viernes, 13 de mayo de 2011

EN TORNO A LA SEGUNDA VUELTA












Gonzalo Gamio Gehri



Ayer participé en una mesa redonda en la PUCP – organizada por un grupo de estudiantes, Izquierda Universitaria – sobre la segunda vuelta electoral. Intervinieron también los profesores Nelson Manrique y Rocío Silva. Dejo aquí el brevísimo esquema de mis reflexiones, planteadas desde la perspectiva de la agencia política.







I.- EL DILEMA.


1.- Muchos consideramos que debemos elegir entre dos males, y que viciar el voto implica huir del dilema.


2.- La frase de Levitsky. Dudas v.s. pruebas ¿A qué le tememos más? El miedo y la compasión son emociones relevantes para la política.

3.- Nosotros vivimos los noventas, y combatimos al fujimorismo.


4.- El rol de los medios y de los llamados ‘poderes fácticos’.


II.- ¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO?


1.- La agenda de la transición. Aletargada por Toledo, detenida por García, y posiblemente desmantelada por un eventual gobierno fujimorista.


- Sistema anticorrupción.


- Equilibrio de poderes.


- DDHH.


2.- Las recomendaciones de la CVR y las políticas de memoria.


3.- ¿Ética versus economía?


4.- Los dos escenarios posibles.



5.- ¿Cuál de los dos candidatos permitiría un mayor control democrático del poder?


III.- PREPARARNOS PARA UN ESCENARIO SOMBRÍO.


.- Ni pensamiento desiderativo ni pensamiento catastrófico.


2.- La situación de la PUCP.


3.- ¿Qué hacer? Espacios públicos y ciudadanía activa.

martes, 10 de mayo de 2011

EL NOBEL Y EL CARDENAL














EL NOBEL Y EL CARDENAL








Gonzalo Gamio Gehri






El último artículo de Mario Vargas llosa publicado en El País – titulado La hora de la verdad – constituye un nuevo capítulo en el ácido debate que protagonizan el laureado escritor y el cardenal Cipriani en torno a la verdad histórica respecto de la actitud de este último frente a la defensa de los derechos humanos durante el conflicto armado interno y los vínculos del arzobispo con el régimen autoritario fujimorista. El autor de La fiesta del chivo escribió la nota en respuesta a un artículo de Cipriani publicado una semana antes en El Comercio, titulado Los irrenunciables derechos humanos, en el que el cardenal intenta justificar la famosa frase ofensiva que dirigió contra la Coordinadora de Derechos Humanos en tiempos en los que ejercía el cargo de obispo de Ayacucho; en el mismo escrito, Cipriani sostiene que se opuso a las esterilizaciones forzadas perpetradas por el gobierno de Fujimori. Vargas Llosa replica con fuerza desde la primera línea del texto, presentando con recia claridad sus impresiones sobre el asunto del texto y sobre el personaje en cuestión:






“Aunque no soy creyente, tengo muchos amigos católicos, sacerdotes y laicos, y un gran respeto por quienes tratan de vivir de acuerdo con sus convicciones religiosas. El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, en cambio, me parece representar la peor tradición de la Iglesia, la autoritaria y oscurantista, la del Index, Torquemada, la Inquisición y las parrillas para el hereje y el apóstata, y su reciente autodefensa, Los irrenunciables derechos humanos, publicada el 1 de mayo en Lima, justifica todas las críticas que en nombre de la democracia y los derechos humanos recibe con frecuencia y, principalmente, de los sectores católicos más liberales”.







Efectivamente, Los irrenunciables derechos humanos es un texto de autodefensa que, entre otras cosas, pretende mostrar que la célebre grosería no estaba dirigida a los derechos humanos, sino a la Coordinadora, una organización que reunía a diferentes instituciones defensoras de los derechos humanos en tiempos de violencia. El escritor quiere mostrar que – aunque ese haya sido el caso – la frase no podría encontrar ningún contexto feliz o afortunado, dado que se recurre a ella para rechazar una particular encarnación social de la defensa de los DDHH a través de un organismo que cumplió un importante rol en una época de crueldad e indolencia. Una época en la que el Estado no percibía la protección de los derechos humanos de las víctimas como una causa prioritaria, o la observaba con evidente sospecha.





“En su texto, (Cipriani) desmiente que dijera jamás que "los derechos humanos son una cojudez" (palabrota peruana equivalente a la española gilipollez) y afirma que, en realidad, a quien aplicó tal grosería fue sólo a la Coordinadora de Derechos Humanos, una institución dirigida por una ex religiosa española, Pilar Coll, que durante los años de las grandes matanzas perpetradas por la dictadura fujimorista llevó a cabo una admirable campaña de denuncia de los crímenes, torturas y desapariciones que se cometían con el pretexto de la lucha contra Sendero Luminoso. (La Comisión de la Verdad, que presidió el ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Salomón Lerner, ha documentado estas atrocidades)”.





