lunes, 7 de enero de 2008

REFLEXIONES GENERALES SOBRE EL ANTILIBERALISMO EN EL PERÚ



A PROPÓSITO DE LAS IDEAS DE D. SALAS Y A. CAVIGLIA EN TORNO A LA 'ÉTICA DE LA REDUCCIÓN DEL SUFRIMIENTO'



Gonzalo Gamio Gehri





Esta es una reflexión libre sobre algunos temas recurrentes en este blog. En primer lugar, respecto de la casi inexistencia de un pensamiento liberal en el Perú (me refiero a un genuino liberalismo - en su sentido originario, etico y político - y no ese neoliberalismo ramplón y autoritario de Aldo Mariátegui y Carlos Boloña). En segundo lugar, el debate sobre los griegos, dignidad y tortura, que nos ha acompañado las últimas dos semanas. En su comentario, Martín Tanaka nos invita a Hernando y a mí a desarrollar las consecuencias propiamente políticas de nuestra polémica. Creo que es preciso recoger el guante, pero Alessandro Caviglia y Daniel Salas se nos han adelantado en esta tarea con textos muy agudos sobre este asunto. Es importante que se incorporen nuevas voces a este diálogo, que en sus últimos episodios podía haberse tornado más tenso, y a veces un tanto personal (de un modo involuntario, tanto en el caso de Hernando como en el mío). Caviglia desde su blog - Filosofía, política y religión en las sociedades contemporáneas (http://alessandrocaviglia.blogspot.com/2008/01/post-sobre-la-polmica-gamio-hernando.html), cuya visita recomiendo especialmente - desde una mirada neokantiana explora las consecuencias de una visión totalitaria como la de Hernando conduce a situaciones de deshumanización y a políticas de tortura y eliminación del otro - Auschwittz es el ejemplo que desarrolla - inaceptables desde el punto de vista de la ética más elemental. Caviglia (que es un filósofo de formación y un conocedor de Schmitt) trata de mostrar que estos propósitos se esconden baqjo la retórica del "estado de excepción".





"Queda claro que el acceso a la cultura griega
requiere de una confrontación con un conjunto de textos principales (filosóficos
y literarios) y no sólo de los comentaristas. Pero la argumentación de Hernando,
si bien es por momentos defectuosa y carente de información, se encuentra lejos
de ser ingenua. Se trata de una argumentación que no tiene como objetivo el
análisis o el esclarecimiento de problemas, sino generar la predisposición a
abrazar ciertas creencias que no soportan realmente el examen crítico. Hemos de
leer las intervenciones de Hernando como políticas más que como reflexiones
filosóficas. La simplificación de las ideas y el uso de vicios lógicos no tienen
como fin que reflexionemos sobre la tortura, sino que la aceptemos.
El
compromiso de Hernando con la tortura encubre un compromiso mayor con el
concepto de “estado de excepción”. El “estado de excepción” consiste en una
figura jurídica que, en nombre de la defensa de la república democrática,
permite poner entre paréntesis los derechos fundamentales de los ciudadanos. Tal
como ha señalado recientemente Giorgio Agamben, la figura del estado de
excepción, bajo el ropaje de la defensa de la democracia, termina por conducir a
la disolución de la república y la instauración del totalitarismo. En el Perú de
hoy sabemos muy bien a qué conducen esas políticas de sustracción derechos en
nombres de la seguridad: a la violación de los derechos fundamentales de los
ciudadanos, a las desapariciones, a las torturas y a la miseria política y moral
de la vida ciudadana."



