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martes, 2 de mayo de 2017

DIEZ AÑOS...





Gonzalo Gamio Gehri

El  mes pasado este espacio ha cumplido diez años de vida. Este blog ha significado muchas cosas para mí en todo este tiempo; ha sido un espacio de reflexión, de preparación de textos académicos, y también un espacio de catarsis, Temas de ética, filosofía política, religión, cine, actualidad política y literatura han sido objeto de examen. Agradezco a los lectores y comentaristas – de todas las vertientes intelectuales e ideológicas – que me han acompañado en estos años.

Curiosamente, los posts de literatura han sido los más consultados. La leyenda suiza que narra la historia de amor entre el caballero y la princesa Alba, una historia que he intentado reproducir siguiendo una tradición de Berna sobre los orígenes de la flor Edelweiss como emblemática de la Confederación Helvética. La reflexión sobre el conflicto trágico de Antígona ante la ceguera de Creonte. Los estudios breves sobre las especies de la justicia en Aristóteles y los principios en Rawls han sido leídos con regularidad también.


Pero este ha sido un escenario para la expresión de ideas tanto como de motivaciones, afectos y vivencias. Ha sido un locus de expresión personal, no únicamente un taller de edificación de ensayos filosóficos o textos de análisis político y crítica cultural. Una vez por semana he plasmado aquí algunas de las ideas que en ocasiones configuraron investigaciones ulteriores, o se convirtieron en intuiciones para desarrollar luego. Otras veces he escrito notas pequeñas sobre actualidad política, poesía o cine. He procurado hacer de esta página un lugar de intercambio de ideas y argumentos. Espero que haya sido así.

martes, 20 de abril de 2010

FILOSOFÍA POLÍTICA Y MUNDO ORDINARIO







Gonzalo Gamio Gehri


Este blog cumple tres años de vida. Se trata de un espacio que reflexión y diálogo al que le tengo un particular cariño. Tiene una estupenda lectoría y la calidad de la mayoría de los comentarios de los lectores y participantes me anima a continuar renovando esta bitácora dos veces por semana, a pesar de los múltiples compromisos académicos que tengo. Lo hago con entusiasmo. Escibir aquí y participar en los debates que se suscitan en este blog es un placer para mí. Pretendo que Política y mundo ordinario tenga una larga y buena vida.

Este es un blog de filosofía práctica, y también un espacio de reflexión interdisciplinaria. Los lectores saben que, si bien el enfoque que le doy a mis escritos es de origen filosófico, los temas de análisis no son exclusivamente de interés filosófico especializado: nos ocupamos con frecuencia de asuntos de teoría democrática y de derechos humanos, religión, crítica literaria, estudios clásicos, epistemología de las ciencias sociales y actualidad política. Pienso que lo peor que puede hacer la filosofía es asumir una actitud solipsista y restringir su espacio de actividad al campo estrictamente profesional. Como en tiempos de Sócrates, el lugar de la filosofía es el espacio público, el mundo ordinario, la calle. Por supuesto, no estoy cuestionando que la filosofía sea introducida en un "un plan de estudios institucionalizado" - plantear esto como una crítica sería completamente absurdo, descabellado -; sostengo, en todo caso, que puede hacerse genuina filosofía en las aulas, si puede promoverse una actitud radicalmente reflexiva en su seno, prescindiendo del énfasis doxográfico, de los funestos manuales y de una orientación monolítica, que fatalmente la distorsiona y domestica. La filosofía, he señalado antes, es un animal salvaje que no sobrevive en cautiverio, que no se resigna a ser controlada desde esquemas ideológicos completamente exteriores al pensar. No obstante, debe permitirse que la filosofía prospere en otros espacios, no exclusivamente universitarios.

Este año este espacio ruvo el honor de participar en el reciente debate sobre la objetividad, que resultó intenso y aleccionador gracias a la participación de importantes intelectuales como Martín Tanaka, Nelson Manrique y muchos jóvenes investigadores. Una discusión que debe continuar. A mi modesto entender, ha sido el mejor intercambio académico en la blogósfera en lo que va del año.

