miércoles, 11 de junio de 2008

GUSTAVO GUTIÉRREZ: 80 AÑOS



Gonzalo Gamio Gehri

El camino de la Iglesia Católica Iberoamericana después de Medellín y Puebla no ha sido fácil. Un movimiento restaurador muy poderoso ha ido tomando una gran fuerza en las posiciones de la Iglesia jerárquica, poniendo en peligro los avances planteados por estos documentos y por el propio Concilio Vaticano II. Por fortuna, después de Santo Domingo llegó Aparecida, que ha fortalecido en la Iglesia latinoamericana la opción por el pobre (¿Por Qué será que los más tradicionalistas no mencionan Aparecida?), compromiso asumido explícitamente por Roma bajo el Pontificado de Juan XXIII.

A pesar de estos nuevos vientos restauradores – el caso de lo que viene viviendo la Iglesia del Sur Andino hace patente esta situación entre nosotros – los ejemplos de una Iglesia profética y de una teología encarnada no han faltado entre nosotros. Allí está Monseñor Romero, modelo de fidelidad al Evangelio, y mártir por causa de la justicia. Tenemos al General de los jesuitas, el español Pedro Arrupe, quien llevó a la Compañía de Jesús – en convergencia con el espíritu del Concilio – a comprometerse con la formación de las ‘comunidades de solidaridad’, y a contribuir con la educación de los sectores populares. No dudó en denunciar el racismo en los Estados Unidos como contrario al mensaje del Evangelio, en los tiempos de las luchas por los Derechos Civiles que lideró Martín Luther King. Arrupe fue un ejemplo de trabajo por los más débiles.

Gustavo Gutiérrez OP pertenece – a mi juicio – a este grupo de profetas contemporáneos iberoamericanos. Entre fines de los sesentas y principios de los setentas construyó la propuesta teórico-práctica que dio forma a la llamada Teología de la liberación, la primera corriente teológica nacida en América Latina. Esta propuesta tomó elementos de la teología europea de los sesenta, los estudios de ciencias sociales (que acusaban la influencia del joven Hegel, la teoría crítica, el existencialismo, el estructuralismo, la novela indigenista). La teología se revela como una reflexión sobre la praxis iluminada por la fe, que responde – hoy, como en el tiempo de los profetas y las primeras comunidades cristianas – a una realidad marcada por la presencia de la pobreza y la exclusión. Se trata de una reflexión acerca de un Dios que quiere la vida y la justicia para las personas, una reflexión críticaque encuentra en la pobreza y la exclusión el fruto de la injusticia humana, y no una “fatalidad” con la que haya que mostrarse condescendiente. El cristiano rechaza la injusticia y trabaja para la construcción del Reino, un mundo de seres libres e iguales.

Los interlocutores de la teología de Gutiérrez son muchos hombres de Fe y Razón. Job (Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente), Bartolomé de las Casas, luchador incansable en pro de la dignidad de los indígenas americanos, víctimas de una colonización injusta y cruel (En busca de los pobres de Jesucristo), Arguedas (Entre las Calandrias), entre otros. La Teología de la Liberación ha crecido con el tiempo, y ha desarrollado nuevas aristas teóricas, a la vez que ha descubierto nuevos espacios de compromiso con el Amor y la Justicia. El 8 de Junio Gustavo ha cumplido ochenta años de edad, la mayoría de los cuales han estado dedicados al sevicio de la Iglesia y de la causa del Pobre. Ha influido – a través de sus clases de teología y de sus escritos - decisivamente en varias generaciones de estudiantes de la Universidad Católica, que aprecian su obra y lo tienen como un ejemplo vivo de compromiso con el Evangelio. Debo decir con orgullo que mi padre perteneció a la primera promoción de alumnos de Gustavo. Hoy enseña teología en la Universidad de Notre Dame, pero mantiene un contacto permanente con el Perú. Hace unos pocos años recibió el Premio Príncipe de Asturias.
Gustavo Gutiérrez ha dedicado su vida al rescate de la matriz profética y evangélica del cuidado del débil y del excluido, preocupación desatendida por una espiritualidad puramente formal. Este énfasis en lo social ha suscitado alguna irritación en quienes erróneamente identifican - desde una teología desarraigada, presuntamente "deductiva" - la opción por el pobre con "inmanentismos" y "sociologismos"; como un hombre de Dios sostuvo hace tiempo, si el anuncio del Evangelio no genera alguna incomodidad entres los poderosos, habría que preguntarse si realmente se está anunciando el Evangelio. Recientemente, la Congregación para la Doctrina de la Fe despejó toda duda acerca de la conformidad de su teología con el Magisterio de la Iglesia (como acredita la Conferencia Episcopal, en una nota explicativa firmada por su Presidente), acusación infundada que había sostenido contra él una minoría conservadora local, escasa en recursos teológicos. Todos los que le queremos y admiramos su mensaje, celebramos su vida y su obra, en un tiempo en el que el compromiso con la fe y la justicia brilla con una genuina luz.

