sábado, 12 de diciembre de 2009

LA AGENDA DE DERECHOS HUMANOS, IZQUIERDAS Y DERECHAS




BREVE COMENTARIO A UN ARTÍCULO DE AUGUSTO ÁLVAREZ RODRICH




Gonzalo Gamio Gehri


Esta semana se cumplieron treinta años de la existencia de las organizaciones de Derechos Humanos en el Perú.
Augusto Álvarez Rodrich dedicó a esta fecha un acerado y persuasivo artículo, en el que valora el trabajo realizado por estas instituciones – en tiempos en los que el ‘lenguaje de los Derechos Humanos´ era prácticamente contracultural en el país, pese a que la declaración tiene vigencia desde fines de los cuarenta -, a la vez que señala algunos desafíos importantes. El primero de ellos, promover estos principios como parte de una cultura moral que eche raíces entre nosotros. El segundo, lograr separar, ante la opinión pública, la agenda de Derechos Humanos del ideario y programa de las izquierdas.


“La agenda futura del movimiento debiera ocuparse de un aspecto clave: lograr que el concepto de la defensa de los derechos humanos sea mejor comprendido, extendido y arraigado en la población. El apoyo que se observa en estos días a la denunciada existencia de un escuadrón policial para liquidar delincuentes es una expresión del déficit en este terreno.
Un avance en esa dirección requiere que la defensa de los derechos humanos se desvincule de una corriente ideológica específica –usualmente la izquierda– pues esto constituye una actitud vital de respeto a la condición humana de todos que absolutamente todos deben interiorizar.”



Estoy de acuerdo. Se trata de tesis que han sido discutidas en este
blog. Los Derechos Humanos son originalmente una construcción liberal que buscan convertirse exitosamente en foco de un consenso intercultural. Son la expresión de un universalismo moral que se traduce en una “ética de mínimos”, que en gran medida la declaración de 1948. Cualquier tienda política tendría que considerar esta ética mínima como razonable, garante de una convivencia humana sana. Es patrimonio de todas las personas, y constituye una parte fundamental del ideario democrático general, por así decirlo. La estigmatización ideológica de los Derechos Humanos por parte de la prensa ultraconservadora y fujimorista - por razones de cálculo político o simple manipulación - es un signo de atraso y de miopía intelectual y espiritual. Una derecha moderna y responsable tendría que valorar la cultura de los Derechos Humanos. Lo que Álvarez Rodrich no se pregunta en su nota es porqué nuestra derecha no los valora como horizonte de reflexión y compromiso, porqué sólo se ha interesado por el aspecto económico del liberalismo, y no ha considerado su núcleo moral y político. Sabemos que en la práctica nuestra derecha es autoritaria. Ya sea por convicción, por costumbre, o por interés (por supuesto, también tenemos amplios sectores de la izquierda que son retrógrados y autoritarios, qué duda cabe. Eso no está en discusión). Creo que sería importante que existan en los espacios de la política peruana una izquierda y una derecha democráticas. No obstante, la izquierda moderada es minoritaria, y la derecha liberal no está representada por ningún partido político presente en el Parlamento.

Álvarez Rodrich tiene toda la razón cuando afirma que los promotores de los Derechos Humanos en la sociedad civil deben desmontar el mito de la vinculación de su agenda con los escenarios políticos de la izquierda, pero debería llamarle la atención el desinterés y la hostilidad de la derecha política local frente a esta agenda, que ha cedido con gusto a sus “rivales ideológicos”. Ha renunciado sin rubor a ese importante espacio ético-político, esa constelación de problemas, ese lenguaje ¿Por Qué? El jurista Ricardo Vásquez Kunze – un escritor de derecha, sin duda – lo ha señalado agudamente hace un tiempo:



“Más allá de que, según la doctrina de los DD.HH., todos los hombres, sin excepción, tienen esos derechos, es sorprendente cómo la “derecha” le pide a la “izquierda” que se manifieste sobre casos en los que, según aquella, sus ONG no han hecho tanto bochinche como en otros. Es decir, la “derecha” le reconoce a la “izquierda” la autoridad moral sobre la materia de derechos humanos y, por eso, le exige pronunciarse.Y la pregunta es entonces: ¿por qué no hay ONG de DD.HH. de “derecha”? ¿Por qué no hay un Aldo Mariátegui en vez de un Soberón o una Alcorta por una Gloria Cano? Lo cierto es que no habría ninguna razón histórica para que ello no fuera así. No olvidemos que los DD.HH. fueron la bandera ética, heredada del liberal Carter, con la que los conservadores Reagan y Thatcher pusieron en jaque al comunismo. Mientras que, aquí, la izquierda marxista motejaba a los DD.HH. de “instrumento ideológico de la burguesía reaccionaria”.



Más allá de la punzante ironía que pone de manifiesto Vásquez Kunze en la selección de sus ejemplos, y de algunos juicios suyos sobre Tatcher y Reagan, que yo sin duda discutiría, concuerdo con esta tesis: no existe ninguna razón histórica para este silencio. La razón está asociada a la "precariedad democrática" de nuestra derecha tradicional. El desdén que la derecha ideológica peruana profesa por los Derechos Humanos debe leerse en clave política. Si el tema de veras les resultara de algún interés, entonces – estoy parafraseando al autor – deberían ponerse a trabajar en esta dirección. Pero a esta derecha antiliberal el universalismo moral no la ha tocado. Una prueba más de que nuestra escena política requiere de una profunda renovación, particularmente (aunque no exclusivamente) en el terreno del pensamiento.

2 comentarios:

Letras del Sur dijo...

Hola Gonzalo, leí la entrevista de M. Balbi a MVLL a propósito del museo de la memoria y las rptas de Mario van por el lado que tú y AAR señalan: es trata de defender principios que aseguren la consecución de la democracia y no tanto la defensa de una ideología. Mientras más representados esten todos los sectores afectados por la violencia del terrorismo, los DDHH dejarán de ser una abstracción y formarán parte del debate cotidiano con el ciudadano de a pie. Este es el gran reto: que todos nos sensibilicemos con un tema frente al cual no podemos ser indiferentes por nuestra mera condición humana.

Un saludo, Arturo C.

Gustavo Petro dijo...

Que buen punto es un articulo muy interesante, felicidades buentrabajo.
un saludo.