Como se sabe, esta bitácora no es “neutral”. Es un espacio de debate e interlocución que aprecia el pensamiento crítico, y que está abierto a todas las posiciones y modos de pensar que respeten las reglas del libre juego de la argumentación y la confrontación de ideas. Aquí no saludamos el ataque personal, ni avalamos las teorías conspirativas, prácticas lamentablemente extendidas en la blogósfera. Incluso en lo más intenso del debate, intentamos concentrarnos en las ideas[1]. Como decía, el autor de este blog no aspira a la “neutralidad”, o a sacrificar una perspectiva situada en nombre de una visión impersonal. Para nadie es un secreto que la fuente de inspiración de esta tribuna es la defensa de los derechos humanos y los principios de la democracia, así como la promoción de una ética pluralista, la secularización de la esfera pública y la independencia del pensamiento. Esas líneas de reflexión crítica han sido objeto de un análisis más sistemático en mis libros Racionalidad y conflicto ético y Tiempo de memoria. Por supuesto, continuaremos en esta senda.

Estoy ahora embarcando a mi blog por un largo y estricto itinerario griego, sólo interrumpido por alguna nota de actualidad de cuando en cuando – por supuesto, seguiremos escribiendo sobre el Informe de la CVR y en defensa de la autonomía de la PUCP -. Este itinerario griego se ha iniciado con la publicación del texto Los griegos y el "regreso", que encierra una crítica al clamorosamente deficiente tratamiento "reaccionario" de la idea de "retorno" y del concepto de "tradición". He pensado que en vez de embarcarme nuevamente en el debate sobre la vigencia de la modernidad y la recuperación del ‘mundo clásico’ con los “reaccionarios” criollos – un debate bizantino y bilioso, e infecundo en extremo – voy a dedicarme a presentar y discutir a los autores clásicos desde sus textos, y en posts cortos, argumentados y accesibles. Recirrir a esos textos antiguos para interpelarnos, y examinar nuestras categorías e imágenes morales, nuestras metáforas y giros retóricos postmodernos. Es que el mundo clásico es griego y romano; nada tiene que ver con el nuevo tomismo o la contrarrevolución del siglo XIX. Volvamos a reflexionar con los griegos y romanos. Desde allí quiero reconstruir el concepto clásico de virtud, y contrastarlo con las presuposiciones, inquietudes y necesidades de la sociedad contemporánea en torno al mismo tema. Y hacer algo productivo con este blog.

Bienvenidos, una vez más.


[1] De vez en cuando recibimos ataques anónimos, pero lo esperpéntico y deplorable de la redacción de los comentarios nos permite reconocer de inmediato la identidad de los perpetradores y sus blogs de procedencia.

sábado, 16 de enero de 2010

LA CVR, LOS BLOGS Y LA PRENSA DE ULTRADERECHA







REFLEXIONES SOBRE DOS FRENTES DE DISCUSIÓN






Gonzalo Gamio Gehri



1.- La CVR, el Gran Combo Club y los "rebotes" en la prensa autoritaria.


A fines de Diciembre, Silvio Rendón publicó un polémico post en el Gran Combo Club, titulado Las singularidades de la CVR peruana. Allí publica un cuadro elaborado por Priscilla Hayner – entiendo que incompleto – en el que compara los gastos y el número de personal empleados por diferentes comisiones de la verdad en el mundo. Lo que busca mostrar el post es que nuestra CVR resultó ser una de las más “caras”, y una de las que recurrió a un mayor número de personal. Eso eran los datos “controversiales”.

En una segunda parte, Silvio Rendón cuestiona nuevamente el tema de las cifras de muertos y desaparecidos, para sostener luego que – a su juicio – las fuerzas armadas y policiales constituirían los autores del mayor número de crímenes, en contraste con el Informe Final de la CVR, que sostiene que es la organización terrorista Sendero Luminoso constituye la responsable de la mayor cantidad de asesinatos y violaciones de derechos humanos.

Como comenté en el blog mencionado, me parece que la tesis de Hayner – al menos tal y como aparece fragmentario en el post de Silvio Rendón, pues no conozco el libro de Hayner– es estrecha de miras. No se plantea un análisis del contenido del mandato y las tareas de la CVR que pueda ampliar nuestra perspectiva acerca de las tareas y costos. Muchas comisiones de la verdad se concentraron en elaborar un informe sobre desapariciones; el mandato de la CVR es comparativamente mucho más amplio, pues solicita un diagnóstico exhaustivo, un análisis de las causas y secuelas de la violencia, la elaboración de un plan integral de reparaciones, el planteamiento de reformas institucionales, una propuesta de reconciliación a largo plazo, etc. La CVR recabó 17,000 testimonios, realizó audiencias públicas en los lugares que fueron golpeados por la violencia. Señalar escuetamente que es la comisión de la verdad “más cara” y con un mayor número de personal sin especificar las tareas que se encomendó a cada comisión de la verdad me parece una deficiencia sustancial en la nota, que compromete la validez de su tesis central. Los economistas saben muy bien que un análisis de las tareas asumidas y de sus resultados es necesario para emitir un juicio concluyente sobre los costos de las instituciones. La información fragmentaria no resulta estrictamente útil y carece de objetividad.