Feliz Cumpleaños, querido Gustavo.

43 comentarios:

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philippine lotto dijo...
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Anónimo dijo...

Estimado Gonzalo

Interesante post, pero tengo una pregunta (si es que te he entendido bien): ¿cuál es el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe que señala explícitamente que la Teología de la Liberación es conforme al Magisterio de la Iglesia?

Te agradecería mucho que colocaras el enlace de dicho documento. Ahora, con el Internet, eso es posible. Y si no puedes consignar el enlace, te agradecería que al menos me dieras el título de dicho texto.

Saludos

Anónimo dijo...

Eso va a estar complicado, anónimo de las 14:20, porque tal documento no existe. Lo dicho en el post es mentira.

Gonzalo Gamio dijo...

Aquí van los datos:

http://www.bcasas.org.pe/Signos%20noviembre%202006%20nueva%20pagina%208%20y%209.doc

Esta es la Resolución de la Conferencia Episcopal Peruana, que da cuenta que "La Congregación para la Doctrina de la Fe, el 27 de mayo de 1999 solicitó al P. Gustavo Gutiérrez una segunda redacción de su artículo, teniendo en cuenta las observaciones realizadas a la primera redacción, ya que según la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe del Episcopado Peruano concluía que si bien el artículo “no contenía errores doctrinales, tampoco respondía a las razones por las cuales el mismo le fue solicitado al autor”.

El texto "LA Koinonía Eclesial", de Gutiérrez, fue publicada en la Revista ANGELICUM (y luego en Páginas Nº . 200 del mes de agosto de 2006.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...
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Gonzalo Gamio dijo...

La Conclusión del Documento es la siguiente:

"7. Este artículo fue enviado nuevamente a la Comisión de Doctrina de la Fe del Episcopado Peruano el 21 de junio de 2004 para su examen correspondiente y esta Comisión notificó el resultado a la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, el 18 de agosto de 2004.

8. El 15 de septiembre de 2004, la Congregación para la Doctrina de la Fe envió al R.P. Gustavo Gutiérrez Merino las conclusiones del examen realizado por la Comisión de Doctrina del Episcopado peruano, según la cual no había objeción teológico-pastoral a la segunda redacción del artículo “La Koinonía eclesial” y recomendaba su publicación

9. El artículo “La Koinonía Eclesial” del R.P. Gustavo Gutiérrez Merino fue finalmente publicado en el volumen 81, fascículo 4, de la Revista ANGELICUM del año 2004, dando así por concluido el camino de clarificación de los puntos problemáticos contenidos en algunas obras del autor."

Eso concluye la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Acabo de poner el enlace del Documento en el post, para que todos los que quieran puedan acceder al documento, y así despejar confusiones, malos entendidos o insinuaciones infundadas sobre esta excelente obra teológica.

Saludos,
Gonzalo.

Anónimo dijo...

Sigue sin citarse el documento de la Congregación. Se trata de una cita de una cita que, en realidad, versa sobre la aprobación de un artículo específico.

Seguimos esperando el documento de la Congregación.

En realidad cuando el autor del post agrega el enunciado "como acredita la Conferencia Episcopal", no dice que en realidad se trata, a pesar de que quiera llamárseles arbitraria e incorrectamente "conclusiones", de un recuento de evidente carga subjetiva.

Por un tema de seriedad, sería bueno que se muestre el documento solicitado, en el que se apruebe la teología de la liberación marxista de Gustavo Gutierrez quien, a pesar de que se omita en el artículo, es sacerdote.

