martes, 10 de julio de 2007

ESCASA DEMOCRACIA Y POPULISMO (EL PRIMER AÑO DEL SEGUNDO GOBIERNO APRISTA)




Gonzalo Gamio Gehri


Pasado un año de iniciado el segundo mandato del presidente García, resulta difícil hacer un diagnóstico entusiasta y optimista. Es cierto que la estabilidad macroeconómica se ha preservado – siguiendo la receta del gobierno anterior – pero las grandes reformas sociales e institucionales siguen sin ver la luz del día. Quienes crecimos con García en el poder dudamos de que este sea el gobierno que las emprenda. Hoy, como ayer, la consigna es congraciarse con las galerías a través del discurso populista y asociarse con los sectores más tradicionales (y poderosos) del país para administrar el poder sin mayor oposición (recordemos que la penosa debacle del primer gobierno aprista se generó cuando García se enemistó con los "Doce Apóstoles", sus antiguos aliados).


Preocupa el talante autoritario de ciertas medidas y corrientes de opinión promovidas por el gobierno. La obsesión inicial con la pena de muerte, la ley que pretende controlar a las ONG, el raquítico interés por el proceso de extradición de Fujimori (a pesar de que el Estado es parte interesada en él). Por otro lado, el oficialismo no tiene reparos en aliarse en la práctica con el fujimorismo parlamentario, tampoco ha dudado en incorporar en la plancha presidencial o en el gabinete a personajes vinculados al autoritarismo y el militarismo. Ninguna clase de ‘cálculo político’ puede avalar una conducta como esa. Si de algo estoy convencido es que no podemos esperar de este gobierno algún compromiso con la agenda de la transición democrática, sobre todo en materia del sistema anticorrupción y en temas de derechos humanos. Lo suyo es la “vieja política”, el populismo y la reverencia a las mal llamadas “instituciones tutelares”. El silencio frente a las recomendaciones de la CVR, la "nueva ley" del servicio militar obligatorio, los intentos por resucitar ese tragicómico elogio del militarismo que fue la "Instrucción pre-militar" en los colegios y la escandalosa censura contra Quijano "ilustran" este punto eficazmente. Corresponde a la ciudadanía, a los partidos democráticos – los que quedan - y a la sociedad civil organizada que los importantes asuntos planteados por el gobierno de transición no desaparezcan en los espacios de discusión pública.





(Me he tomado la libertad de extraer de internet dos magníficas caricaturas de Carlín - antes publicadas en La República - que muestran gráficamente la actitud autoritaria y las paradojas políticas de este gobierno).

1 comentario:

Marco Antonio dijo...

Hola profe, qué bien analiza el segundo gobierno de Alan García. L acerdad este personaje no hace mas que seguir humillando a la gente más pobre. Haciendo notar que etos no le simporta mucho por no decir nada. Se vale solo de su oratoria par ganarse la popularidad lo que me parecé bastante autoritario ya que en un país con mala educación como la nuestra no entenderán o simplemente los rebaja mas en su condición de analfabetos. Que bergonsozo haber elegido esta clase de presidente que solo se pavonea de un creciente económico que ha dejado A. Toledo. Si piera decirle en su cara le diría como se dice en quechua "so sea cuyucara" es decir no sea simberguenza.