Pero también hay que decir que el escueto cuadro contribuye a echar sombras sobre una investigación importante. El cuadro no dice mucho en realidad, y esa indeterminación se presta a interpretaciones de diversa ralea. No sólo no se toma en cuenta las tareas que la CVR emprendió – conforme al mandato que le dio vida – sino que no se toma en cuenta sus resultados. El Informe Final constituye un documento riguroso sobre la violencia y la desigualdad en el Perú. Indicar escuetamente que fue la “más cara” y la que contó con mayor número de personal introduce la idea infundada de que hubo alguna irregularidad. La CVR ha sido auditada, y sus enemigos más encarnizados en el Congreso y en la prensa la han investigado cientos de meses. Allí están las cifras – que están públicamente a disposición del lector interesado, y siempre lo estuvieron- , que muestran, por ejemplo, que algunos comisionados no cobraron un centavo por su trabajo. Si se quiere deslizar la idea de que algunos costos no están debidamente justificados, lo mínimo que uno puede pedir es que se presenten pruebas (no se ha presentado ninguna). La CVR ha sido ha rendido cuentas de modo transparente respecto de la administración de los recursos con que contó.

Sobre el tema de las cifras, prefiero dar la palabra a los expertos en la materia. Daniel Manrique nos ha indicado una página en donde se responde a las preguntas más frecuentes sobre el asunto. No voy a detenerme en este punto.

Como era de esperarse, el post fue “rebotado” en Correo y La Razón, aderezando los textos y mutilando ciertos temas de discusión planteados por Silvio Rendón, y aprovechando maliciosamente el carácter fragmentario de la crítica. Ni una palabra sobre la cuestión de los perpetradores. Ambos medios sólo se concentraron en el “dato” escueto de los costos. Es que esta prensa de ultraderecha se aferra a cualquier argumento contra la CVR y contra quienes abogan por reconstruir la memoria de la violencia en el país (y en general contra los temas de Derechos Humanos), al margen si la crítica es buena o deficiente: ha usado la tesis de que la causa de la memoria es “elitista” o minoritaria, el tema del presunto “sesgo”, las cifras, incluso intentaron difamar a Javier Ciurliza alterando la trascripción de sus conversaciones con Guzmán, etc. Todo vale cuando se trata de demoler al “adversario”. La verdad les interesa muy poco. Hace rato que renunciaron a investigar por su cuenta. Incluso toman insumos de los blogs. Que esta prensa rebote una discusión como esta constituye un pobre destino por donde se le mire. Silvio Rendón esperaba promover un debate de mayor alcance. Aunque por lo general discrepamos en casi todos los temas nacionales - particularmente en el tema de la CVR existe un desacuerdo muy difícil de superar en diversos niveles -, lo considero un honesto, preparado y lúcido interlocutor, con gran talento para el debate.

Algunas personas me han acusado de suscribir el Informe de la CVR con la convicción con la que algunos creyentes suscriben lo escrito en la Biblia. Me provoca risa esa insinuación. Muchos conservadores católicos me acusan, escandalizados, de criticar el discurso y las actitudes en la arena pública de algunas autoridades religiosas, pensando – erróneamente – que la crítica de este discurso constituye una especie de sacrilegio. No lo es. Siempre les respondo que cuando desarrollo la crítica recurro a argumentos, y no a insinuaciones, y siempre guardando el respeto que se merece toda criatura humana. Desde un punto de vista religioso, la ‘crítica inmanente’ (B. Welte) – presente en los textos proféticos y en el Evangelio – es una fuente de inspiración permanente para la tradición judeocristiana. En una perspectiva ciudadana, es un derecho. Y añado que en los debates al interior de los espacios públicos democráticos la única autoridad que puede ser invocada sin restricción es la del mejor argumento. Sin embargo, estos críticos – que no conocen mi trabajo – son de una opinión diferente. Se equivocan.