Les invito a leer el texto completo, que es esclarecedor. Daniel Salas es un lingüísta con una importante trayectoria en el cultivo de las humanidades y en el estudio del pensamiento político. En un comentario al post de Tanaka sobre el debate (http://martintanaka.blogspot.com/2007/12/httpjosetalavera.html ; ver asímismo su reciente post en GCC: )http://grancomboclub.blogspot.com/2008/01/eduardo-hernando-o-el-filsofo-del-fin.html dirige críticas de fondo al planteamiento mismo de Hernando, e incluso pretende mostrar la inarticulación de su discurso . Estas críticas las formula en un lenguaje directo y contundente:






"Su libro Pensando peligrosamente supone que alguna vez
hubo un mundo feliz gobernado por un monarca sabio, una sociedad en la que cada
persona encontraba su lugar e ignoraba el vacío existencial. Nada más falso. El
reino de Carlos V y Felipe II era un mundo de infelicidad, revueltas constantes
y sufrimiento. Una filosofía política que no tenga como finalidad la eliminación
del sufrimiento simplemente no tiene sentido. Al prof. Hernando no le importa
eso. Le importa el conjunto orgánico, en el que cada individuo pertenezca y se
realice dentro de un estamento. Es una finalidad monstruosa y
repudiable."




En fin, hasta aquí mi crónica de estas dos significativas intervenciones en este debate. Deseo recoger estas citas sólo para desarrollar un poco más la tesis - general - de la insuficiencia de universalismo moral y de liberalismo en nuestra sociedad (voy a dejar allí mi polémica con Hernando, puesto que ya dije todo lo que tenía que decir sobre los griegos y la tortura) . Es cierto que las ideas criticadas pueden ser extravagantes, que sorprende que un académico del derecho sostenga que la tortura debe ser admitida como práctica aceptada para "combatir al enemigo", o que proclame - como reseña Salas sobre Hernando - que " la monarquía católica era un régimen superior al de la democracia moderna y que los talibanes son un modelo a seguir". Sin embargo, más allá de estas rarezas y elementos pintorescos, hay que decir que en nuestro país la cultura autoritaria es particularmente poderosa en nuestros "sectores dirigenciales"- incluso 'dominante', a diferencia de la experiencia de otros países de América Latina -, al punto que los intentos por afirmar una cultura democrática-liberal sigue siendo hoy una empresa contracultural en la escena política, y fuera de ella.

En nuestro país, el anhelo de "mano dura" se ha convertido prácticamente en un valor, que conspira abiertamente contra la afirmación de la democracia. Lo acreditan los numerosos golpes militares y la acogida del discurso autoritario (revestido o no de reopajes aparentemente "democráticos". Mucha gente sigue creyendo - como en la colonia - que las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica constituyen "instituciones tutelares" de la comunidad política, una creencia profundamente antidemocrática, contraria a la idea misma de una república de ciudadanos. Este es un prejuicio autoritario que se encarna en una multitud de rituales, como el Te Deum y los desfiles escolares. Hace poco, un esacasamente lúcido alcalde miraflorino ha dispuesto que los militares dicten el curso de Educación Cívica en los colegios. Tenemos además el record mundial, en cuanto al número de obispos conservadores en un país - como católico, me gustaría ver un poco de pluralidad -. Estas nuevas autoridades elesiásticas suelen concebir - como ha quedado demostrado en el Sur Andino - el diálogo intercultural e interreligioso como "relativismo", la inculturación como "sincretismo" (o incluso "idolatría") y la acción social como mero "inmanentismo sociologista". En fin, casi el grueso de nuestros partidos políticos, parte de los medios de comunicación - Expreso, Correo, La Razón, etc. - consideran que la lucha por los Derechos Humanos es "ideológica" y "de orientación comunista" y no un proyecto que podría convocar a ciudadanos de todas las tendencias políticas y todas las confesiones (ni siquiera sospechan que es una conquista de la Ilustración y una creación liberal). Es difícil no considerar todas estas determinaciones en la conducta de nuestras (autodenominadas) "élites" como un síntoma grave de atraso moral y político.

