miércoles, 16 de febrero de 2011

ETSA





Gonzalo Gamio Gehri



Hace una semana que, trágicamente, falleció Edinson Tsajuput, Etsa, joven estudiante de filosofía y de ciencias políticas de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, y miembro estimado de la comunidad awajún. Una muerte tan prematura duele, sin duda: tenía apenas veinticuatro años; se trataba de un muchacho valioso, de gran inteligencia y de una fe indesmayable en los poderes benéficos del espíritu humano. Etsa creía profundamente – a pesar de lo acontecido en Bagua – en la posibilidad real del ejercicio del diálogo entre el Estado peruano y las comunidades amazónicas, e incluso creía firmemente en la viabilidad de una genuina comunicación entre la cultura indígena de la Amazonía y la cultura occidental. Etsa se dedicó con gran interés al estudio de los clásicos, al mismo tiempo que al conocimiento del bosque, que constituia el corazón de la sabiduría awajún. Soñaba con la posibilidad de tender puentes entre ambas formas de vivir y pensar. El nexo entre lo humano y la naturaleza viva constituía la matriz misma de este decisivo puente espiritual. Efectivamente, en una conferencia inédita, presentada en el IV Simposio de estudiantes de filosofía, él señalaba que "a partir de la experiencia de una sociedad ajena a la tradición occidental, que aún conserva la sabiduría del pensamiento mítico, quisiéramos proponer, o más bien recordar, que el ser humano depende de la naturaleza como el árbol depende de su raíz, para generar cultura como el árbol genera frondosidad. Sin la raíz, el árbol no puede generar frondosidad. Perdida la relación con la raíz, tanto el árbol como la frondosidad están en peligro".

Fui su profesor en dos cursos en la especialidad de filosofía. Recuerdo su gran entusiasmo por Hegel en la asignatura de Filosofía política. Encontraba en la tesis hegeliana de la naturaleza como un momento del devenir del espíritu absoluto una manera de exponer la realidad significativamente próxima a la naturaleza espiritualizada desarrollada en la concepción awajún. Fue él quien me animó a formar una vez más – con otros estudiantes de filosofía de la UARM y de San Marcos – un seminario semanal de lectura de la Fenomenología del espíritu. Leíamos el texto en voz alta y lo examinábamos en grupo. Algunos de los miembros de ese seminario habíamos planeado – gracias a la iniciativa de Etsa – formar un círculo de reflexión sobre temas de interculturalidad. Un proyecto que habrá que concretar pronto.

En una sociedad en la que las autodenominadas “élites” pretenden bloquear el cuidado del pluralismo cultural y lingüístico en nombre del discurso homogenizante del “mestizaje” y de la “síntesis viviente”, son bienvenidas las voces críticas como la de Etsa, que luchaban desde la academia y el espacio público por el diseño de políticas de reconocimiento de la diversidad cultural. Edinson Tsajuput se comprometió profundamente, en el terreno del pensamiento y en el de la práctica, con la defensa de los derechos de los pueblos amazónicos al cultivo de su propia identidad, basada significativamente en la relación que las personas establecen con la tierra y el ecosistema. Mientras tantos “líderes de opinión”, autoridades y no pocos políticos peruanos ven en la heterogeneidad cultural un signo de “raquitismo moral”, o perciben cualquier forma de sincretismo espiritual como una nueva manifestación de “paganismo” o de “idolatría”, jóvenes pensadores como Etsa vislumbraban en lo múltiples modos de encuentro intercultural una nueva manera de celebrar lo humano y una ocasión para intercambiar ideas y descubrir posibles rutas de crecimiento.

Los amigos de Etsa nos entristecemos por su partida, pero celebramos los frutos de su corta vida. Agradecemos haberlo tenido entre nosotros. En la Misa que Vicente Santuc celebró en su memoria el último jueves, sus compañeros y profesores tuvieron la oportunidad de evocar su personalidad, su amistad y sus aspiraciones. Al final de la ceremonia, su hermano José Ricardo intervino para compartir sus propios recuerdos. Nos comunicó también que Etsa falleció de muerte natural - provocada por un aneurisma -, disolviendo así la espesa bruma generada por una serie de especulaciones iniciales que sólo provocaban dolor entre sus seres queridos. Sin lugar a dudas, el sueño de Edinson consistente en la construcción de un Perú que valore la pluralidad y promueva la comunicación entre los diversos pueblos que lo habitan tendrá que preservarse en la mente y los corazones de quienes lo conocimos y apreciamos.

11 comentarios:

Claudia Cecilia dijo...

Hola Gonzalo,

Interesante reflexión. No pude conocer a profundidad al compañero Etsa pero si comparti salón y algunas pequeñas charlas en la cafetería. Solo sé que gustaba mucho del diálogo - queria transmitir siempre su posición o reflexión frente a determinado tema. En aras de la búsqueda de la verdad o de un mejor futuro para el país, extrañaremos dichas reflexiones y nos servirá de aprendizaje ésta partida rápida - para estar atentos en nuestra escucha al otro y en la valoración del ser humano.