Estoy convencido de que el Informe de la CVR debe ser discutido. La propia Comisión señaló que la investigación que se entregaba al país se trataba de un relato perfectible. Mi posición respecto de la importancia del Informe Final de la CVR para la cultura democrática es conocida por los lectores de este blog, incluso acabo de publicar un libro sobre el tema. El Informe Final constituye una investigación interdisciplinaria rigurosa que echa nuevas luces sobre la tragedia sufrida en el país. La apelación a la amplitud del mandato fundacional de la CVR no es una estrategia defensiva (consistente en derivar la responsabilidad al gobierno de Paniagua); la amplitud del mandato constituye una de las mayores virtudes de nuestra CVR. El mandato hizo posible la articulación de un relato interdisciplinario plausible sobre la hora más oscura de nuestra historia reciente. El texto ha confrontado decisivamente a un amplio sector de la mal llamada "clase dirigente": los políticos, altos jerarcas de las Fuerzas Armadas y la Iglesia, etc. , sobre la base de una reconstrucción histórica sólida. El documento asigna responsabilidades políticas y penales entre aquellos que desempeñaron cargos de responsabilidad pública en esas dos décadas, justificando sólidamente sus afirmaciones. En el plano teórico, desafía consistentemente la tesis conservadora de la unidad nacional fundada en la homogeneidad cultural y religiosa, en el "mestizaje". La sección sobre la reconciliación constituye una defensa de la diversidad (cultural, religiosa y de género) y la ciudadanía plural.


Considero, también, que debemos reconocer la valía de quienes exponen su vida e integridad por la causa de los derechos humanos en el Perú. Es el caso del ex Presidente de la CVR, que ha tenido que afrontar diversos ataques y amenazas por su defensa de la memoria y la justicia. Evidentemente, la causa de los derechos humanos exige un gran compromiso, que algunas personas asumen con singular valentía e integridad. He dicho que la cultura de los derechos humanos constituye un signo de civilización, que debería ser vindicado más allá de las ideologías políticas y los credos. No se trata de un asunto de fe ciega, sino de convicciones y puntos de vista sobre los cuales pueden ofrecerse buenas razones. Ese es el caso de la defensa de la CVR peruana. Es pertinente y legítimo plantear una discusión del orden de lo cuantitativo, como la que Silvio Rendón propone, contando por supuesto con un mayor número de criterios para formarse un juicio más preciso. Pienso que el cuadro está incompleto; sólo podemos afirmar que la CVR salió “cara” o no si es que introducimos más variables. No sólo el resultado, sino las actividades realizadas (audiencias públicas, etc.) y particularmente las tareas de las comisiones de la verdad a la luz del mandato que les dio vida. A eso se debe que algunos comentaristas hayan señalado que el post acusa un sesgo anti-CVR y que éste “le hace el juego” a medios del nivel de Correo y La Razón. El propio título del post – arguyen – pretende insinuar que los “altos costos” constituyen las singularidades de nuestra CVR, y no, por ejemplo, la construcción de un relato amplio y riguroso sobre el conflicto armado interno (creo que la objeción relativa al título de la nota frente a su contenido sí tiene sentido). Se nos dice, en suma, que no seamos ingenuos frente al hecho del "rebote", No obstante, el propio Silvio Rendón ha criticado duramente el talante tendencioso y malicioso del “rebote” del post en la prensa autoritaria.


Considero que existe un segundo tipo de investigación y debate – complementario respecto del anterior - que se echa de menos en nuestro medio. Se trata de un estudio de orden cualitativo, un estudio comparado de justicia transicional, que contraste el mandato, los alcances y resultados de las comisiones de la verdad en el mundo (a lo mejor dos o tres). Esta clase de discusión prácticamente está fuera de los blogs, seducidos muchas veces por la inmediatez del supuesto “dato” o por la generación de controversias alrededor de presuntas “denuncias”. Debemos incorporar esta discusión en la blogósfera.


No existe documento que no deba ser examinado, interpelado y discutido ¡Ni siquiera la Biblia! Sin embargo, el examen crítico, la interpelación y la discusión son prácticas sociales que suponen la confrontación de argumentos e interpretaciones rivales. Si se hacen alusiones personales, que se hagan con las pruebas por delante. Uno de los funestos legados de Montesinos ha sido la degradación del espacio público y de las formas de comunicación en él. No estoy seguro de que haya sido un pionero en la materia, pero sí un impulsor eficaz de esta lógica. La introducción de la lógica del Reality Show, la insinuación ofensiva, la bravata criollona, la denuncia infundada, la suposición visceral de “intereses ocultos”, el insulto y la intimidación; ese espíritu ha calado hondo en diversos medios de comunicación, que se valieron de malas artes para hacer lo que consideraban “trabajo político”. El diálogo y la argumentación fueron sindicados entonces como sofisticaciones “elitistas”, sospechosamente “delicadas”. Devolverle la salud al espacio público implica revalorar la cultura del argumento. Por ejemplo, el trabajo serio de Daniel Salas, Silvio Rendón, Susana Frisancho, Carlos Mejía, Carlos del Carpio y otros en el Gran Combo han apuntado a promover esa clase de cultura argumentativa en la blogósfera. Es en el marco de ese horizonte dialógico-crítico que las polémicas sobre justicia transicional pueden prosperar.