Gonzalo Gamio dijo...

En el Documento de la Conferencia Episcopal Peruana - cuya juridicción espero acepte el Anónimo - se dice que, en conformidad con la Congregación "dando así por concluido el camino de clarificación de los puntos problemáticos contenidos en algunas obras del autor."

Se acabó el mito creado por ciertos críticos de la "hodiernidad", de que la TL de Gutiérrez había sido condenada.Falso.

En el Documento de la CEP - firmado por su Presidente - se señalan las fechas de los documentos de la Congregación. Tomará algún tiempo, pero los likearé.

Este post era celebratorio de un teólogo peruano eminente - Dominico -, y un hombre de Dios, pero el comentario de este anti-"hodierno" Anónimo pretende echarlo a perder. Dice mucho de su calidad y de su caridad.

Gonzalo.

Anónimo dijo...

No se trata de un tema de "jurisdicción". Eso también es incorrecto.

La Conferencia Episcopal es una agrupación de la iglesia particular peruana, que en este caso concreto no emite decreto alguno, sino una hoja informativa en la que OPINA que se han clarificado puntos sobre ALGUNAS obras del padre Gutierrez.

Incluso si fuese un decreto, no tendría relevancia por cuanto su labor es pastoral y, por otro lado, es competencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe pronunciarse en casos como este.

Negar que la Teología de la Liberación Marxista impulsada por el padre Gutierrez ha sido condenada, es mentir. La posición de la Congregación es pública y correcta. Hubiese sido una gran omosión no observar "aportes teológicos" tales como:

"Forjar una sociedad justa pasa necesariamente hoy por la participación consciente y activa en la lucha de clases que se opera ante nuestros ojos" (TL pg 355 ss).
"Es imposible no tomar partido en ella" (TL pg. 357).

"Cuando la Iglesia rechaza la lucha de clases se está comportando objetivamente como una pieza del sistema imperante" (TL pg. 356).

Lo dicho en el post es falso.

Seguimos esperando los documentos.

Anónimo dijo...

Estimado Gonzalo

Soy el anónimo de las 14:20, en realidad es el único comentario en este foro que vengo dejando como anónimo, los otros algo más incisivos no son los míos.

Soy lector tuyo y tus textos son habitualmente muy lúcidos, pero en esta ocasión discrepo amablemente contigo.

Tengo profundo respeto por Gustavo Gutiérrez (creo que le jaló las orejas a un clero muy aburguesado, aunque sí disiento en la forma en que lo hizo, dado que su pensamiento brindó una visión ideológica o se prestó para una lectura ideológica de los Evangelios).

Pero mi respeto por él quizás sea por razones muy diferentes a las tuyas, las que intuyo son de orden doctrinal, caso que no es el mío.

Dicho esto, déjame hacerte algunas precisiones y sobre la base del documento que tú mismo has colgado (dicho sea de paso, esperaba un enlace al portal del Vaticano o al de La Conferencia Episcopal Peruana pero no al del Instituto Bartolomé De las Casas):

La Koinonía Eclesial sería fruto de diversas reformulaciones que al Padre Gutiérrez le habrían obligado a hacer en la Eclesiología inherente a sus textos, y esto a juzgar al menos por la NOTA EXPLICATIVA DE CARÁCTER HISTÓRICO, en el documento de la Conferencia Episcopal Peruana que has colgado.

Es decir, una cosa sería la Koinonía Eclesial (a la cual saludo con el mayor respeto) y otra cosa sería la Teología de la Liberación.

Si La Congregación para la Doctrina de la Fe (de ahora en adelante La CDF) habría aprobado a la Koinonía Eclesial, sería básicamente porque este texto ya debería estar bastante distanciado de la Teología de la Liberación, la que hasta ahora, al menos en su versión original de inicios de la década de 1970, seguiría sin ser afín al Magisterio de la Iglesia.

Dicho de otra forma: La CDF SÍ habría aprobado a la Koinonía Eclesial del padre Gutiérrez (y eso no tengo por qué dudarlo y mi mayor aprecio por ello, aunque preferiría un enlace a una institución eclesial y no al Instituto Bartolomé de las casas); pero La CDF No habría aprobado a la Teología de la Liberación.