Un abrazo,

Claudia Z.

Mika dijo...

Bellas palabras, Gonzalo, que definitivente expresan muchos de los sentimientos y reflexiones por los que estamos pasando, después de la partida de Etsa.

Ya tenemos una tarea, continuar construyendo.

un abrazo
K.

Cecilia M. Tenorio Pereyra dijo...

Querido Gonzalo,

Hermoso artículo el que escribes sobre Etsa. La descripción que haces de él nos invita a reflexionar y a continuar con su proyecto inicial: diálogo entre la cultura amazónica y occidental. Etsa fue un chico distinto a los demás, un chico que sobresalía, entre muchas cosas, por su forma de pensar y actuar. Siempre fue crítico y reflexivo. Nunca se quedo callado, tenía muchas cosas que decir y contar. Ahora que ya no está entre nosotros, sino más que en nuestros pensamientos, deberíamos seguir su ejemplo y enseñanza.

Un fuerte abrazo,

Cecilia M. Tenorio Pereyra

Susana dijo...

Estos comentarios y otros que he leído de profesores de Etsa son significativos en tanto muestran el tipo de vínculo que sería deseable desarrollar entre maestros y alumnos. Es una pena que muchos profesores no se detengan a conocer a sus alumnos, y que muchos estudiantes no se abran como personas frente a sus profesores. En este caso Etsa parece haber dado mucho de sí a la construcción de este vínculo, lo que sus profesores reconocieron y valoraron mucho pues hubo recíprocidad y mutuo aprendizaje. Solo así la relación maestro-alumno adquiere pleno sentido.

Michael Ayala Alva dijo...

Hola Gonzalo:

Es difícil aceptar la muerte de Etsa. Me gustó mucho tu reflexión, pero la verdad, debo reconocer que sigo sospechando sobre la repentina muerte, de pronto me informo más sobre lo que es un aneurismo cerebral para salir de dudas. Pero desde ya estaremos haciendo algún tipo de gestión para generar un espacio de reflexión que lleve el nombre de nuestro querido amigo.

Saludos

Anónimo dijo...

"Mientras tantos “líderes de opinión”, autoridades y no pocos políticos peruanos ven en la heterogeneidad cultural un signo de “raquitismo moral”, o perciben cualquier forma de sincretismo espiritual como una nueva manifestación de “paganismo” o de “idolatría”"
Supongo que tambien lo hubiera dicho el P. Ruiz de Montoya, precisamente evangelizador y apostol de los guaranies, verdadero hijo de San Ignacio y San Francisco Javier. "Todos los dioses de las naciones son demonios" Salmo 95. ¿No se sienten mal de ponerle su nombre a su universidad? Porque supongo que desde el cielo èl si se debe estar sintiendo asi........

Gonzalo Gamio dijo...

Supones mal. Me parece que no conoces mucho de la vida y obra de Ruiz de montoya, que conoció de cerca las formas locales de la espiritualidad guaraní - sin demonizarlas - y sentó puentes con la espiritualidad cristiana, buscando semillas de espiritualidad. O de Mateo Ricci, que hizo lo mismo en China. Para ellos, la comunicación intercultural y el diálogo con otras espiritualidades era central. Bastante lejos de lo que otros han hecho en el sur andino recientemete, que buscaron implantar una nueva y virulenta "extirpación de idolatrías" contra los agentes pastorales del lugar.

Tu "reflexión final" prefiero no comentarla. Revela por sí sola su mala entraña.

Saludos,
Gonzalo.

Circulo URI - Lima dijo...

Estimado anónimo:

Un texto fuera del contexto siempre es un buen pretexto. Creo que tu cita del Salmo 95 está totalmente descontextualizada, si usáramos los textos bíblicos de ese modo, terminaríamos apedreando mujeres (Pentateuco), justificando asesinatos de pueblos enteros (El caso de Saúl y los amalecitas) e incluso festejando el estrellar niños en las murallas de Jerusalén (Lamentaciones). Por eso, invoco a tener en cuenta el contexto bíblico antes de citar la Biblia con literalismo, ni el mismo Papa es tan arriesgado. Saludos

Ricardo Milla dijo...

Creo que el diálogo con el nororiente peruano y Lima debe continuar por los medios que nos sea posible, teniendo en cuenta los ideales de igualdad y desarrollo, pero sin negar que a la base hay un conflicto que debemos superar.

Saludos.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Michael, Circulo URI - Lima Perú:

Tu reflexión sobre la importancia de la interpretación es contundente, y contesta cabalmente los despropósitos inoportunos y malintencionados del "Anónimo".

Saludos,
Gonzalo.

Anónimo dijo...

Solo agradecerme y agradecerles por lo que luchamos dia dia. Es posible la unidad y el bienestar colectivo,es decir,queremos un Perú mejor (la interculturalidad es posible).No hay nadie más que nosotros que logre ese objetivo "el Perú Unido".
Abrazos a todos...