Hace unos días que he renunciado al Gran Combo Club, motivado por el particular "estilo" - a mi juicio cuestionable -de algún autor puntual y algunos problemas de tipo argumentativo en algunas de sus recientes entradas, y también por algunas cuestiones de fondo. Mi salida obedece a razones de principio: no podía avalar las malas formas de los posts de ese nuevo miembro del GCC, tampoco algunas afirmaciones del autor en cuestión, pues las considero absolutamente injustas. Les doy las gracias a mis antiguos compañeros por la oportunidad brindada. Más allá de estas agudas discrepancias, considero a los miembros fundadores del Combo – quienes me invitaron a participar en ese importante espacio - buenos amigos y personas valiosas. Les deseo la mejor de las suertes. En adelante, concentraré mi actividad bloguera en esta bitácora filosófica personal, Política y Mundo Ordinario.



2.- Otro frente: los "reaccionarios" y el anhelo de impunidad.



Los enemigos de la justicia transicional están en plena actividad, también en la blogósfera. En un blog expresamente contrario a la causa de los derechos humanos, el autor celebra que supuestamente en Brasil los militares hayan ejercido presión sobre Lula para que no se forme una comisión de la verdad en ese país y se mantenga en vigencia una vergonzante ley de amnistía; según el pintoresco post, el gobierno brasileño habría cedido ante el burdo chantaje. El autor deja entrever que los militares peruanos debieron hacer lo mismo (dice literalmente que "los militares de Brasil son un ejemplo. Los nuestros... bueno..."). Así como lo oye, la idea que se desliza en esa nota es que los uniformados debieron poner en jaque al poder civil para impedir que se haga memoria y se investiguen los crímenes del pasado. Fíjense además en el último párrafo en negro del post, encontrará un breve manifiesto militarista, insultante y mal escrito. La vieja ilusión de la impunidad y de la 'carta libre' para los uniformados (y el anhelo de amnistía). Lamentable, verdaderamente lamentable. Son las incongruencias de quienes pasan por personas religiosas, pero de facto defienden una cultura de muerte. Este señor ni siquiera sabe que muchas comisiones de la verdad - entre ellas la CVR - son instituciones del Estado, formadas por mandato del Estado (no son organismos "externos" que se "entrometen", como sugiere cómicamente el blogger en uno de sus comentarios....debería documentarse mínimamente sobre el tema). Se olvida que en el Perú las Fuerzas Armadas no pueden convertirse legalmente en un grupo de presión política, y que, históricamente, en el año 2001, las Fuerzas Armadas peruanas estaban en una situación precaria - y en un contexto de necesaria reestructuración y autocrítica -, por los sonados escándalos de corrupción de la "promoción Montesinos" y la cúpula afín al fujimontesinismo, que había sido justamente doblegada después de la caída del régimen autoritario de Fujimori. La institución militar misma exigía ser purificada de sus malos elementos. El gobierno de transición intentaba configurar unas fuerzas del orden leales a la democracia. Ese proyecto se debilitó años después, lastimosamente.




Actualización:



1.- Véase la contundente réplica de Arturo Caballero y otra de César Zarzosa al post de Ricardo Milla sobre este tema. Ambos textos constituyen una solvente y definitiva refutación del militarismo craso de Milla.


2.- Véase el particularmente contundente comentario de Eduardo Gonzalez al post de Ricardo Milla. El joven bloguero responde de manera confusa que él no defiende el crimen y la impunidad, y que sólo está "contra la ideología detrás de las "comisiones de la verdad"" (sic). Sin embargo, su endeble post versa no sobre las ideologías, sino sobre la extorsión que ejerce el ejército brasileño sobre su propio gobierno con el fin de que no se investiguen sus delitos. Extorsión que él saluda con entusiasmo, juzgándola como "ejemplar". De Ripley.

jueves, 10 de septiembre de 2009

¿UN NUEVO ÁGORA?