Es verdad que en el Informe Final de la CVR se puede encontrar información sobre la disposición negativa de las autoridades eclesiásticas de Ayacucho respecto de la defensa de los derechos humanos emprendida por estas instituciones, así como respecto al bloqueo de las acciones de la Oficina Arquidiocesana de Acción Social de Ayacucho de Carlos Schmidt<!--[if !supportFootnotes]-->[1]&lt;!--[endif]-->, y del propio CEAS (organismo de la Iglesia Católica). Como el tema es controvertido y genera pasiones, sugiero que el lector se remita a las fuentes documentales que el propio IF CVR evoca – pueden encontrar las referencias precisas allí -, para formarse un juicio propio respecto de los hechos que el Informe describe y que respaldan las aseveraciones de Vargas Llosa en este tema particular. En todo caso, la labor de la Coordinadora y la gestión de Pilar Coll han sido destacadas en diferentes publicaciones y foros internacionales. El punto de Vargas Llosa en torno a la CNDH es bastante claro y está documentado. Es cierto que la prensa fujimorista y un sector ultraconservador de la “clase política” suele deslizar la insinuación ofensiva de que la Coordinadora “no se ocupaba de los derechos de todos”, pero este es un agravio que no resiste el más mínimo análisis. Cualquier objeción en esta materia debería esforzarse por sustentar su posición con argumentos y datos históricos verificables para que la discusión pueda ser fructífera y transparente.


Líneas abajo, el novelista enfoca su alegato en el tema de las esterilizaciones forzadas:




“El cardenal Cipriani desmiente, además, que durante la dictadura hubiera guardado silencio frente a uno de los crímenes colectivos más abyectos cometidos por Fujimori y sus cómplices: la esterilización, mediante engaños, de unas 300.000 campesinas a las que, por orden del dictador, los equipos del Ministerio de Salud ligaron las trompas o castraron, asegurándoles que se trataba de simples vacunas o de una medida que sólo temporalmente les impediría concebir. ¿Cómo es que nadie se enteró en el Perú de que el arzobispo había encontrado reprobables estos atropellos? Porque en vez de protestar públicamente ¡se limitó a hacerlo en privado, es decir, susurrando con discreción su protesta en el pabellón de la oreja del dictador!”.




Quien se opuso valientemente a estas esterikizaciones ilegales fue el recordado monseñor Augusto Vargas Alzamora. Vargas Llosa se concentra en el tema del apoyo que la causa fujimorista recibe de parte de diferentes personajes asociados con el conservadurismo religioso en la actual campaña electoral. Considera una contradicción que el Cardenal le pida no intervenir en el debate político expresando su opinión (e invitando a otros a compartir sus argumentos) y que – a su juicio - el propio obispo haga lo mismo, interviniendo en los temas políticos desde el púlpito o manifestando gestos que tienen una clara lectura política de tipo electoral. Del mismo modo, ya en otro orden de reflexión, lamenta que algunos políticos que son al mismo tiempo militantes católicos – concretamente, Martha Chávez, una de las cabezas visibles del fujimorismo - se comprometan con una perspectiva política contraria al equilibrio de poderes y la autonomía del poder judicial (cosa que era moneda corriente en la década de los noventa).




“El cardenal no suele ser tan discreto cuando se trata de protestar contra los preservativos y no se diga el aborto, o, para el caso, contra quienes en esta segunda vuelta de las elecciones peruanas apoyamos a Ollanta Humala. Por ejemplo, por haberlo hecho yo, me ha amonestado de manera estentórea y nada menos que desde el púlpito de la catedral de Lima, durante un oficio. Me ha pedido "más seriedad" y ha clamado que cómo me atrevo a dar consejos por quién votar a los peruanos. El cardenal está nervioso y olvida que todavía hay libertad en el Perú y que cualquier ciudadano puede opinar sobre política sin pedirle permiso a él ni a nadie. (Claro que las cosas cambiarán si sale elegida la señora Fujimori, la candidata a la que él bendecía en aquel mismo oficio en el que me prohibía opinar).




No sólo el arzobispo de Lima se excede en estos días de campaña y guerra sucia en el Perú. Una connotada fujimorista, también del Opus Dei, como monseñor Cipriani, Martha Chávez, ha amenazado públicamente al presidente del Poder Judicial, el doctor César San Martín, eminente jurista que presidió el Tribunal que condenó a 25 años de cárcel a Fujimori por crímenes contra los derechos humanos, con esta frase profética: "Tendrá que responder en su momento".





