viernes, 13 de febrero de 2015
“SÓLO EL MÉDICO HERIDO PUEDE ESPERAR CURAR”: REFLEXIONES SOBRE "UN MÉTODO PELIGROSO" (2011)
viernes, 31 de enero de 2014
EL ORIGEN DE PERSÉFONE
Esta historia fue recogida en tiempos remotos por poetas y adivinos para explicar los intrincados misterios del ciclo de la tierra y sus nexos con la vida y la muerte.
miércoles, 9 de enero de 2013
EN TORNO AL NACIMIENTO DE AFRODITA
miércoles, 3 de octubre de 2012
ARIÓN, SALVADO DE LAS AGUAS

lunes, 16 de julio de 2012
EL ÚLTIMO DÍA
domingo, 10 de junio de 2012
PROMETEO Y LOS OLÍMPICOS
miércoles, 28 de marzo de 2012
PERSEO Y MEDUSA

Gonzalo Gamio Gehri
Este es uno de los mitos más célebres del mundo griego, lamentablemente distorsionado por versiones posteriores que han intentado recrearlo sin demasiado rigor. Perseo era hijo de Zeus y Dánae, quien fuera recluida en una torre por su padre Acrisio, el rey de Argos, para evitar que tuviera descendencia. Zeus la visitó bajo la forma de una lluvia de oro. Acrisio temía que un oráculo funesto pudiera cumplirse si el niño sobrevivía. El rey ordenó encerrarla a ella y al niño en un cofre de madera y arrojarlo al mar. Guiado por una mano divina (la de Zeus) el cofre fue a parar a la isla de Serifos, donde Perseo creció al lado de su madre.
El destino llevaría a Perseo a Argos y a asumir el trono, pero esa es otra historia que contaremos en otra ocasión.
sábado, 10 de marzo de 2012
LOS CUENTOS Y LA VIDA

Gonzalo Gamio Gehri
No puedo ocultar mi aprecio por la literatura, por el modo en que ella se ha convertido en permanente cómplice espiritual de las personas, de sus afectos y aspiraciones más profundas. Por eso la presencia de Eurídice, Antígona, Orfeo, Teseo, Sigfrido, Alcestis, Alicia y el conejo, y tantos otros personajes e historias en este blog. La literatura está en las grandes cosas, pero también en los pequeños detalles; en eso reside su incalculable valor. Su cercanía respecto de la vida es considerablemente mayor que la del concepto. Ella se adentra en el alma de la gente, en sus pensamientos y conflictos y, a menudo, sirve de compleja guía y fuente de inspiración en momentos de confusión y desesperanza.
Los mitos y los cuentos nos ayudan a comprender las peculiaridades del tiempo y los espacios de la interacción humana. Muestran con suma claridad cómo la durabilidad del instante varía si se trata del momento del disfrute o de la melancolía. La literatura describe muy bien la irrupción milagrosa de aquellas personas que han aportado decisivamente a nuestras vidas a través del amor, la amistad, el conocimiento, la acción cívica o el conflicto mismo. Piénsese en el primer encuentro de Dante y Beatrice, o las primeras palabras de Ulises a Calipso (e incluso la súbita aparición del conejo blanco en la vida de Alicia). Y el aporte del que hablo se revela tanto en las grandes cosas como en los pequeños detalles. A veces, las personas que han echado luces sobre zonas antes desconocidas de la propia alma – lo que en sí mismo constituye un genuino milagro -, son las mismas que nos permitieron descubrir nuevos platos o bebidas exóticas, a consultar nuevos textos, o a comprender a cabalidad algunas líneas de The Beatles que antes habíamos pasado por alto. El contacto con ellas puede llegar a tocar incluso nuestra experiencia literaria, de manera tal que el predicamento de Fausto y el ingreso de Teseo al laberinto de Creta adquieran un sentido existencial que no tenían en el pasado y que ahora permanece en ellos. Mientras el concepto asciende hacia lo general y abstracto, la literatura nos permite mirar de otra manera los matices de la vida cotidiana, nos invita a prestarle atención al instante y a los vínculos cercanos. Describe nítidamente el ritmo y la distancia de la conversación, el sentimiento de plenitud ante la victoria en la batalla, el dolor de la pérdida o la ausencia del ser amado, la incertidumbre frente al destino y tantas otras configuraciones humanas de sentido. Nos recuerda esas deudas existenciales, nos invita a visitar nuestras emociones y experiencias. Llama nuestra atención sobre las personas y los propósitos que nos importan.
Los mitos y los cuentos de hadas nos permiten conciliar el sueño, pero también explorar lúcidamente la naturaleza misma de nuestros sueños. Nos ofrecen poderosas palabras y metáforas que nos ayudan a expresar el amor, el temor, la confianza, la nostalgia, el pesar, así como otras formas de sensibilidad y pensamiento, de una manera radicalmente nueva, reveladora, conmovedora. Nos exhortan a mirar con otros ojos el mundo ordinario, antes que procurar (acaso erróneamente) “trascenderlo”; ella nos insta a amar aquello que mueve enteramente el corazón: como diría Maalouf, nos exhorta a percibir el sutil perfume del instante - sin que se pierda - y tocar la materia del recuerdo. La literatura pretende comprender la diversidad y mutabilidad de la vida y del entorno: quizás se trate más de un arte hermético, "mágico", que de una disciplina apolínea. No en vano Hegel - en sus primeros años - afirmaba que desde muy antiguo la literatura era la maestra de la humanidad.
sábado, 25 de febrero de 2012
ORFEO Y LA BÚSQUEDA DE EURÍDICE