Gonzalo Gamio Gehri



Dos imágenes dominan el horizonte abierto por la filosofía política clásica. La primera es la descrita por la alegoría de la caverna de Platón, el retrato de un mundo sumido en la confusión y el prejuicio, una humanidad que vive entre las sombras hasta que el filósofo inicia su camino hacia la luz, cuyo resultado permite que cada cosa sea vista y revele su lugar en un orden mayor de significados. La condición inicial del ser humano es aquí la de una criatura cautiva en una red de apariencias tejida por los sofistas y los tiranos, que manipulan su conducta imponiendo a los prisioneros una concepción falsa de la realidad y de sí mismos. La liberación de estas ataduras pasa por la parificación del pensamiento, que abandona por fin las opiniones y se dispone a conocer lo que en sí mismo constituye lo que es bueno y mejor para la vida.

La segunda imagen corresponde al ágora, el espacio público que convocaba a los ciudadanos atenienses a discutir en torno a la justicia y a la calidad de las instituciones políticas. Más precisamente, el Areópago, otrora lugar de culto a Ares y a la violencia, que se convierte finalmente por obra de los hombres en el escenario de las asambleas cívicas y en la sede de los tribunales. Se trata de un espacio para el discernimiento público, para el libre intercambio de argumentos que orientan nuestra vida común. Se trata de forjar consensos racionales y provisionales, tanto como expresar disensos racionales que puedan ser fructíferos para el debate y para la defensa de las libertades. El objetivo es producir la metánoia (el cambio en el modo de pensar y de sentir) entre los agentes políticos. Esta clase de práctica dialógica también está expuesta a la manipulación – qué duda cabe -, pero no disponemos de un saber de privilegio (“objetivo”) para denunciarla. Se la desenmascara in situ, merced a las habilidades dialécticas y al ejercicio del espíritu crítico de los participantes.

A pesar de la profundidad y el heroísmo de la primera imagen, siento mayor afinidad por la segunda. Pienso en el tribunal que absolvió al príncipe Orestes, y lo libró del yugo de las erinias, servidoras de la justicia cósmica y divinidades de la venganza. El ágora simboliza el locus de la racionalidad pública, de la justicia que hemos fundado los seres humanos gracias a nuestra capacidad de entendimiento común. El proceso de deliberación y construcción del juicio político es también de tipo correctivo - promueve el esclarecimiento de los problemas, la conversión de los “prejuicios” en “juicios” -, pero no postula un camino ascendente que (al menos en la interpretación tradicional), supondría el abandono de la perspectiva del mundo ordinario, sus afanes, sus conflictos. El diálogo que se cultiva en el ágora pretende ser horizontal; la verdad y la justicia que se pretende conquistar son inseparables de la experiencia encarnada de la discusión y la acción política. Parafraseando a Michael Walzer, la caverna platónica es un escenario del que no debemos salir; es un mundo que debemos saber habitar.

La segunda imagen celebra la idea de ciudadanía, la capacidad humana de actuar en concierto conforme al cultivo de la deliberación. En un mundo como el actual - para el cual la proyección del comportamiento económico y la razón instrumental hacia todos los rincones y facetas de la vida se ha convertido en una suerte de “sentido común” – la vindicación de la acción cívica constituye en una fuente de reflexión crítica especialmente valiosa. Nos invita a buscar lo que nos involucra en actividades cooperativas, y no sólo aquello que nos convierte en meros agentes competitivos, concentrados en el logro de intereses privados. En el plano político, nos convoca a buscar interpretaciones que no se agotan en aquello que se declara o relata desde los medios de comunicación. Nos anima a organizarnos para construir opinión pública, fiscalizar a nuestras autoridades, y vigilar que el poder se distribuya, y no se concentre en pocas manos.

Me he preguntado muchas veces si Internet constituye un escenario propicio para el surgimiento de una suerte de “nuevo ágora” y si concretamente los blogs constituyen espacios públicos de esta clase. La respuesta es compleja, sin duda. De un lado, la red hace posible que las opiniones se contrasten y se configuren casi en tiempo real, lo cual fluidifica la constitución de una esfera de opinión pública que incluso trasciende las fronteras nacionales. Por otro lado, ella permite que el número de interlocutores en la discusión se incremente notablemente, en contraste con décadas anteriores, en las que los llamados “líderes de opinión” formaban una élite compuesta por los políticos, otras autoridades sociales, y los periodistas e intelectuales que colaboraban con los medios de comunicación de masas. Hoy el usuario de un blog puede someter a crítica las declaraciones de estos personajes, o introducir un nuevo item en la agenda de la discusión.