El intercambio escrito ha sido notablemente intenso. El lunes último, el Cardenal Cipriani ha respondido escuetamente al escritor. Ha señalado a El Comercio que cada uno tendría que mantenerse en el espacio de su actividad, y, sorprendentemente, ha llamado la atención sobre el agnosticismo de Vargas Llosa. “Yo pienso que cada uno está en su lugar. Yo soy el Cardenal y el Arzobispo de Lima, él es un premio Nobel de Literatura. Si salimos de nuestro sitio, nos equivocamos. Él dice que no es creyente y me parece que eso ya es suficiente. Muchas gracias”. No se entiende qué significaría la invocación a que ninguno de los dos personajes se “salga de su sitio” ¿Aludirá acaso a qué un novelista debería ocuparse solamente de la ficción literaria? ¿Estaría sugiriendo que un no creyente no debería intervenir en un tema de discusión que tiene elementos teológicos? Nada de esto queda claro. Tampoco se entiende en qué sentido podría ser relevante para esta discusión el hecho de que Vargas Llosa no sea creyente, especialmente si el tema de la verdad es un asunto que – como ha sido destacado tantas veces – interesa por igual a creyentes y a no creyentes. La cuestión de la reconstrucción de la historia del conflicto no constituye un asunto religioso, concierne a la ética pública e involucra a todos los ciudadanos. Vargas Llosa, como cualquier ciudadano, tiene derecho a hacer públicas sus reflexiones y acciones políticas - incluido apoyar una candidatura -, así como discrepar con cualquier otro ciudadano haciendo uso de los canales que una sociedad democrática establece para ello. Y quienes estén en desacuerdo con él, pueden hacer lo propio. Esa es la dinámica del espacio público democrático. Se trata de un espacio horizontal, simétrico: nadie está excluido de antemano del debate cívico, y la única autoridad a la que puede invocarse en su interior es la del mejor argumento.


En fin. Lo que si tenemos claro es que es altamente probable que este debate continúe por otras vías. De una u otra manera, este accidentado intercambio de opiniones y razones pone nuevamente sobre el tapete - quizá en algunos casos, a regañadientes- la importancia ética y política del tema de la recuperación de la memoria en nuestro país. Un tema que ha sido condenado al silencio por un sector importante de la autodenominada "clase dirigente", que prefiere dejar las cosas como están bajo el burdo pretexto de "mirar hacia el futuro".



Actualización 21-5-2011:


El clero de Lima emite un comunicado en favor del cardenal Cipriani, en contra de lo dicho por MVLL. Me parece lamentable que se pretenda responder argumentos y opiniones con comunicados de adhesión. Si se discrepa con Vargas Llosa, que se conteste su artículo ofreciendo razones, no haciendo espíritu de cuerpo, o pretendiendo silenciarlo aludiendo falazmente a su agnosticismo. Tampoco tiene sentido soslayar los hechos históricos que han sido materia de discusión.

Actualización 23-5-2011:

El comunicado del clero limeño ha sido leído en varias misas el día de ayer.Se pretende presentar falsamente las críticas de MVLL como "ataques". Realmente lamentable: los argumentos se contestan con argumentos, y en el espacio público, no en el templo.





(1) Comisión de la Verdad y Reconciliación (Perú), Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Tomo III, p. 292.

viernes, 6 de mayo de 2011

DE SOTO Y LA PRÉDICA DE UNA MODERNIDAD UNILATERAL













Gonzalo Gamio Gehri


A medida que la campaña avanza y se calienta, se ponen de manifiesto posiciones extrañamente “novedosas” – Keiko Fujimori pide perdón por los crímenes cometidos desde el fujimorismo, Rolando Sousa elogia pasajes del Informe de la CVR y sostiene que la candidata podría comprometerse por escrito a no indultar a su padre -. Más tarde, las aguas vuelven a su nivel: se dan a conocer las opiniones de Carlos Raffo sobre una eventual - para los fujimoristas, "necesaria" - liberación de Fujimori, Keiko evita pronunciarse sobre tal compromiso escrito sugerido por Sousa, señalando que ya había empeñado su palabra en el tema, y dejando entender que no firmaría ningún documento.

