domingo, 3 de agosto de 2008

UNIVERSIDAD Y COMPROMISO HUMANO


Gonzalo Gamio Gehri

Hemos discutido en este blog – en múltiples oportunidades – acerca del lamentable espectáculo de la progresiva mercantilización de las universidades privadas. Las universidades peruanas - especialmente las que han sido creadas explícitamente como "empresas", a partir del controvertido Decreto 882 , establecido bajo el gobierno fujimorista - se han ido convirtiendo en reductos de instrucción ‘profesional’, en los que solamente se ‘preparan’ a los estudiantes a ingresar en el mercado laboral, de modo que tal propuesta educativa rehuye sistemáticamente la tarea de hacer de los problemas sociales del país un tema de reflexión. El desarrollo de la ‘investigación pura’ y la construcción de ciudadanía se mantienen fuera de los márgenes de la instrucción profesional. Creo que tales modelos de educación superior difícilmente merecen la condición de ser reconocidos como “universitarios”. Es lamentable constatar cómo algunos de estos centros han cambiado a Platón y Vallejo por Miguel Ángel Cornejo. No extraña que en esos centros libros de autoayuda empresarial de dudosa calidad académica como ¿Quién se ha llevado mi queso? sean bibliografía indispensable en los cursos básicos.

Una universidad genuina educa en y para el ejercicio de la libertad. Ella no puede sustraerse a pensar y a comprometerse con los problemas que afronta la comunidad (y la humanidad). Ella está involucrada con asuntos que trascienden las naturales expectativas de éxito y calidad laboral del yo, como la búsqueda del saber y del bien público. Excluir de su horizonte de formación el tema de la ciudadanía y el del trabajo estrictamente académico (y no necesariamente instrumental) constituye una limitación mutiladora. Por libertad se entiende no la mera ausencia de impedimentos para la realización de los proyectos de una voluntad atomizada, sino la capacidad de los sujetos de construir mundos significativos a través de la interacción y el diálogo: ella se refiere tanto a la autonomía del trabajo intelectual y la vida moral como a la expresividad, la exploración de la creatividad del ser human0. La universidad debe ofrecer un espacio abierto al trabajo del pensamiento y la creación científica y estética, con miras al planteamiento de problemas teóricos y prácticos que permanecen invisibles ante la mentalidad meramente calculadora y estratégica, únicamente sensible a los poderes del control instrumental - sobre la naturaleza o la sociedad – y la eficacia económica. La universidad debe formar en el cultivo de la sabiduría y la prudencia, y no sólo en los principios de la técnica. Asimismo, una universidad auténtica examina las posibilidades efectivas de una vida humana plena en armonía con el entorno natural y social. Supone el cuidado de una ecología natural – la conciencia de la atención a las condiciones físico – biológicas para la preservación de la vida animal y vegetal, y la protección del medio ambiente -, como el de una ecología social (tomo el término de Robert Bellah) , la reflexión sistemática sobre las condiciones sociales de una vida digna y razonable, la reflexión - en un contexto multicultural y complejo - sobre las instituciones fundadoras del habitat humano tal y como el sujeto encarnado las vislumbra desde el horizonte histórico – crítico que lo circunda y desde el cual él se interpela e investiga.

La Universidad busca, en esta línea de reflexión, formar seres humanos integrales, que sean útiles a su sociedad como académicos y profesionales tanto como ciudadanos y como personas abiertas a la argumentación y sensibles a la belleza. No se trata de "inculcar irreflexivamente valores" - eso no sería propio de una universidad, sino de un centro de adoctrinamiento -, sino de crear espacios de deliberación y reflexión que hagan posible un diálogo abierto y riguroso sobre los valores humanos que podemos compartir. Una "universidad" que da unilateralmente por sentado de que este diálogo "ha concluido" o es innecesario renuncia a una tarea esencial a una verdadera universidad, puesto que rechaza la universalidad que define a esta institución en favor del dogmatismo o la monocultura. Una universidad digna de tal nombre se entrega al análisis de aquello que inquieta al espíritu humano y lo mueve hacia el conocimiento y la vida comunitaria. En ese sentido, ella promueve el cultivo del espíritu crítico como actitud para aproximarse a los fenómenos que el alumno estudia y vive, pero también la sensibilidad estética y ética, que le permita dirigir sus emociones hacia lo que es bello y hacia lo que inspira compasión, y pone de manifiesto su sentido de justicia.

16 comentarios:

Carlos del Carpio dijo...

Estimado Gonzalo,

Estoy de acuerdo con la descripción del ideal de universidad que expones. Pero hay algunas cosas que no me quedan claras.

¿Podríamos reducir lo escencial del asunto a un problema de semántica, donde lo que se encuentra mal es que se le llame "universidad" a instituciones que por lo que cuentas en el post, ya no lo son?

¿o estas argumentando implicitamente de que no deberían haber centros de formación superior, sea tecnico y/o profesional, sino solo universidades en el sentido que describes?

De ser lo último, implicaría decir que el ideal de educación superior es que todo ciudadano sea profesional, para lo cual todos deberían pasar por una universidad en el sentido descrito, dejando de lado otras opciones de educación superior como las brindadas por las escuelas especializadas o los intitutos tecnicos.

¿No podría darse el caso que convivan unas con otras, pero llamandolas por su nombre?

Saludos cordiales,

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Carlos:

Creo que es legítimo que existan centros superiores de instrucción profesional, con todo derecho. Lo que me parece poco transparente es que se hagan pasar por universidades.

Saludos,
Gonzalo.

Natali Lostaunau dijo...

¿profesor Gamio y si no son universidades porque tienen bastante a cogida?

Gonzalo Gamio dijo...