Esta descripción no pretende desalentar a nadie - al contrario - sino quizás bosquejar el escenario social y político en el que discutimos y actuamos (y procuramos transformar). Vivimos en un país cuya (autodenominada) "clase dirigente" no acogió en su mayoría la Ilustración y no promovió la independencia, que desestimó la secularización de las instituciones políticas y las escuelas. Que no ha aceptado hasta ahora la modernización de las Fuerzas Armadas y la disolución definitiva de la justicia militar. Una "clase dirigente" que ha aplaudido los golpes de Estado, o los ha promovido desde dentro. Que ha sido condescendiente con la concentración del poder y la riqueza, y con prácticas inaceptables de represión de las diferencias y discriminación. Una "clase dirigente" que ha soñado con una identidad nacional monolítica fundada en la negación de la diversidad en materia cultural y confesional. En las últimas décadas - desde Flores Galindo hasta los textos recientes de Neira Torres - se ha investigado intensamente en torno a la matriz autoritaria y jerárquica de nuestra "república": el anhelo de un "rey" (o algo parecido) y la configuración de un "tejido despótico" han sido una constante en nuestra historia postvirreinal..

Evidentemente, estas prácticas y formas de pensar son incompatibles con un auténtico ethos liberal, que defiende en contraste la tesis según la cual el cuerpo político es legítimo en tanto promueve y garantiza los derechos y libertades básicos de los individuos, concebidos como libres e iguales. Efectivamente, es el rechazo de la crueldad y la "reducción del sufrimiento" - como señala Salas - el corazón mismo del liberalismo. La subordinación del Estado a la protección de los derechos de los ciudadanos constituye un principio normativo que orienta e interpela nuestras prácticas e instituciones. Sirve también para desenmascarar la hipocresía y el cinismo de nuestras "élites". Se busca configurar espacios en los que los agentes puedan diseñar sus vidas, elegir sus creencias y abrazar sus tradiciones o cuestionarlas sin que ninguna autoridad les imponga límites, salvo el respeto a la ley y al derecho de los demás. Estos principios están arraigados en nuestros sistemas políticos. Sin embargo, su realización efectiva permanece aun como télos. Corresponde a los ciudadanos y a las instituciones contruir las mediaciones que permitan fortalecerlos y hacerlos cumplir, y fiscalizar a quienes los transgredan.
En ese sentido, el "pensamiento reaccionario" - más allá de su naturaleza bizarra y muchas veces farsesca - no es tan "excepcional", lamentablemente. A pesar de la pobreza de sus argumentos y lo insípido de su fraseología, cuenta con la complicidad de buena parte de nuestros sectores "dirigenciales". Sólo así podemos concebir el que ciertos empresarios pretendan solucionar las huelgas a balazos, que los políticos busquen silenciar a las organizaciones de la sociedad civil o que algún obispo se haya expresado respecto de los Derechos Humanos - o de sus defensores - en términos soeces. Esta clase de situaciones son las que la aguda pluma de Salas y la de Caviglia cuestionan legítimamente. Por fortuna, contamos con ciudadanos que todavía no han renunciado al sueño de convertir al Perú en una sociedad justa de individuos libres e iguales que opten por la persuasión - y no por la fuerza o la exclusiva apelación a "la autoridad" - como el camino para orientar sus vidas.




21 comentarios:

micky&mallory dijo...

Hola, en verdad no siento que el pensamiento liberal que bien describes sea el no-dominante en nuestro medio. Mas bien, me parece que es el consensualmente admitido y el aceptado como politicamente correcto. Los noticieros y programas periodisticos estan llenos de personas que construyen opiniones a su favor. Ademas, ya en el medio universitario que es donde me muevo, casi no he podido encontrar a nadie que tenga una posicion distinta a la que describes. Las "n" marchas que los mismos alumnos realizan hasta las conferencias que se organizan difunden este tipo de pensamiento. En ese sentido, no creo que ser liberal sea para nada contracultural, pues por lo menos, lo que siempre he sentido en la universidad es que si uno cuestiona ese discurso- especialmente los DDHH, la miran a una como un bicho raro y hasta te dejan de hablar. Bueno esa es mi experiencia, sesgada tal vez, y desde donde podrìa hablar.
Mallory

Gonzalo Gamio dijo...