Gonzalo Gamio Gehri
Orfeo era el poeta, músico y compositor más importante del mundo mítico griego. Era hijo de Eagro, rey de Tracia, y de la bella musa Calíope, célebre patrona de la poesía épica. Dueño de una lira mágica regalada por Apolo, fue instruido desde pequeño en el cultivo de las bellas artes por las propias musas. Cuentan los poetas que el sonido de su lira encantaba a todas las criaturas, incluyendo a los dioses, los seres humanos, las fieras y hasta los árboles y las piedras del camino.
Compartió la suerte de Jasón y los Argonautas, y a su regreso a Tracia conquistó el corazón de la bella ninfa Eurídice, de vivaces ojos, abundante cabellera e iluminadora inteligencia. El amor de ambos enfrentó una dura prueba cuando la joven, que huía de las agresiones del feroz Aristeo, pisó una serpiente y fue mordida. Eurídice murió, víctima del veneno del reptil. No obstante, el poderoso amor que sentía Orfeo lo llevó a no resignarse a perder a la muchacha. Descendió al Hades, para devolverla al mundo de los vivos. La tristeza no mermó la esperanza que aún latía en su indómito corazón. Hechizó al barquero Caronte y al fiero can Cerbero gracias a las melancólicas melodías que entonaba con su lira. Dicen que - a causa de las composiciones del visitante - en el profundo Tártaro se suspendieron las torturas a los espectros de los condenados, y que el mismísimo Hades sucumbió a los encantos de su música.
Entonces Orfeo divisó el dulce rostro de Eurídice, sus ojos oscuros y su brillante cabellera negra, e incluso pudo escucharla cantar con suave voz; al verla, su corazón dio un salto. El heroico artista estaba en las entrañas mismas del Hades, a punto de rescatar a su amada. No podría hacerlo, empero, sin el consentimiento del sombrío Hades. El Rey de la morada de los muertos premió el valor del príncipe tracio, concediendo su permiso para que ambos abandonaran el Inframundo, con la condición de que Orfeo no consintiera, en el camino de regreso al mundo de los vivos, mirar hacia atrás. En la versión más arcaica del mito, ambos ascienden juntos, airosos, y vuelven a Tracia, de modo que el amor limpiamente triunfa sobre la muerte. Una versión posterior sostiene que, en el último momento, Orfeo vuelve la mirada hacia Eurídice, para garantizar su protección, por lo que ella debió permanecer en el reino de las sombras.
Más allá del tan discutido desenlace, la historia de Orfeo y Eurídice pone de manifiesto el implacable combate del amor contra lo presuntamente inexorable, Se trata de una extraña historia que ha influido en un sinnúmero de representaciones artísticas y religiosas posteriores. La aventura de Orfeo inspiró los misterios espirituales asociados con el culto al brillante Apolo y también al enigmático Dionisio.
sábado, 28 de enero de 2012
TESEO EN EL LABERINTO