Hace unos días, Hernando de Soto – flamante colaborador del “equipo técnico” de la candidatura fujimorista – tuvo más de una polémica intervención en el programa La hora N de Jaime de Althaus. Interrogado sobre el operativo que terminó con la muerte de Osama Bin Laden, de Soto – haciendo gala de una ironía francamente retorcida – sostuvo que estos hechos hacían evidente que el Perú era un “país civilizado”. Mientras en los Estados Unidos las autoridades y la población celebraban la eliminación de un jefe terrorista, en el país – indicaba – a los terroristas se les capturaba, se les leía sus derechos, se les procesaba, y al cumplir su condena, se les dejaba en libertad. Incluso indicó que los "ponemos en nuestra memoria" (sic) en pie de "igualdad con los militares" (deslizando una crítica malintencionada y llena de falsedad y prejuicio contra la CVR). Finalizó dirigiendo una sonrisa sarcástica al periodista, que - atónito - le contestó con una sonrisa nerviosa. Caramba, yo sabía que Hernando de Soto no tenía reparos en trabajar con regímenes dictatoriales – Gadafi, Mubarak, Fujimori -, pero este excurso burlón sobre el trato debido a los criminales resultó sorprendente ¿Qué estaba sugiriendo de Soto con una sonrisa en los labios? Una cosa es abatir a un delincuente como parte de un enfrentamiento y otra una ejecución extrajudicial. Hay quienes declaran su devoción a los procesos de modernización de la economía, pero recaen en la idea cavernaria de que sólo las personas decentes y los inocentes son auténticos titulares de derechos humanos (véase en una línea similar - pero infinitamente más burda y grotesca - la posición del empresario Julio Favre en este ofensivo artículo aparecido en Correo. Un texto lamentable, fascistoide).

Estas polémicas declaraciones de Hernando de Soto evidencian que profesa una concepción unidimensional y monocromática de la modernidad. Parece desconocer el valor de las identidades culturales de los indígenas en torno a sus conexiones con la naturaleza: considera que los ciudadanos nativos de la Amazonía arden en deseos de obtener títulos de propiedad para tomar decisiones comerciales sobre sus tierras. Su teoría funciona como un letal lecho de Procustes que aserra todo aquello que no se ajuste a sus condiciones. Incluso aseveró - ante el desconcierto de Jaime de Althaus - que Bin Laden fue capturado gracias a la titulación. Sus opiniones sobre los temas de derechos humanos siempre resultan controversiales a causa de su nada disimulado conservadurismo en la materia. Su "liberalismo" es hemipléjico (y por lo tanto, falso). Mientras Vargas Llosa denunciaba el golpe del 5 de abril, Hernando de Soto colaboraba con la redacción del discurso del golpista Fujimori en Las Bahamas.

La extraña posición de Hernando de Soto en torno a los temas de derechos humanos es relativamente conocida. Ya antes había manifestado su irritación frente al Informe de la CVR, sin acusar una lectura mínima del texto, deslizando la idea – por demás ridícula - de que la Comisión estuvo conformada por una "enorme cantidad de ex guerrilleros o gente que participó en la violencia". Parece que de Soto se siente bastante cómodo con el grupo político con el que actualmente colabora.


(La imagen es creación del caricaturista Alonso Núñez).






martes, 3 de mayo de 2011

RECUERDOS DEL FUTURO (NELSON MANRIQUE)





Nelson Manrique



Está en marcha un operativo de la derecha para tratar de limpiar la imagen de Keiko Fujimori, distanciándola de su famoso padre. Se ha decidido suprimir su reivindicación del gobierno de papá como “el mejor de la historia del Perú”, su declaración de que no le temblaría la mano para amnistiarlo así como su participación en los actos de corrupción que, entre otras cosas, permitieron que financiara sus estudios y los de sus hermanos con dinero mal habido por Fujimori y Montesinos. Pero el pasado se niega tercamente a morir, y retorna una y otra vez a pesar de la operación de maquillaje.


Ayer se cumplieron 19 años del secuestro y asesinato de nueve campesinos del distrito de Santa, Chimbote. Miembros del Grupo Colina incursionaron ese día en varias viviendas de los asentamientos humanos La Huaca, Javier Heraud y San Carlos, golpearon y secuestraron a los campesinos y los subieron en camionetas. No se les volvió a ver jamás. No eran terroristas sino sindicalistas, como lo contó Jesús Sosa Saavedra, integrante del Grupo Colina –conocido como “Kerosene” por sus amigos, por su costumbre de quemar a sus víctimas con este combustible–: “Se trataba de un trabajo particular, porque el señor Fung era amigo del comandante general EP Hermoza Ríos, que tenía propiedades en Chimbote… y decía que estas personas eran trabajadores de una empresa algodonera y que estaban haciendo problemas en la empresa, por eso quería que se les involucre con la subversión” (Ricardo Uceda. Muerte en el Pentagonito. Los cementerios secretos del ejército peruano, 2004). En 1995 los miembros del Grupo Colina fueron amnistiados por Alberto Fujimori. Defendió la amnistía en el Parlamento Rafael Rey, hoy miembro de la plancha presidencial de Fujimori y enemigo jurado de la CVR y del Lugar de la Memoria, el mismo que ahora, cuando según las encuestas viene perdiendo, Keiko promete construir.