Hola Mallory:

En realidad no me refería a la sociedad entera, sino al pensamiento de las autodenominadas "clases dirigentes", que desde que el Perú es - supuestamente - una "república", han asumido una concepción autoritaria de la vida pública (clientelista, paternalista, contraria a la distribución del poder y a los DDHH) Nuestra historia da testimonio de ello ¿Cuántos gobiernos democráticos hemos tenido?

Y la hora presente no es la excepción piénsese en la actitud del gobierno y los partidos frente a las políticas de DDHH y justicia transicional, las perspectivas de muchos empresarios y del propio Cardenal sobre el pluralismo, la libertad intelectual, la justicia global y los DDHH.

En sectores universitarios humanistas - no en todos, hoy abundan universidades que en realidad son empresas o están dominados por una concepción partidarizada - por supuesto que una perspectiva sensible a la democracia y los DDHH es más extendida.

Pero me pregunto ¿Cuál es la alternativa a creer en la democracia y los DDHH como elementos importantes para la convivencia humana? ¿Cómo sería un mundo en el que no reconociéramos DDHH en los individuos, en los que no respetemos sus libertades? ¿Cómo sería un mundo en el que no respetáramos el control democrático del poder? Yo, que no creo en tiranías benévolas, o en aquello de que "el que obedece no se equivoca", no creo que desearía vivir en un mundo así. Creo que la democracia y los DDHH son lo mejor que tenemos, hasta ahora.


saludos,
Gonzalo.

Susana Frisancho dijo...

Le hago una pregunta directa al señor Hernando: ¿que haría efectivamente (en la practica, en la vida real) con todos aquellos que no piensan con usted? ¿O que viven su vida como usted no viviría la suya? Por ejemplo, con los homosexuales. ¿Que decisiones le parecerían adecuadas respecto a ellos? En otras palabras: ¿qué haría con ellos???? Espero una respuesta precisa.

Gonzalo Gamio dijo...

Me parece una pregunta interesante y puntual. Será importante que Eduardo Hernando conteste. Hay que transmitírsela.

anti-liberal dijo...

yo tengo más bien una pregunta concreta:

¿por qué rayos defender el liberalismo?

me parece clarísimo que el capital gringo ha hecho que el liberalismo sea lo hegemónico en el medio académico e intelectual...

¿por qué dejarnos?

¿para qué ser liberal? no tiene sentido sinceramente... otra cosa más...

en un post anterior la señora Susana le dijo a un señor q nada tenía q ver q fuera heladero para no comprender eso dela ciudadanía global... nada más tonto, pues si uno trabaja todo el día con q tiempo podría entrar a internet o si quiera ver las noticias para "ampliar" sus perspectivas...

francamente cuando los intelectuales de la pucp eran marxistas tenían los pies más cerca a la tierra... ahora todo es demasiado idealista!!!!!!!!!!

liberalismo = absurdo

Gonzalo Gamio dijo...

Discúlpeme, pero se me hace difícil tomar en serio su comentario por su virulencia y por los calificativos que usa, particularmente al final. Recomendaría primero darle una mirada al concepto de liberalismo.

Susana dijo...

Señor antiliberal: lo que quise decir es que nadie está impedido de pensar críticamente. Tengo amigos de diversa extracción social e incluso campesinos, que no se escudan en eso para ignorar cosas. Es cierto que hay condiciones objetivas de vida más difíciles que otras, pero ninguna puede tomarse como determinante. Los detrrminismos me espantan. Eso es lo que quise decir.

Daniel Salas dijo...

Estimado Gonzalo:

Muchas gracias por la mención a mi post. Solo aclaro que me dedico a la crítica cultural, en especial al renacimiento y la colonia. Mi análisis se basa en un punto de vista ideológico y narrativo, no filosófico, como lo has hecho notar.

