tigau
Universidad Nacional Autónoma de México, México

Antonio Zirión Quijano
Universidad Nacional Autónoma de México, México

Celia del Palacio Montiel
Universidad Veracruzana, México

Alberto J. Olvera
Universidad Veracruzana, México

Stener Ekern
Universidad de Oslo, Noruega

Jemima García-Godos
Universidad de Oslo, Noruega

Knut A. Lid
Universidad de Oslo, Noruega

Kathryn Lehman
The University of Auckland, Nueva Zelanda

Mariusz Ziolkowski
Universidad de Varsovia, Polonia

James E. Benson
Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico

Zoraida Santiago Buitrago
Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico

Keith Halcro
Glasgow Caledonian University, Reino Unido

Lucy Taylor
Prifysgol Aberystwyth University, Reino Unido

Bill Sillar
University College London, Reino Unido

Séverine Deneulin
University of Bath, Reino Unido

James G Copestake
University of Bath, Reino Unido

David Lehmann
University of Cambridge, Reino Unido

Jelke Boesten
University of Leeds, Reino Unido

Rory Miller
University of Liverpool, Reino Unido

Lewis Taylor
University of Liverpool, Reino Unido

Víctor Bulmer-Thomas
University of London, Reino Unido

James Dunkerley
University of London, Reino Unido

Dorothea Kleine
University of London, Reino Unido

Paulo Drinot
University of Manchester, Reino Unido

Alan Angell
University of Oxford, Reino Unido

Diego Sánchez-Ancochea
University of Oxford, Reino Unido

Paul Segal
University of Oxford, Reino Unido

Tristan Platt
University of St. Andrews, Reino Unido

Miguel A Lomillos
University of the West of England, Reino Unido

Edickson Minaya
Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana

Nick Rakutz
Ameriki Rossiyskoy Akademii Nauk, Rusia

José Hurtado Pozo
Université de Fribourg, Suiza

Guillermo Alves
Universidad de la República, Uruguay

Virginia Bertolotti
Universidad de la República, Uruguay

César Gallo
Universidad Central de Venezuela, Venezuela

Agustín Rodríguez Villenave
Universidad de los Andes, Venezuela

José Enrique Molina Vega
Universidad del Zulia, Venezuela

Alberto Rosales
Universidad Simón Bolívar, Venezuela

Gustavo Sarmiento
Universidad Simón Bolívar, Venezuela.


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