La semana pasada Interpol renovó la orden de captura internacional contra 14 miembros del entorno de Alberto Fujimori comprometidos en actos de corrupción varios, incluidos el robo de recursos del Estado, complicidad en actividades ilícitas usando el aparato de espionaje del SIE para cometer asesinatos, secuestros, espionaje, interceptación telefónica –entre otras operaciones ilegales– y tráfico de armas, incluyendo la compra corrupta de 36 aeronaves de guerra MiG-29 y Su-25 malogradas de Bielorrusia para la FAP, que costó la vida a varios pilotos peruanos. Tiene un lugar destacado entre los prófugos Víctor Aritomi, tío de Keiko, esposo de la hermana de su padre Rosa Fujimori y ex embajador peruano en Japón, cargo desde el cual cumplió un rol clave en el montaje de la red mafiosa de la familia imperial. Hildebrandt en sus trece trae un excelente informe acerca del robo –establecido por investigaciones de la Contraloría– de varios millones de dólares procedentes de las donaciones japonesas montado por Rosa Fujimori y Aritomi bajo el comando de Alberto Fujimori. Denunciar estos hechos le costó secuestro y torturas a Susana Higuchi, quien en esas circunstancias fue negada por sus hijos Keiko y Kenji.


No podían faltar por cierto en esta coyuntura los operativos de inteligencia, al estilo de Montesinos. El diario La Primera ha publicado un detallado informe sobre el “Plan Sabana”, montado para impedir que Ollanta Humala llegue al poder (http:www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=85082). El informe incluye nombres de los personajes comprometidos, hechos, direcciones y fotografías sobre el operativo montado por el comando fujimorista con la complicidad de los servicios de inteligencia de las FFAA, la participación de importantes empresarios que financian el operativo y la incorporación de personajes como Jaime Bayly y Hernando de Soto, que vuelve a trabajar con los Fujimori luego de prestar sus valorables servicios a varias dictaduras en el mundo, entre ellas la de Gadafi, para quien trabajó hasta hace dos meses. Nada como De Soto para reforzar el perfil democrático de Fujimori.




(Publicado en La República)



Actualización:



Carlos Raffo a Hernán Migoya: "confió que, aunque jamás lo admitiría durante una entrevista, lo primero que hará su partido Fuerza 2011 de llegar al poder en estas elecciones será, ¡por supuesto!, liberar de la cárcel al condenado Alberto Fujimori, sea como sea". (4-5-2011).


¿Dónde quedaron los "juramentos" de Keiko Fujimori?

lunes, 2 de mayo de 2011

ESPACIOS DE VIGILACIA POLÍTICA Y CIUDADANÍA




Gonzalo Gamio Gehri


La identificación de la injusticia activa y el reconocimiento de la injusticia pasiva son operaciones éticas suponen una disposición para la reflexión y el examen crítico que permite al ciudadano permanecer alerta frente a las debilidades de las instituciones y sus representantes, pero esta héxis también le permite asumir una posición vigilante y severa respecto de sus propias debilidades en materia de control del poder político y observancia de las exigencias de la justicia. El ciudadano comprometido sabe que – como diría Hegel – no existe señor sin siervo, es consciente de que la corrupción y la lesión de derechos sólo puede tener lugar con el concurso de la indiferencia o de la complicidad de los agentes.

En ese sentido, las iniciativas contra la corrupción que nacen del sistema político – el propio Estado e incluso los partidos políticos que están en carrera electoral – son insuficientes, aunque sean expresión de propuestas veraces y viables en la práctica, si es que no cuestan con el respaldo de una ciudadanía activa. Ciertamente, necesitamos instituciones estatales que formulen las condiciones y reglas que garanticen la transparencia y probidad en las licitaciones, concursos públicos y contratación de personas que ejercerán cargos de responsabilidad en el sector público. Del mismo modo, se requiere un Parlamento en el que sus miembros puedan fiscalizar la gestión de las autoridades que hemos elegido. Precisamos de organismos públicos – como la Defensoría del Pueblo, que se dediquen a tiempo completo a la defensa de los derechos básicos de las personas. Sin embargo, la existencia de instituciones públicas y de mecanismos de control no puede sustituir a una ciudadanía vigilante. Las instituciones y los mecanismos podrían eventualmente ser corrompidos desde el poder, si los agentes no intervienen en la dinámica misma de la vida política, entendiendo ésta en términos de todo lo que está asociado a los asuntos de interés común.