Hernando dice admirar las películas de Peckinpah. Pero sospecho que las comprende mal. En el cine de Peckinpah los héroes son hombres que buscan la fortuna y la virtud; en algunos casos son hombres cuya última esperanza es jugárselo todo a un golpe de suerte (Bring me the head of Alfredo García), en otros son una especie de aspirantes a super hombres nietzscheneanos que en un momento deciden oponerse al abuso y al oprobio (Straw Dogs), pero la sensibilidad es abiertamente anti-estatista. Nadie se podría imaginar a la pandilla salvaje usando uniformes o aceptando un empleo en alguna burocracia imperial. Precisamente lo que los define es su oposición a toda forma de organización política y el culto a las virtudes personales. Los pandilleros, si recordamos, regresan al fortín del general Mapache a vengar la muerte de su amigo mexicano (quien había robado armas para su guerrilla contra aquel general) sabiendo que van a morir pero dándose el gusto de expresar su desprecio a un personaje que combate a los rebeldes. Ciertamente, es un mundo muy masculino. Representan la línea más tradicional del republicanismo, que es una especie de anarco-conservadurismo y que propone la enemistad con el gobierno central, el énfasis en la comunidad local y el cerrado cultivo del individualismo. Todo lo contrario de la “metapolítica” que tanto le gusta a Hernando. Sobre su estecismo perverso, al que aludí en un comentario en el blog de Martín Tanaka, espero escribir un post muy pronto. Saludos.

Pregunton dijo...

Unas preguntas para Gonzalo:
Como seria una clase dirigente que no asuma una concepcion autoritaria de la vida publica, sino liberal?? que clase dirigente en el mundo lo ha hecho? que pruebas hay de que esta sea efectiva y eficiente? llendo a un caso especifico, el gobierno de Hugo Chavez dice caracterizarse por no ser clientelista, la imagen de este Presidente resulta ser tan fuerte y omniabarcante que impide la concesion de prestaciones en su aparato publico; ademas, deja de lado toda sintoma de paternalismo a traves de una distribucion de poder dirigida, de manera que considero perversa, a las masas populares bajo la forma de "consejos comunales", donde se piensa al pueblo como capaz de tomar decisiones en cuanto a creacion y ejecucion de politicas publicas (con lo cual desaparece el paternalismo y se ve una clara distribucion de poder), lo que guarda una fuerte coincidencia con la igualdad en diginidad y derechos de los hombres por compartir razon y conciencia (piedra basica de los DD.HH.)...estas son muchas de las caracteristicas que señalas alejadas de un modelo autoritario...es este un gobierno que se guie y aplique por un modelo liberal? si parece cumplir con lo que señalas alejado del autoritarismo, porque se le acusa tanto de serlo? en que falla la aplicacion de rasgos liberales aqui?
Sobre como seria un mundo en el que no reconocieramos DD.HH. en los individuos (pregunta que incluyes en tu respuesta a Mallory), no es una consideracion positivista de estos? me parece que tu pregunta retorica apunta a una respuesta que incluya a la palabra "autoritarismo" en ella, consideracion legada de los desmanes y atrocidades de la Revolucion Francesa...pero como entender, entonces, el Cilindro de Ciro que hace 2500 años incluia criterios muy relacionados a los actuales DD.HH. (incluso Pritchard y otros academicos lo creen un antecedente de estos) sin necesidad de estar inmerso en un contexto que redima lo liberal como lo adecuado, sino que, al contrario, se movia en logicas autoritarismo y sin intenciones de generar un cambio hacia lo liberal? Son algunas dudas que tengo y que me gustaria me aclares.

Para Daniel Salas, no se si podrias explicar a que te refieres con anarco-conservadurismo; a primera impresion suena jalado de los pelos, espero que tambien puedas solucionar esta duda

Gracias a ambos

Daniel Salas dijo...