Dicho de otra forma: desde que habría sido aprobada por La CDF, la Koinonía Eclesial sería una versión bastante reformulada y (por qué no decirlo) corregida de la Teología de la Liberación.

Dicho de otra forma: una cosa sería la Koinonía Eclesial y otra cosa sería la Teología de la Liberación en su versión original de inicios de la década de 1970.

Pero, en todo caso, la Teología de la Liberación continuaría sin ser parte del Magisterio de la Iglesia, del que en cambio sí ya sería parte la Koinonía Eclesial.

Al menos ése es mi entender, salvo que tú tengas una opinión distinta y mejor fundamentada.

En todo caso, si en muchas partes de este comentario he usado el verbo condicional, es porque para tener más elementos de juicios tendría que haber leído el citado documento de un portal autorizado de la Iglesia (Vaticano o Conferencia Episcopal); tendría que leer además a la Koinonía Eclesial, la que no aparece en la Red pero a la que si me gustaría leer con interés (quizás tú podrías colgar en tu blog el mencionado artículo del Padre Gutiérrez).

En fin, en todo caso, para mí, motivo de satisfacción personal sería el confirmar eventualmente que al fin haya dado fruto el constante e incansable esfuerzo del Padre Gutiérrez por acercarse a la Iglesia.

Y más allá de cualquier discrepancia doctrinal, mi mayor respeto por él.

Y con esto no sugiero que hayas querido engañarnos, se te ve una persona honesta de gran sensibilidad, pero a veces nuestra legítima admiración por las personas ya no nos hace objetivos.

Ahora, si estoy equivocado no dudes en hacerme las críticas pertinentes, las que acogeré con la mayor modestia si veo que estás en lo cierto.

Saludos


Anónimo 14:20

Héctor dijo...

Gonzalo, celebro contigo la presencia y obra de Gustavo Gutiérrez. En 1998 llevé el curso de teología con el Padre Felipe Zegarra. Al inicio pensé que sería un curso centrado en la exégesis, pero no fue así. Discutimos sobre
Sartre, Marx y Freud para encontrar los puntos en común acerca de problemas sociales.

Me parece que la teología de la liberación es una de las posiciones más consecuentes del cristianismo por la vinculación entre teoría y práctica. Por ello, permite el diálogo tanto con liberales como con marxistas.

Un abrazo,

Héctor

Gonzalo Gamio dijo...

Anónimo de las 14:20:

Te agradezco que manifiestes tu discrepancia en buenos términos. Dice muy bien de tí.

El primer libro de Gutiérrez data de 1971, en él figuran algunas tesis que él mismo modificó en la 2º edición, agregando el prólogo "Mirar lejos", señalando que esas modificaciones le daban un rostro definitivo al texto.

He puesto la nota explicativa de la CEP desde la página del IBC porquue la tenía más a la mano, pero se trata del Documento firmado por Monseñor Cabrejos. No lo dudes. El texto dice que se da por terminado "el camino de clarificación de los puntos problemáticos contenidos en algunas obras del autor."

No se refiere a la "Koinonía eclesial, sino a "algunas obras del autor". Está claro.

Trataré de encontrar el texto de la Congregación para la Doctrina de la Fe QUE CITA LA CEP.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Para el Otro Anónimo:

No pienso discutir contigo. Tu opinión sobre la TL - y las de tu grupo - están tan arraigadas que no van a cambiar. El texto de la CEP - una NOTA EXPLICATIVA DE CARÁCTER HISTÓRICO cita el pronunciamiento final de la Congregación sobre la obra de Gutiérrez. Aunque tuvieras en las manos el documento, no cambiarías tu punto de vista.

¿Existe algún documento vaticano que condene a G. GUTIÉRREZ? No existe.

Gonzalo Gamio dijo...

Héctor:

Estoy de acuerdo contigo. Hace años llevé ese curso. El diálogo de la fe con los críticos contemporáneos es fundamental.

Sin embargo, para algunos conservadores ultramontanos, nombrar a Sartre, Marx y Freud - importantes pensadores - suena a pecado. Esos intolerantes deberían leer los libros en lugar de prohibirlos.