Sin embargo, el tema también cuenta con algunas áreas oscuras. El acceso a la comunicación virtual está restringido, lo cual dificulta que mucha gente en condiciones de precariedad económica pueda intervenir como ciudadano en los debates sobre asuntos de interés común. De otro lado, no existe en nuestro medio una cultura de la argumentación, que valore especialmente la construcción de consensos, o que admita la discrepancia como algo valioso. La década de los noventa trajo consigo el pathos del ‘destape farandulero’ - que ha intoxicado al propio periodismo – y la lógica violenta del reality show como técnica (y “retórica”) para el tratamiento de los conflictos. El abuso del anonimato tiende a distorsionar la dinámica de la conversación. Aún con todas estas limitaciones, Internet contribuye a configurar un espacio amplio para la reflexión y la crítica. Depende de nosotros que algún día los espacios que ofrece la red puedan transformarse en una forma de ágora.



Leer el artículo en la Revista Nudo.

Imagen tomada de: http://images.google.com.pe/imgres?imgurl=http://exterior.pntic.mec.es/hrag0000/imag/naveg/stoa2.jpg&imgrefurl=http://exterior.pntic.mec.es/hrag0000/&usg=__6BffsBFj_Nm4bi6qo4pwaYA_imQ=&h=333&w=500&sz=34&hl=es&start=49&sig2=VCaSiSTXXsBNoXgP7nR6dw&tbnid=B4-gM72AqJ-zoM:&tbnh=87&tbnw=130&prev=/images%3Fq%3Dagora%2Bde%2Batenas%26gbv%3D2%26ndsp%3D20%26hl%3Des%26sa%3DN%26start%3D40&ei=n26pSoH-HILhlAfQs_XhBg

miércoles, 7 de enero de 2009

APUNTES SOBRE LA BLOGÓSFERA



Gonzalo Gamio Gehri


Este blog está próximo a cumplir dos años en mayo y tiene – creo yo – una vida más o menos saludable. Tiene un doble propósito: de un lado, busca extender el debate filosófico-político sobre la vida pública más allá de los espacios académicos; por otro, pretende no descuidar – en el contexto del debate mencionado – una reflexión más arraigada sobre lo que sucede en el Perú, con sus instituciones y con sus ciudadanos. Veo que ambos propósitos se retroalimentan: la vocación filosófica por el planteamiento o el esclarecimiento de la cuestión de la vida buena (o el problema de la verdad) está estrechamente ligada a la preocupación por las tensiones y complejidades de nuestro mundo ordinario. Esta conexión tiene ya una historia larga. Sócrates entendía la actividad filosófica como una práctica social que se llevaba a cabo en la calle – en la plaza -, y que se proponía promover el ejercicio del examen crítico – el tábano filosófico - entre los ciudadanos de la pólis. En una perspectiva sólo parcialmente diferente, Hegel sostenía que la filosofía es su propio tiempo aprehendido en el pensamiento. En mi panteón filosófico personal, ellos son los héroes que ofrecen una pauta inspiradora acerca del diálogo que puede entablarse entre las exigencias de la filosofía y las del mundo ordinario. Si la filosofía permanece como un asunto estrictamente universitario y no se pone al servicio del ciudadano (por supuesto, sin abandonar el rigor conceptual que le es ‘esencial’), entonces estamos desatendiendo el magisterio de Sócrates. Si ella pretende huir de lo temporal en pos de una abstracta eternidad, desatendemos la convicción hegeliana de que la filosofía puede hacer algo significativo con nosotros.
Este blog también ha querido convertirse en un espacio para la discusión en torno a los cimientos y condiciones políticas de la cultura democrática de los Derechos Humanos. Los debates en torno al valor ético de la memoria, la construcción de ciudadanía y los procesos de justicia transicional tienen un lugar importante aquí. Creo que la cultura democrática de los Derechos Humanos ha desarrollado herramientas simbólicas y legales de singular provecho para combatir la crueldad y la concentración del poder. Por desgracia, en el Perú todavía goza de cierto arraigo una mentalidad premoderna y autoritaria, que es preciso erradicar a través de la crítica social y cultural (y por medio de la acción política naturalmente). Algunos blogueros autodenominados “reaccionarios” – pero no sólo ellos – han denunciado explícitamente el supuesto “narcisismo” de quienes defienden una ‘ética cívica’ en el Perú. Eduardo Hernando ha sostenido esta tesis (contra el ethos participativo de la sociedad civil) pero no es el único que la enarbola como estandarte. Hay quienes consideran que toda esta consideración sobre los blogs como espacios de conversación cívica sólo sirve para hipertrofiar la autoestima moral de los blogueros, que pasan a percibirse a sí mismos como “ciudadanos plenos”, que “fiscalizan” y “pontifican” desde la presunta atalaya del “civismo”. No pocos blogueros han argumentado de esta forma (algo retorcida, he de decir).