LA LUCHA CONTRA EL MINOTAURO
Gonzalo Gamio Gehri
Quisiera contar ahora brevemente la historia de las hazañas que realizó Teseo en su viaje a Creta. Como se sabe, El rey cretense Minos había impuesto a los atenienses un amargo tributo, el entregar – cada nueve años – a siete jóvenes y a siete doncellas al feroz minotauro Asterión, hijo del rey y solitario habitante del intrincado laberinto, una bestia sedienta de sangre, temida por todos los griegos. Se cuenta que la compasión que provocó en el espíritu del príncipe Teseo el amargo llanto de las madres de los jóvenes seleccionados lo movió a ofrecerse como una de las víctimas. Abrigaba en su corazón la esperanza de poder acabar finalmente como el monstruo.
El barco se dirigió a Creta, esperando que se sellara sobre su tripulación un destino fatal. Sólo Teseo había bosquejado un plan para acabar con el minotauro y con la ignominiosa sumisión de Atenas a Creta. Había dispuesto infiltrar a dos guerreros disfrazados en el grupo de doncellas para enfrentar al minotauro si era necesario. El padre del héroe – el rey Egeo – le había pedido que, si triunfaba, cambiara las velas de la embarcación de negras a blancas, en señal de victoria. El problema crucial que debía resolver Teseo era cómo podría salir del sinuoso laberinto, célebre por la perfección de su diseño y porque ninguno de sus prisioneros – con la única excepción de su creador Dédalo y su hijo Ícaro – pudo escapar de él.
Una vez en Creta, la solución llegó de la mano de la inquieta Fortuna. Sucedió que la princesa Ariadna se enamoró de Teseo - ya el héroe había quedado impactado con la belleza y la inteligencia de la joven -, y le prometió ayudarlo a salir del laberinto si la llevaba con él a Atenas. La muchacha le obsequió una madeja de hilo mágico, que antes había pertenecido al mismísimo Dédalo, y le dio instrucciones acerca de cómo usarlo para dar con la guarida del minotauro y luego regresar a la entrada del laberinto. Lo último que vio Teseo antes de internarse en los retorcidos pasajes del indescifrable laberinto fueron los brillantes ojos de Ariadna. Entonces, madeja en mano, se dedicó a buscar a Asterión.
El vaporoso olor a sangre y el sonido de terribles gruñidos le indicaron que el temido monstruo estaba cerca. Teseo hubo de enfrentar a su propio miedo para luchar – desarmado – contra el poderoso minotauro. Tuvo que esquivar golpes que hubieran derribado sin esfuerzo alguno a un caballo de guerra. Sin embargo, el guerrero no retrocedió, y devolvió golpe por golpe. Por fin, la bestia cayó bajo la fuerza de su brazo. Siguiendo la ruta establecida por el hilo mágico de Ariadna, el héroe pudo salir del laberinto.
Muerto el minotauro, Minos liberó a los atenienses del yugo padecido, y Teseo pudo regresar a su tierra cubierto de gloria. Gracias a su valor, había recuperado la libertad para Atenas.
domingo, 1 de enero de 2012
OISÍN Y TIR NA NOG