Saludos,
Gonzalo.

Anónimo dijo...

Hace tiempo ya que Gustavo Gutiérrez se sometió a la curia eclesiástica y renuncio a lo que era en esencia la Teología de la Liberación: una aplicación del método marxista a la doctrina católica. Pretendieron hacer con Marx lo que Santo Tomás de Aquino o San Agustín, hicieron con Aristóteles y Platón. Pero no sólo desde el punto de vista filosófico o teológico, sino también mediante el activismo político y social.
En lo que incurrieron, finalmente, fue en un reducionismo de la fe a categorías sociológicas y políticas, que desvirtuaron la esencia religiosa. Y derivaron en un clericalismo de izquierda, frente al tradicional clericalismo de derecha. La Teología de la Liberación, terminó siendo el socialismo de los curas.
Con los cambios sociales y tecnológicos al terminar el siglo XX, y el fin del socialismo realmente existente, la teología de la Liberación se quedó sin sustento y se volvió hasta anacrónica. La alternativa era volver al redil o marcharse.
Gutiérrez no rompió con la institución eclesiástica, y demuestra su total allanamiento, cuando incluso tolera obedientemente que se le someta a procedimientos inquisitoriales, como el de “La Koinonía Eclesial”. Por eso, ahora hasta lo publica la Conferencia Episcopal, que es de lo más conservadora y donde tiene una fuerte presencia el Opus Dei.
Esa es la razón por la que Gutiérrez, no ha seguido la suerte de Leonardo Boff o Jon Sobrino que se mantuvieron en su línea; y continúa en el sacerdocio. Incluso lo han recluido en un convento.
Lo que la Iglesia hizo al quebrar a Gutiérrez, y la censura a los que no se sometieron, demuestra que no hay cambios esenciales; y tampoco puede haberlos. Toda religión es por definición fundamentalista y totalitaria, aunque adopte formas aparentemente tolerantes, porque encierra una promesa de salvación exclusiva. La pretensión de una verdad absoluta –y de una fundación divina- es enemiga de la libertad y de los derechos humanos.
Una religión, no puede renunciar a este carácter y permitir que coexistan en su seno, diversas interpretaciones o visiones. Terminaría diluyéndose y transformándose en otra cosa. Su base es el dogma. Por eso, para sobrevivir la Iglesia Católica, tenía que liquidar –y lo ha hecho- todos los remanentes del post concilio.
No se trata de juzgar a Gutiérrez. Nadie puede entrar en su conciencia para comprender el conflicto, entre sus convicciones intelectuales y su fe religiosa; y la fuerza de la presión institucional eclesiástica y de los cambios de la sociedad, sobre él. El tiempo dirá, finalmente, que representó para la Iglesia y que es lo que perdura de su obra.

Anónimo dijo...

Entiendo.

¿Eso quiere decir que no mostrarás el documento?

Gonzalo Gamio dijo...

Voy a buscar ese Documento, de todas maneras.

Gonzalo Gamio dijo...

No creo que toda religión sea esencialmente fundamentalista. Eln el caso del cristianismo se trata de seguir a Jesús según el Evangelio, y creo que la vida y la obra de Gustavo SON un ejemplo de ello.

Creo que muchos malentendidos se resolverían leyendo más a Gustavo, y atendiendo menos a opiniones de segunda mano o atendiendo a notas amarillistas de ciertos portales "informativos" que deberían cultivar la verdad - que tanto predican - y no el sebnsacionalismo folletinesco. Por ejemplo, es bastante claro que la influencia mayor de la TL es el joven Hegel.

A Gustavo no lo han recluido en un convento, enseña en Notre Dame, sigue publicando y dando conferencias (de hecho, ayer acabo de estar en una de ellas). No lo han quebrado, sigue ejerciendo su tarea profética y teológica.

Saludos,
Gonzalo.

Alessandro Caviglia Marconi dijo...

Estimados comentadores anónimos,

Parece ser que el tema de la teología de Gustavo Gutiérrez sigue causando fastidio en ciertos sectores. Sospecho que eso se debe a cierta impotencia ante el hecho de que la obra de Gutiérrez no ha sido condenada y que al mismo Gustavo se le sigue permitido enseñar, cosa que no sucedió con otros teólogos de la liberación, como el mencionado Leonardo Boff.