Esta perspectiva nos devuelve en alguna medida al concepto antiguo de ciudadanía, que aludía no exclusivamente al “titular de derechos” sino estrictamente al agente político. Aristóteles sostenía que el ciudadano (polités) era aquel que a la vez gobierna y es gobernado[1]. Es gobernado porque obedece las disposiciones que han establecido sus representantes, y acata las decisiones que han sido tomadas en el ágora, el espacio de deliberación común. Pero también participa del gobierno, en cuanto interviene decisivamente en el proceso de elección de las autoridades y en los debates públicos que tienen como resultado la promulgación o derogación de leyes como los acuerdos en materia de políticas públicas. El ciudadano – aún en el contexto de nuestras democracias representativas modernas – puede convertirse en coautor de la ley, puede movilizarse con otros para lograr introducir nuevos temas en la agenda pública, puede vigilar y supervisar la gestión de las autoridades.

Un sentido fuerte de ciudadanía requiere de espacios de deliberación común, tanto en el sistema político como en la sociedad civil (universidades, colegios profesionales, gremios, sindicatos, organismos no gubernamentales, comunidades religiosas, etc.). Estos escenarios permiten la construcción de consensos racionales en torno a programas que expongan temas de interés común. La formación de consensos ha menudo implica superar dificultades significativas a través de la persuasión y el intercambio de argumentos. Forjar consensos es una actividad fundamental en una república de ciudadanos. No obstante, la expresión de disensos es una práctica no menos importante en un régimen político libre. En una sociedad despótica quien discrepa es diagnosticado como un “paciente con problemas ideológicos”, como un sujeto que es víctima de una doctrina falsa o distorsionada, un individuo que debe ser “corregido” por el bien de su mente o de su alma, incluso en contra de su voluntad. Los ejemplos históricos son innumerables (la inquisición en la cristiandad medieval y barroca, los regímenes fascistas y comunistas, etc.). En una sociedad democrática, en contraste, quien discrepa es un interlocutor válido en un diálogo sostenido sobre lo que es bueno y mejor para la ciudadanía; es un individuo que debe ser escuchado en cuanto recurra la palabra y exprese su disentimiento a través de los canales que establece la ley. Una genuina democracia aprecia y promueve la expresión razonable y pacífica de los disensos.

Como se sabe, la corrupción prospera allí donde se concentra el poder, allí donde el ciudadano tiende a comportarse como mero súbdito, y se conforma con “dejar hacer y dejar pasar” respecto de la conducta de las autoridades en la administración del Estado. Con frecuencia, los ciudadanos tendemos a concentrar nuestra atención en el diseño y la ejecución de nuestros planes privados de vida, o a desplegar nuestras capacidades en el mundo del trabajo y la familia. Que este ámbito constituye un auténtico espacio de realización personal es algo de lo que nadie duda. Sin embargo, descuidar completamente nuestra responsabilidad frente a lo que acontece en la escena política tiene graves consecuencias en torno a la distribución del poder en la vida pública (vease las reflexiones de Alessandro Caviglia en esta dirección). Como en su día advirtió Tocqueville, La deserción de la vida cívica implica que la cuota de poder que corresponde a los ciudadanos caiga en manos de los gobernantes y de los políticos de carrera, situación que adereza el festín autoritario y genera las condiciones para que los actos de corrupción permanezcan impunes. Como resulta claro, nada de esto ocurre sin la anuencia de los propios individuos. La perspectiva del espectador contribuye a reproducir esta deplorable situación; sólo sí los miembros de la comunidad asumen la condición de actores políticos, los casos de corrupción y de lesión de derechos fundamentales pueden ser efectivamente combatidos.


[1] Véase Política 1277b 10.

domingo, 1 de mayo de 2011

LA EDUCACIÓN ESTÁ EN EL CANDELERO (CARLOS GARATEA)





Carlos Garatea

Lo mejor de la primera vuelta es que los resultados nos obligan, una vez más, a mirar y a asumir el país en su conjunto. Lima no es el Perú, ni viceversa. Pero también nos obligan a reconocer que padecemos de males atávicos: no hay memoria, el racismo vive a flor de piel, falta sensatez en la clase política, el dinero precede al desarrollo humano, la mentira es un hábito, la “viveza” una estrategia de convivencia, la indiferencia y tantas cosas más pueden sumarse aquí que la lista podría crecer con facilidad. Claro que hay gente ilustre y notable. Pero esos (y otros) males están en nuestro entorno. Parece que se han confabulado ahora para ponernos ante un futuro poco halagüeño y en el que quienes llevaron al Perú a una feroz y corrupta dictadura vuelven a ser una opción para millones personas. ¿Dónde fue a parar el publicitado crecimiento del Perú? ¿En qué crecimos? ¿Estamos mejor?