Estimada Natalí:

Este es un mundo en el que el factor 'mercado' tiene una relevancia particular. Estas "universidades-empresa" prácticamente no tienen otro instrumento de selección que no sea los ingresos de sus "clientes" - su proceso de admisión es prácticamente nulo (todos suelen entrar). Está la promesa de establecer contactos laborales, etc. Suin embargo, su nivel académico suele ser pésimo.

Habrá que rogar para no caer en manos de los médicos, abogados y educadores egresados de estos lugares.

Saludos,
Gonzalo.

Rogerio Kofer dijo...

Estimado Gonzalo Gamio,

He sido estudiante de la UPC, la cual es una universidad empresa, y no por ello soy un mal profesional, inclusive haré mi maetría becado. Tiene que hacer tam´bién más salomónico no cree.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Rogerio:

No estoy refiriéndome a ningún centro en particular, sino al modelo de universidad, que me parece discutible. Ciertamente, pueden salir de allí muchos profesionales de provecho, pero el proyecto mismo puede adolecer de deficiencias académicas. Estoy pensando en el estudio que ha hecho sobre el tema – en el campo específico del derecho – L. Pásara.

Saludos,
Gonzalo.

Susana dijo...

Donde puedo acceder al estudio de Pasara Gonzalo??

Gonzalo Gamio dijo...

Estimada Susana:

Por ejemplo aquí:

http://palestra.pucp.edu.pe/index.php?id=116

Un abrazo,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Y aquí:

http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/167/167%20PASARA%5B1%5D.pdf

Saludos,
Gonzalo.

Anónimo dijo...

Lo que pasa en este blog el autor que no acepta los cambios que se dan para bien. El mundo globalizado necesita otro tipo de universidad, ya no la universidad burbuja que solo se dedica a la especulación ociosa que no sirve para nada para poder aumentar la riqueza de las naciones.

Por Tal motivo, el autor tiene mucho miedo ya que es inevitable ir al progreso.

Franklin Medrano Díaz dijo...

Estimado Profesor Gonzalo

¿Que propone al respecto?

Por otro lado, entiendo esta tendencia (de las universidades-empresa) como parte del "la logica de mercado" que se viene extendiendo en todas las esferas sociales. Como ejemplo pongo al futbol peruano. El sport boys esta a punto de pasar de asociacion civil a sociedad anonima (S.A.)
http://www.cronicaviva.com.pe/content/view/51376/29/

Recientemente me entere de esto en una reunion familiar. Lo me enseño a estar mas antento a la presencia de logica empresarial en nuestra realidad y no solo actuar como el avestruz, es decir, tener la cabeza enterrada en la universidad.

¿Que opina al respecto?

Saludos

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Anónimo:

Me parece que su intervención – por demás respetable – necesita una mayor argumentación y es excesivamente ideológica ¿Por Qué el tipo de universidad que necesita el mundo globalizado tendría que convertir el conocimiento en “instrumento” o en “mercancía”? ¿Por Qué esa “universidad” debería desestimar la búsqueda de la verdad y la construcción de ciudadanía en nombre de la “instrucción” y de la “rentabilidad”? ¿Debería desatender la investigación y las publicaciones, como hace la “universidad-empresa”?

No creo que eso lo necesite mundo globalizado. Al contrario, necesita universidades de verdad. Que cultive con vocación científica y humanista la física pura y la literatura como también los negocios y las ingenierias.

Más sobre este punto en:

http://gonzalogamio.blogspot.com/search?q=bustamante+bela%C3%BAnde

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Franklin:

No conozco el tema del Boys puntualmente – y debo decir que carezco de sensibilidad futbolística – pero no cabe duda de que no todo puede convertirse en mercancía. Es el caso de la educación REALMENTE universitaria ¿Será el caso de los clubes?

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Preferiría que los comentaristas pongan su nombre y se refieran a las ideas, no a las personas.

Saludos,
Gonzalo.

Franklin Medrano Díaz dijo...

Estimado Gonzalo

Volviendo al tema de la universidad, comparto contigo la idea sobre el carácter de la universidad (Mencione el ejemplo del futbol no por ser importante en la educación en si misma sino porque es una esfera social relevante para entender la cultura política de nuestro país. El hecho que los clubs se vuelvan S.A. o S.A.C. legitima la lógica de mercado entre los amantes del futbol, que no son pocos. Esto es un hecho, al margen que nos agrade o no este deporte).

Existe la propuesta que surge en distintos espacios de debate sobre la universidad (todavía incipientes) de implementar un sistema de acreditación de la calidad que instaure “los minimos requeridos” que debe tener toda entidad educativa que aspire a ser universidad. Algunos debaten los terminos de este sistema (¿Qué debe ser obligatorio enseñar?, ¿Qué debe y qué no debe regularse?, ¿Cómo promover un sistema eficiente?).

No obstante, el problema esta antes de este debate. Implementar un sistema como el mencionado implicaría legitimar el fin de lucro que puede tener una universidad. Creo que primero debemos agotar este debate para luego pasar a los modos de regular y garantizar una educación universitaria de calidad.

Al respecto, ¿Cuál es tu opinión?, ¿Tienes alguna otra alternativa?

Saludos
Franklin Medrano

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Franklin:

No creo que exista conexión causal alguna entre el tema de la acreditación y la constitución de una universidad como una institución con fines de lucro - existen universidades que no se han acogido al 882 y están acreditándose plenamente -. Cuando las universidades se convierten en empresas es que renuncian a una serie de tareas que no son inmediatamente 'productivas' pero que son parte de su función en la sociedad.

Ver mi post:

http://gonzalogamio.blogspot.com/search?q=bustamante+bela%C3%BAnde

Y este otro:

http://gonzalogamio.blogspot.com/2007/05/buscando-razones-y-emociones-para-no.html


Saludos,
Gonzalo.