Será un gusto respoder la pregunta. No, no es jalado de los pelos. El problema es tal vez de traducción de los términos "liberal"y "conservative'een inglés.

La derecha tradicional norteamericana es antiestatista. Reclama la reducción del Estado, el respeto a la comunidad local y la posesión de armas. Muchos no entienden que el derecho a portar armas posee un fuerte valor simbólico antiestatal. Se trata, justamente, de valorar el individualismo y el derecho a la defensa personal. Este conservadurismo rechaza la revolución de derecha o de izquierda porque ella implicaría el crecimiento del Estado. Para eso, reclama su derecho a protegerse de la tiranía con el uso de las armas. Hitler y Stalin son por ello sus dos monstruos.

La derecha norteamericana ha cambiado mucho. Pero si se me pide un ejemplo de la derecha tradicional pueden buscar información sobre el senador Ron Paul, también conocido como "Doctor No" por su continua oposición a Bush.

Gonzalo Gamio dijo...

Muchas gracias, Daniel, por tus comentarios y posts. Tengo entendido que, aunque tu trabajo se orienta por la crítica cultural, también has profundizado en la filosofía de Davidson y de Rorty.

Creo que en torno al tema que debatimos, nos has recordado a todos que el tema nuclear es el de la reducción del sufrimiento. Constituye el eje mismo del liberalismo político y de la cultura de los DDHH.

Saludos,
Gonzalo.

pregunton dijo...

Entendi el punto, Daniel, muchas gracias por la respuesta!!

malditogatomayor dijo...

Hola gonzalo, acabo de escribir algo muy general y de borrador sobre toda tu polémica con Eduardo. Espero que pueda ayudar a seguir con este debate que, como te he mencionado personalmente, me parece sumamente importante.

Un afectuoso saludo!

Carlos P.

http://chicobilly.blogspot.com/2008/01/algunos-comentarios-generales-sobre-un.html

Gonzalo Gamio dijo...

Para Micky & Malory:

Más allá del calor del debate, las intervenciones de Daniel y de Susana (quien es una destacada psicóloga de la moral, creo que ha sido injustamente maltratada en el post de su blog; tengo que protestar), han apuntado a mostrar los peligros de una "comunidad orgánica" que legitima jerarquías sociales inmutables y un único relato sobre el Bien humano que reprime la libertad a pensar diferente. No olvidemos que Hernando no sólo no cree en los DDHH como figura conceptual, sino que aboga ¡Por la legalización de la tortura!

Las alusiones correctas a Tocqueville no pueden borrar el hecho de que la vida premoderna estaba sujeta a injusticias - a veces interpretadas como simples "fatalidades" -; uno, en razón de su condición social, podía estar "condenado" a una muerte prematura. En nombre del orden, la gente podía ser mutilada o asesinada por razones de credo, cultura o sexualidad. En ese punto Daniel tiene toda la razón. Pretender volver a un mundo - como pretende Hernando - de una sola religión, cultura, valores y autoridad resulta monstruioso ¡Lean las alusiones de Hernando según las cuales el pluralismo moderno es la expresión de la confusión de la Torre de Babel! O su identificación los principios legales de la democracia liberal con la institucionalización del pecado, situación de la que sólo nos salvarían - cito - “líderes natos, jefes, caudillos” .

La democracia liberal aspira a señalar que es posible reconocer un único TÉLOS para todo ser humano, lo cual nos lleva al peligro de la represión de las diferencias. El liberalismo se inhibe de concluir tal cosa, busca más bien un "consenso sobre los males" que nos permita encontrar REGLAS, PROCEDIMIENTOS, INSTITUCIONES que permitan conjurar la crueldad, las guerras de religión, etc. Deja el tema del bien - e incluso el de la verdad - al discernimiento racional de los individuos. No hay allí una palabra final ni "tutelaje".