A nadie sorprendió, por ejemplo, que durante la primera etapa del proceso, los candidatos coincidan en algo: la educación está mal. Vaya novedad. A partir de esa coincidencia arrancaron las promesas de mejora: más colegios, más buzos, más zapatillas, más polos, más computadoras, más institutos tecnológicos, más exámenes a los profesores, mejores sueldos, mejores desayunos, nuevos escalafones e, incluso, no faltó quien piense que las solución vendrían del cielo, no de Dios, que ahora está más ocupado que nunca con nosotros, sino de un satélite lanzado al espacio. Parece absurdo pero a eso y a dos o tres promesas banales se redujo el vademécum.

Reducir las soluciones a ello no sólo demuestra las prioridades o el populismo que se tiene en la cabeza, sino que evidencia no haber entendido de qué se trata el problema. Ha dejado de ser evidente que la educación se da en un salón de clases. Nadie lo ha mencionado. Toda reforma tiene que encarnarse en la relación que se construye entre maestro y alumno. No hay educación sin alguien que enseñe y sin alguien que aprenda; tampoco se da sin bibliotecas, buenos libros, lápices y cuadernos. Pocas cosas tan obvias y fundamentales como esas.

Todos han callado cómo harán para asegurar que los estudiantes terminen secundaria con una mejor capacidad analítica, con un mejor rendimiento en comprensión de textos o en razonamiento matemático, con una adecuada disposición a justificar un punto de vista personal y a respetar la opinión ajena, con una actitud ética que favorezca su participación en una sociedad pacífica y solidaria, con una cultura general que les permita ubicarse en el mundo y en la historia. Todos insisten en la dimensión tecnológica, pero ¿a quién le preocupa formar ciudadanos? ¿por qué dejaron de importar las humanidades y el arte? Si así estábamos desde el inicio de la campaña, desde el 10 de abril la discusión se ha empobrecido al extremo de que lo único que quita el sueño es la Constitución y la continuidad del modelo económico. Por eso, “hay que recordar e insistir en que la patria es más que la administración de su economía y el bienestar de sus empresas (…) Un país es historia, dignidad, cultura, identidad y sobre todo futuro” (Caretas, 14.4.11).

La educación es el futuro. Así de claro y puntual. Es inaceptable que quienes avalaron los asesinatos de la Cantuta y Barrios Altos, las esterilizaciones de mujeres humildes, la “interpretación auténtica” o quienes intervinieron en la compra de periodistas, de jueces, congresistas o quienes creen que sólo el Estado lleva al desarrollo y niegan las libertades y la iniciativa privada, sean, ellos, los que se ocupen mañana de la educación en el Perú. ¿Se imagina Ud. a esos sujetos discutiendo sobre la importancia de la ética o de la formación integral en los colegios y universidades?

Así como la PUCP está respaldada por una larga y fructífera obra de reconocido servicio al Perú, gracias al esfuerzo y a la entrega de profesores, estudiantes y administrativos, en el marco de un modelo educativo moderno, asentado en una formación integral, en la tolerancia y la libertad, del mismo modo o, tal vez mejor, por eso mismo tengo que insistir en que la educación también es parte de la disyuntiva que vivimos. El futuro no se reduce al comportamiento de la bolsa de valores ni a la tasa de cambio. Es muchísimo más. La educación está, pues, en el candelero. No seamos ingenuos pero tampoco nos equivoquemos otra vez.

(Aparecido el pasado lunes en Punto Edu).