Gonzalo Gamio Gehri
Me propongo ahora contar ahora una antigua tradición celta. Oisín era un bravo guerrero irlandés, miembro de los fianna, un grupo de héroes que luchaban al servicio de los reyes de Irlanda y que solían proteger a campesinos y aldeanos de los ataques de bandidos y de bestias fabulosas. Todavía hoy se cuentan historias sobre ellos en diversas regiones de Irlanda y las tierras altas de Escocia. Oisín era hijo de Finn Mac Cumhaill, el jefe de los fianna. Esta es la historia de cómo Oisín llega a Tir na nÓg, el reino de las hadas, un lugar en el que sus habitantes permanecen inmortales y en el que no perciben el paso del tiempo, al menos tal y como lo perciben los mortales humanos.
Cuenta la leyenda que cierta vez los fianna estaban de cacería, siguiendo la pista de un misterioso ciervo que se ocultaba tras las piedras de una zona costera en Clare. Luego de dos noches, Oisín divisó al animal, que estaba encaramado sobre una roca. El héroe lo siguió, y al sumergirse en las aguas dio con Tir na nÓg. Los poetas y gaiteros insisten en que el umbral hacia Tir na nÓg está por todas partes, y que uno puede toparse con una vía de acceso a ese reino cuando menos se lo espera. Dicen que quien permanece allí puede pasar mil años sintiendo que sólo han transcurrido unas cuantas semanas. Que nada falta, que en sus colinas y bajo su cielo la vejez no existe y que - de acuerdo con lo dicho por la versión escrita de este relato recogido en el condado de Galway - "todo lo bueno está allí".
Pero pasado un tiempo – en realidad cientos de años, pero únicamente unos meses para la perspectiva de Oisín – nuestro héroe sintió nostalgia de sus compañeros de armas, de los azares y la gloria del combate. En Tir na nÓg le advirtieron que mucho tiempo había pasado, que sus hermanos habían muerto y que el mundo ya no era el mismo que él había conocido. Pero estas palabras no persuadieron al tozudo corazón del valeroso fianna. Los habitantes de Tir na nÓg le entregaron un caballo veloz, pero le dijeron que por ningún motivo debía bajar del animal y pisar tierra exterior, que moriría al instante. Finalmente, Oisín emprendió su viaje a Irlanda.
Pero Oisín no encontró a los fianna, ni divisó las cabañas de su aldea – sólo vio ruinas -, ni escuchó las antiguas canciones de su clan. Encontró edificios extraños, y se dio cuenta – con gran perplejidad – que los seres humanos se habían vuelto más pequeños y enjutos. Habían pasado casi mil años, y el tiempo de los héroes había pasado. El guerrero reconoció con dificultad, en medio de los escombros de lo que una vez fue su pueblo, un viejo abrevadero de piedra, y quiso lavarse. Olvidó por un instante las palabras de los habitantes de Tir na nÓg. Se apeó, entonces, del caballo. No bien tocó su pie tierra mortal, los cientos de años que le habían sido esquivos en el reino de las hadas abatieron su cuerpo, y Oisín murió.
domingo, 11 de diciembre de 2011
ALICIA Y EL CONEJO

Si pienso que fui hecha
Para soñar el sol
Y para decir cosas
Que despierten amor.
¿cómo es posible entonces
Que duerma entre saltos
De angustia y horror?
(S.R)
Gonzalo Gamio Gehri
Alicia en el país de las maravillas (1865), de Lewis Carroll, constituye una de las obras más apasionantes que se hayan escrito jamás. Está a la vez llena de fantasía y de reflexiones filosóficas sobre la realidad y sobre el sentido de las palabras: conocida era la devoción del autor por la lógica. Cuenta la historia de Alicia, una niña encantadora e inteligente que abandona el mundo de la vida cotidiana para sumergirse en un universo cargado de magia e incertidumbre, para asumir un viaje de descubrimiento de una realidad en la que las reglas del mundo común parecen no funcionar del todo.
Imagen viene de aquí.