Lo de las ONG que defienden terroristas es el típico discurso de Rey y Prieto Celi (quienes sí defiebnden los derechos del Grupo Colina). La idea es que TODOS tienen DDHH incluidos el Grupo Colina y los terroristas, todos.

La alusión a la teología de la liberación ya parece de chiste ¿No han visto que el Vaticano se ha pronunciado por la ortodoxia de la teología de G. Gutierrez ¿No han visto el documento?

No confundamos el espíritu de la "cristiandad" medieval con el espíritu del Evangelio. Nada tienen que ver. El cristianismo ha sido importante para la cultura de los DDHH.

Saludos,
Gonzalo.

Frank Villegas dijo...

Gonzalo,
Tus post me resultan sumamente interesantes, en ellos muchos podemos encontrar otra alternativa para reaccionar frente al pensamiento antiliberal. Y digo otra porque esta forma de pensamiento único se encuentra, a mi parecer, tan presente en nuestra sociedad que la podemos encontrar muchas veces pre-supuesta en las mismas reacciones contra ella.

En este sentido, responder a un catolicismo como el que representa el Sr. Cipriani solo sería posible o acercándose a otra tipo de confesión cristiana o siendo ateo, si se asume que el catolicismo resulta excluyente con formas de pensamiento liberal. De la misma manera, responder a autoritarismos disfrazados de democracia solo sería posible marcando distancia de la política, si se asume que la política no puede ser de otra manera. No obstante, muchas personas (sobre todo jóvenes) se alejan de la política o de la religión católica porque no ven en su horizonte alternativas razonables; y esto porque el pensamiento antiliberal se encuentra ampliamente presente en nuestro medio. Por ello, considero que tus intervenciones muestran otra alternativa.

Por otro lado, si bien existen universidades, ONGs, u otros que apuestan por la formación de personas para una forma de vida democrática; esto no resultará del todo efectivo si se desatienden otros niveles de formación sumamente importantes, y hasta decisivos: ¿cuánta preocupación existe por la educación inicial o primaria? Considero que poca. En fin, considero que es mejor ser tildado de “idealista” que simplemente no hacer nada y no contribuir por que las cosas cambien.
Saludos,
Frank

Alessandro Caviglia Marconi dijo...

Amigo Antiliberal,

Considero que su visión del liberalismo es sumamenta parcial. Lo que Ud. hace en su comentario es confundir el liberalismo político con el neoliberalismo económico. Si bien tienen un parecido en los nombres no son lo mismo. En el fondo el neoliberalismo económico, que es el que se podría asociar al capital norteamericano, es profundamente antiliberal.

Su Ud. analiza el marxismo ortodoxo -que tal vez extrañe en los contemporáneos intelectuales de la Católica -, el prensamiento reaccionario y el neoliberalismo, podría encontrar más coincidencias de lo que esperaría. Por ejemplo, la separación radical de la política y la deliberación, la idea de que la política se define por un juego de fuerzas, entre otras cosas.

Ricardo M. T. dijo...

Hola, Gonzalo, algunos comentarios de mi interés:

¿Porqué tanto rechazo ante el Te Deum, los desfiles escolares o prácticas por el estilo? Yo creo que son necesarias, dado que so constitutivos de nuestro sentir accionar patriotico, no es algo que se deba dejar de lado, sino que, como una vez le dije a Talavera, deben haber otras actividades que promuevan ese sentir patrio.
¿Cuál es el problema con los obispos conservadores? Creo que no se puede ser católico si no es conservador, ser conservador es inherente al ser cristiano, pero entendido como lo entiende san Pablo, porque siguiendo a MacIntyre hay que tener una tradición, he ahi lo conservador, pero una tradición viva, he ahi la relación con a estar abierto al todo. Si así es entendido pues bienvenido sea y necesarisimo para un cristianismo real, pero si es de manera caricaturizada y cucufata, pues, en ese caso es una deformación del mensaje evangélico.
¿Es cierto lo que Hernando plantea? ¿En verdad eso es ad literam lo que dijo sobre la monarquía, la tortura etc.? A ver, explicame un poco, porque si es como lo pintas en verdad no le veo sustento racional, ahi creo que Hernando no está razonando dentro del recipiente.
LO leí en el blog de Caviglia, pero aún no me cabe en la cabeza que se haga una suerte de apología a la tortura o cuestiones así.
Hay ONG proterrucas, y lo seguiré creyendo.
Y sobre la TL, Gutierrez sigue hortodocxia aunque algunos les duela, pero ni la TL ni el espíritu medieval son el espíritu de la cristiandad, sino que son parte de ese espíritu, tampoco rechacemos de plano, o que paresca así, los bienes que la época medieval trajo.

Saludos.

Gonzalo Gamio dijo...

El problema es que el Te Deum y los desfiles son riyuales que refuerzan un patriotismo "de tutelaje". En una democracia los ciudadanos no cuentan con "instituciones tutelares" (FFAA, Iglesia) por sobre las libertades individuales y políticas: el único patriotismo es constitucional y cívico; debemos encontrar otros rituales más democráticos.

Yo creo que está bien que tengamos obispos de todas las tendencias - hay que cultivar el pluralismo -, pero aquí tenemos un monopolio conservador. Lo que hacen en el Sur Andino es lamentable.

No creo que "ser conservador es inherente al ser cristiano" (si entendemos conservador como defensor a priori del status quo, o a las tradiciones por ellas mismas). Recuerda la oposición de Jesús al fariseísmo.

MacIntyre tiene una concepción no conservadora - antitradicionalista - de la tradición (Cf. Tras la Virtud cap. 15).

Hernando no defiende un retorno a la fil. medieval, sino al sistema político medieval - en su libro -: orden social jerárquico, un Estado confesional monárquico (Sacro Imperio Germánico). Lee su texto y lo confirmarás. Lo de la tortura lo dijo en un debate en la PUCP. Está grabado.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Ricardo:

Lo de las "ONGs terrucas" hay que demostrarlo ¿Cuáles son? Si lo sabes, dilo, ayudarías si ofreces alguna prueba también. Ese es el rollo de Correo, La Razón, Rey y el Cardenal. Porque ellos lo digan no significa que sea cierto.

Saludos,
Gonzalo.

Ricardo M. T. dijo...

Estimado Gonzalo:

De acuerdo contigo en todo.

- Ok, como le dije a Talavera en alguna ocasión, lo que hay que evitar es reducir la "practica" o "ritos" patrioticos a las expresiones militare y eclesiales, eso es cierto, pero también estas son importantes, no obstante veo que otras expresiones cívicas debería primar.

- Si entendemos así el ser conservador, de la manera en como yo la llamo "conservitas de atún", o sea muy cerrados, conservadurismo, etc., pues eso no es cristiano ni católico. Pero, si se entiende en el sentido real, que es el de conservar el depósito de la fe, creer en los dogmas, secundar la misión eclesial y apóstolica, etc etc, eso sí se debe ser y hacer.

- Tienes razón, MacIntyre cree en una tradición viva, y está en contra del conservadurismo, pero como ves no niega la tradición que de por sí denota conservar algo, pero lo de viva es siempre abierta a reestructuración.

- Lo de Heduardo no lo sabía, a ver si escucho el audio o conozco más de eso.

- Lo de las ONG's veré que tanto es de cierto eso, sorry si talvez hablé con pocos fundamentos.

Bueno, gracias por la respuesta y las aclaraciones Gonzalo, me sirve de mucho.

Saludos,
Ricardo.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Ricardo:

Muchas gracias por tus generosos comentarios. Qué bueno coincidir en temas tan importantes.

Sobre lo de los dogmas espero escribir pronto.

Saludos,
Gonzalo.