Este extraño (y cínico) argumento no nos lleva muy lejos, la verdad; después de todo, el terreno de las intenciones y las cavilaciones internas es casi inescrutable desde el punto de vista de los demás. De hecho, este argumento "desenmascarador" tampoco deja la abultada subjetividad de los “críticos” fuera de la ecuación. También engorda la autoestima el goce producido por “voltear el argumento del otro”, “mirar las cosas desde una arista imperceptible, pero crucial”, “desenmascarar el ego del rival”, etc. Simplemente creo que si los blogs sirven como espacios de vigilancia (y algunos pueden resultar útiles en esta materia), está bien. Una democracia sana requiere de ciudadanos alertas y bien dispuestos a actuar en común. Quien teme o se burla del peligro de alentar la formación de “ciudadanos modelo” presupone que nadie o casi nadie se compromete políticamente de otra manera que siguiendo el interés particular. Yo prefiero pensar de otro modo, y no buscar fantasmas donde quizá no los haya. Finalmente, considero que el compromiso con el fortalecimiento del Estado Democrático, y con el derecho a no ser torturado, estar bien informado, etc., no constituye un signo de “beatísima virtud”, sino es la expresión de respaldo ciudadano a ciertos principios e instituciones que permiten que una sociedad moderna funcione y exista como un sistema de justicia y libertades. A los “críticos de la democracia liberal”, que se cuelgan de estas objeciones, les preguntaría qué alternativa proponen a una sociedad democrática ¿Una dictadura comisarial del tipo "reaccionario"? ¿La tiranía estalinista del partido único? ¿Un retorno delirante al Antiguo Régimen? No gracias. Prefiero el Régimen constitucional, con todas sus imperfecciones. Que vivan los “cívicos”.

No cabe duda que la Blogósfera constituye un espacio muy interesante para el intercambio de ideas y de argumentos sobre filosofía práctica y también sobre actualidad política. Contamos en nuestro medio con inspiradores espacios de reflexión virtual. El trabajo excelente que realizan Martín Tanaka y Gonzalo Portocarrero con sus blogs en el campo de las ciencias sociales constituía para mí (y sigue constituyendo) un importante ejemplo a seguir. Creo que en el ámbito periodístico, los blogs han cumplido una labor interesante, en tiempos en los que un sector importante de la prensa oficial ha optado por asumir una burda actitud cortesana respecto de quienes detentan el poder, y en los que cierta prensa ha abandonado casi por completo la investigación como el centro de su propio quehacer. Esta es una gran responsabilidad que ya no cabe evadir: esperamos de los blogs periodísticos mayor rigor y oficio en el tratamiento de la noticia. Han hecho denuncias valientes y organizado campañas importantes, pero en otras ocasiones ha patinado sonoramente.

Augusto Álvarez Rodrich ha dicho que el 2008 ha sido el año de los blogs. Tiene toda la razón. Los blogs son espacios que tienden a democratizar la esfera de opinión pública. El ciudadano de a pie puede polemizar con César Hildebrandt o el propio Álvarez Rodrich. La columna de La República o El Comercio de ayer puede convertirse hoy en foco de discusión cívica en los blogs, y rebotar luego en los medios audiovisuales, como ha sucedido en más de una ocasión. Por supuesto, esa clase de dinamización del diálogo la logramos en los espacios locales – en conversaciones cara a cara -, pero sin la fluidez, la y los alcances que permiten los espacios virtuales. En cierta forma – y bajo contextos puntuales -, la red se pone al servicio de las prácticas democráticas. Sería patético estar a merced permanente de “líderes de opinión” como Aldo Mariátegui, sus “ocurrencias” y sus venerables glosas de Wikipedia. Los blogs han aportado un mayor espíritu crítico en situaciones en que los medios formales hacen guiños al gobierno o se niegan a publicar documentos de interés público como los “petroaudios” en aras de la “gobernabilidad”.

Por supuesto, la Blogósfera peruana también presenta graves defectos (la política del anonimato de comentaristas y blogueros, que favorece el lenguaje ofensivo y el agravio impune, las “guerritas” mediocres entre blogs, etc.), pero sin duda constituye una alternativa interesante que contrasta con la pobreza de muchos medios de comunicación y con el notoriamente alicaído nivel de la discusión política en los espacios oficiales. Será importante que estos puntos flacos de nuestra blogósfera (empezando por nuestros propios blogs, ciertamente) puedan corregirse con el tiempo.