19 RAZONES PARA VOTAR POR HUMALA (ÁLVARO VARGAS LLOSA)












Álvaro Vargas Llosa







1] Con los Fujimori, el aprendizaje moral de la clase dirigente peruana, que tiene los valores invertidos y cree que libertades y DDHH son una cojudez, se interrumpirá. Resucitará la república bananera.
2]Con los Fujimori, el “modelo” volverá a ser el coto vedado de ciertos mercachifles: el mercantilismo mafioso es la negación de una economía libre. El crecimiento anual de la década democrática fue tres veces superior al de los 90.
3]Con los Fujimori, se cancelará la posibilidad de que los pobres recuperen la dignidad: el método para comunicarse con ellos en los 90 fue la dependencia, la esterilización forzosa, la fosa y la cal.
4] Con los Fujimori, se instalará el terror en las empresas, salas de redacción y tribunales. Los despidos, amenazas y capitulaciones en el principal grupo mediático y una radio arequipeña son un abracadabrante anticipo. El fujimorismo no es una idea o proyecto: es un método. El método de Al Capone (sin el detalle del puro).
5] Con los Fujimori, garantizaremos que el magistrado César San Martín, un lujo para el Poder Judicial, sufra una persecución abominable.
6] La condición ética, política e intelectual de los botafumeiros de Fujimori basta para saber dónde no hay que estar. Para sus economistas copiones de alquiler, sus arlequines televisivos importados (con “dumping”) y sus pelafustanes cibernéticos fue pensada la frase de Borges: “Se había adiestrado en el hábito de simular que era alguien para que no se descubriera su condición de nadie”.
7] El candidato a primer vicepresidente de los Fujimori es un golpista. El candidato a segundo vicepresidente es casi fascista y tonto a partes iguales. En materia de autoritarismos, “casi” es un agravante y “tonto” un pleonasmo.
8] En los países donde las cosas están en su sitio, la cárcel no la gobierna el presidiario. La Diroes es hoy la hacienda de los Fujimori. El peligro no es que la candidata libere al padre sino que el padre enreje al país con hija y todo.
9] Con Ollanta, hay mayor garantía democrática. Si él comete un exceso, la derecha le saltará al cuello. Si los Fujimori cometen un crimen o delito, la derecha aplaudirá como foca.
10] Con Ollanta, el “modelo” podría adquirir más legitimidad social. Hubo dos fenómenos latinoamericanos en la última década: la expansión de la clase media y la modernización de una parte de la izquierda. Si Ollanta, bajo presión, da el salto definitivo, el Perú se sumará a una lista de vanguardia. El desarrollo no es posible sin una izquierda liberal.
11] Con Ollanta –y suponiendo su modernización definitiva– cerraremos el paso a futuros caudillos populistas. En Brasil, Chile, Uruguay y El Salvador, la izquierda moderada ha neutralizado el surgimiento de caudillos iluminados.
12] Las peores derrotas de Hugo Chávez no se las ha infligido la derecha sino la izquierda. Las críticas del uruguayo José Mujica a Venezuela el día mismo de su toma de mando y, ahora, la ruptura del paraguayo Fernando Lugo con Caracas han aislado más al venezolano. ¿Por qué regalarle en bandeja a Ollanta ahora que lo ha negado? Un estadista latinoamericano que tiene cómo saberlo acaba de asegurar en una reunión privada con un gran grupo mediático europeo: “Me consta personalmente: Ollanta no seguirá la línea de Chávez”.
13] Para ciertas reformas difíciles, la izquierda puede ser más audaz que la derecha. Mujica acaba de proponer en Uruguay el bono escolar –subsidio a la demanda educativa– y Lugo ha abrazado la apertura en Paraguay: gracias a inversores foráneos, su pequeño país acaba de superar a la Argentina en exportación de carne. Ricardo Lagos abrió el comercio en Chile más que la dictadura de Pinochet.
14]En tiempos de la resistencia democrática, me tocó recibir a Ollanta en el hotel que hacía de cuartel general. Él y su esposa querían vincularse a la causa que lideraba Toledo. El Perú se dividía entre quienes luchábamos en desventaja por la libertad y quienes la habían apuñalado por la espalda. Su instinto en ese momento fronterizo fue certero. Sus graves errores posteriores, que pagó en 2006, no quitan eso.
15] Al próximo Presidente le tocará lidiar con el fallo de La Haya sobre el diferendo marítimo con Chile. Si por alguna razón el fallo resultase desfavorable al Perú, es preferible un Ollanta constreñido por las responsabilidades de Estado.
16] Es mucho más saludable tener a Alan García haciéndole oposición a Ollanta que entendiéndose con un gobierno de Fujimori para cobrar por los servicios prestados.
17] Perú Posible, a pesar de las contorsiones de estos días, dará a Ollanta la mayoría necesaria para gobernar. Esa será una de las mejores garantías de que se ciña a los límites constitucionales.
18] Ha surgido una oportunidad de convertir la emergencia de la amenaza fascista en la oportunidad de un entendimiento entre la izquierda y sectores liberales. Hay precedentes históricos. En 1989, la coalición de conservadores y comunistas en Grecia acabó con un gobierno corrupto. En México, el PRD y el PAN de Felipe Calderón, con candidaturas comunes, han sacado del poder al PRI en varios estados y quizá vayan juntos en las presidenciales. En Inglaterra, liberal-demócratas (izquierda) y conservadores moderados han evitado juntos el continuismo.
19] Ollanta es la posibilidad que queda de enderezar la democracia que los demócratas torcieron en estos 10 años. Son responsables de ello los empresarios que reciclaron a periodistas enfeudados a la mafia, los políticos que se aliaron con ella para dirimir sus estúpidas querellas con otros demócratas, los dineros robados que no fueron totalmente repatriados y los muchos cómplices que “pasaron piola” (para usar un argentinismo) sin ser procesados. Qué razón tenía Alexis de Tocqueville: “El hábito de la falta de atención debe ser considerado el mayor vicio democrático.” Si Ollanta triunfa, asegúrese la democracia de prestar milimétrica atención en el futuro.

(Publicado en La República).