Es por ello que, revisando los comentarios anónimos -algunos de alta calidad en lo que a actitud y honestidad respecta-, es posible percibir que se insiste en cosas que tratan de ocultar esa incomodidad a la que me refiero: se insiste en un asunto meramente formal, como la muestra de un documento, que está ya implícito en el que Gonzalo ya mostró. Me parece altamente gentíl la oferta de Gonzalo de buscar dicho documento, pero realmente no es necesario si es que no se tiene una actitud leguleya.

Otra de las insistencias ha sido la de restringir a la "Teología de la liberalción" a la primera edición del libro que lleva dicho título. Ello es un error. La Teología de la liberación es un punto de vista sobre aspectos de la vivencia pastoral en América Latina, el cual se va desplegando y desarrollando a lo largo de la obra de Gustavo Gutiérrez, de tal modo que obras como "Beber en su propio pozo" o el tratado sobre Job, o las reflexiónsnes en otras textos del teólogo peruano se encuentran en esa misma línea.

Quienes tienen experiencia intelectual seria y consistente saben bien que ciertas intuiciones fundantes de un pensamiento son desplegadas por el autor a lo largo de varias obras, y en diálogo constante con sus interlocutores y sus críticos. Eso no es doblegarse y someterse abandonando sus propias posiciones. Se trata más bien de un fructífero diálogo que nutre el crecimiento de todas las partes. Estoy plenamente convencido de que muchos de los aportes de la teología de la liberación de Gutiérrez -vista en sentido amplio-no sólo no ha sido rechazado por el Magisterio de la Iglesia, sino que ha sido asumido por él de manera creativa y responsable. Muestra de ello, el discurso de Juan Pablo II en ayacucho durante su primera visita. Resomiendo su lectúra y análisis pormenorizado.

Esta capacidad de asimilación y de alimentación mutua muestra que quienes puensan que las religiones son necesariamente fundamentalistas se encuentran completamente en el error. Ciertamente, es deseo de muchos que los sectores fundamentalistas copen todos los poderes dentro de las religiones. Pero el proceso de comunicación, de crítica y de respuesta que se ha dado en estos años respecto de la obra de Gustavo Gutiérrez, es una muestra feaciente de que en el seno de la Iglesia Católica Romana no existe el fundamentalismo que muchos desearían ver o instaurar.

Saludos cordiales a todos,

Alessandro Caviglia.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Alessandro:

Muy interesante y aguda tu reflexión. Estoy de acuerdo, las pasiones que desata la obra de Gustavo en tanta gente – incluyendo por supuesto muchos corazones conservadores – son la prueba de que los planteamientos de la teología de la liberación como modo de pensar la fe y la acción permanecen vigentes.

Un abrazo,
Gonzalo.

Alonso Campos Z. dijo...

Gonzalo: muy interesante lo que has escrito sobre el Padre Gustavo Gutiérrez. Es necesario recordar que el cristianismo es una aplicación comunal y no individual, donde esta segunda pregona golpearse el pecho todos los domingos, rezarle a Dios porque si no ÉL se molestará y castigará. Debemos recordar que Dios es sinónimo de amor y el amor no castiga. Nos pide que no seamos ciegos ante el dolor del prójimo y que busquemos todas las maneras de ayudarles y a salir de la pobreza. Porque todo en esta vida es pasajero siempre y cuando tengamos la convicción de que así sea. INCLUIDA LA POBREZA.

LuchinG dijo...

¿No serìa màs sencillo simplemente deshacerse de Roma?

Anónimo dijo...

jajaj como es eso que el amor no castiga?? Si su ninho hace algo malo no lo castigas?? Eso es amor ... El dolor mismo es parte de su amor, es parte del aprendizaje... o se piensa vivir toda la vida como en una fiesta? Donde estamos??
M.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado 'M':

Evidentemente, la vida no es una fiesta, eso cualquiera lo constata. Pero de allí a considerar que "Dios castiga" o que "el amor castiga" y proyectar de modo acrítico la relación padre - hijo a la relación Dios - personas es un salto demasiado grande. Y no deja de ser la suya una imagen caricaturesca, conceptualmente bastante pobre.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado 'M':

Evidentemente, la vida no es una fiesta, eso cualquiera lo constata. Pero de allí a considerar que "Dios castiga" o que "el amor castiga" y proyectar de modo acrítico la relación padre - hijo a la relación Dios - personas es un salto demasiado grande. Y no deja de ser la suya una imagen caricaturesca, conceptualmente bastante pobre.

Saludos,
Gonzalo.

Anónimo dijo...

La imagen de Dios padre te parece caricaturesca y pobre??? Podrias explicar por que??
M.

Anónimo dijo...

La TL trata de luchar contra el origen del pecado. Por supuesto, se pregunta cuál es ese origen, y como en la parábola de los talentos, responde haciendo uso de las mejores herramientas de la inteligencia de su época, vale decir, las CCSS de fines de los sesentas e inicios de los setentas que trataban de explicar el origen de la pobreza. Que esas CCSS hayan estado fuertemente influenciadas por el marxismo no hace marxista a las TL.

Por supuesto, uno puede atribuir el origen del pecado a la labor de Satanás, o al conflicto espiritual en el hombre, o a la deficiente formación moral en las escuelas, sin embargo, la pobreza tiene explicaciones económicas y sociológicas; la economía y la sociología estudian la conducta humana; y la conducta humana, en última instancia, es expresión de la moral y la espiritualidad de cada individuo.

Por consiguiente, no es erróneo usar las CCSS para explicar la pobreza, ni es erróneo usar la pobreza para entender la conducta social; tampoco es un error decidir cursos de acción a la luz de dichas explicaciones y a la luz de los evangelios.

La influencia del método analítico de origen marxista se debe a circunstancias históricas. En mi opinión, el problema de los sesentas y setentas sigue en pie: la pobreza, como expresión de la codicia, de la lujuria del poder, de la desesperanza tiene un origen que sólo puedo entender usando las herramientas de las SSCC.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado ‘M’:

Por una razón muy sencilla, porque ello supone interpretar a Dios desde nuestra experiencia – “demasiado humana” – de la paternidad, que es una experiencia sumamente variable. Hay quienes valoran a un padre castigador y severo, otros a un padre dialogante y comprensivo. Ese antropocentrismo se hace craso Los teólogos contemporáneos tienden a disociar el carácter castigador de la definición joánica Dios = Amor.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Anónimo:

Estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices. En la teología contemporánea el recurso a las CCSS es perfectamente razonable y necesario; en eso la TL ha sido pionera. La vigencia de los grandes temas planteados por la TL es un hecho. Una prueba es el reciente discurso de Benedicto XVI en Aparecida.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Para el 'Anónimo' al que no le basta el documento colgado (13 de junio de 2008 23:09 y etc.):

Harías bien en enviarme la Página de la Congregación - para buscar el documento que me pides - porque no lo encuentro. No está entre mis sitios favoritos, la verdad, pero deduzco que tu debes visitarla muy a menudo.

Saludos,
Gonzalo.

Gonzalo Gamio dijo...

Una vez encontrada la web, el documento debe estar colgado, supongo. De todas maneras, sorprende que no te baste el pronunciamiento de la CEP y las citas de la Congregación.

Saludos,
Gonzalo.

LuchinG dijo...

GG: El que no sea antropocéntrico, que levante el tentáculo.

M: Supongo que la imagen de un Dios Padre con barba y túnica blanca te parece caricaturesca (no estoy diciendo que tú hayas dicho eso, sólo estoy poniéndolo como ejemplo); sin embargo, alguna vez te debes haber encontrado con un adulto que cree que cuando uno muere va al cielo conservando su cuerpo, sus sentidos, su sexo, etc. ¿Te has preguntado cómo es posible que un adulto en sus cabales y un IQ superior a 90 pueda pensar cosas como esa? Para mí la respuesta es muy sencilla: le está atribuyendo características humanas a algo divino, y eso es algo que todos los creyentes hacen. Cuando tú dices que existe un Dios que es como un padre que está pendiente de todo lo que hacen sus "hijos", y que castiga a sus hijos para que aprendan la lección tal como lo haría un padre, estás haciendo lo mismo que los que creen que la masa corporal de Dios Padre requiere la atención de un dietista. Yo mismo estoy eso haciendo en este momento, al usar las palabras "divino" y "Dios", que son conceptos humanos. GG lo hace constantemente en este blog, en cada uno de estos posts. Pero así como hay una enorme diferencia entre el creacionismo (o sea, decir que "Dios" creó una por una y mediante un plan específico a todas las criaturas de la Tierra) y el Darwinismo, hay también una enorme diferencia entre figurarse a "Dios" como un padre casi humano y tratar de agotar las formas en que podemos explorar la idea de un "Dios".

Gonzalo Gamio dijo...

Hola Luchín:

¡Excelente lo del tentáculo! jajajaja.

Me refería a un "antropocentrismo craso" como el de 'M' (identificar la acción de Dios en el mundo como un padre que administra de manera tradicionalista su "familia").

Estoy de acuerdo con tu comentario a 'M'.

Saludos,
Gonzalo.

LuchinG dijo...

Hoy mismo la encargada de Servicio Social me ha dicho “Todo va salir bien, confía en Dios!“ por mi próxima operación en la rodilla; esa es la forma más común de entender esta religión; ¿cómo pueden convivir en una misma religión tu antropocentrismo y el de M.?

Anónimo dijo...

¿Alguna novedad? ¿Noticias del documento?

Gonzalo Gamio dijo...

Lo que te comentaba. No he logrado encontrar aun el sitio de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Como no es uno de mis sitios predilectos, no puedo hallarlo. Seguro que tú y tu grupo lo tienen en "Favoritos". Por favor, pásame el link y encontraré rápidamente el texto.

Saludos,
Gonzalo.

Anónimo dijo...

Leí tu comentario y lo respondí, pero no publicaste mi respuesta, una pena.

Gonzalo Gamio dijo...

A ver si hay suerte con estas páginas con letras góticas.

Anónimo dijo...

El Link de La Congregación para la Doctrina de la Fe:

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/index_sp.htm

Para que halles el documento. Muchos esperamos.

Gonzalo Gamio dijo...

Excelente. Muchas gracias.

Saludos,
Gonzalo.

Anónimo dijo...

Verás. Si la Congregación para la Doctrina de la Fe hiciera públicos e impresos todos los casos que pasan por sus manos... nos denunciarían por atentar contra la masa forestal de la humanidad.

He buscado el número de páginas pero no lo he encontrado. De todos modos no hace falta ir a la Congregación para la Doctrina de la Fe. La Iglesia del Perú, por la mismísima mano del Presidente de la Conferencia Episcopal:

1. ha escrito una carta explicando todo lo acontecido:

- que revisado el trabajo de Gustavo Gutiérrez no se encuentra nada que pueda ser tachado de estar en disconformidad con lo que manda la Santa Madre Iglesia y que ésta misma ( por boca de la congregación) ha ordenado la difusión masiva de esta noticia ( cosa que no se ha hecho tan masivamente, al parecer si éstos no se han enterado) y que por tanto no existe NINGUNA causa para no dejar participar a Gustavo Gutiérrez en cuanto evento teológico le parezca. Claro que, el ordinario del lugar (cardenales, obispos) tienen la potestad de determinar quién habla o se mueve en sus diócesis en cuanto a cuestiones de teologías y ministerios. Pero, puesto que no hay ninguna razón para marginar a Gustavo Gutiérrez.

2.Por supuesto el documento es oficial, al más alto nivel en la Iglesia peruana. No hace falta ir a Roma, pueden ir a la CEP y preguntar. Seguro que todavía les quedan copias de esa carta y documento.

3. Como todo el mundo sabe, el Vaticano da las prescripciones pertinentes pero, para estas cuestiones de menor importancia, la Iglesia de cada lugar se encarga de los asuntos administrativos. En Roma ya tienen suficiente. Se llama comunión, que en lo administrativo se traduce en la delegación: tan sana y tan eficaz.

Espero que se no tenga la desfachatez de dudar del Excmo. Rvdsmo. Mons. Cabrejos. Ya sería el colmo.

Así que no entres en el juego. Hay asuntos que se resuelven en niveles intermedios. Y eso pasa en otros espacios civiles.