sábado, 24 de noviembre de 2007

EL GOBIERNO DE GARCÍA Y LA MAFIA


FAVORECIENDO AL EXTRADITADO


Gonzalo Gamio Gehri


El día de hoy, diarios independientes como La República y Perú 21 han destacado una noticia en realidad perturbadora: el poder ejecutivo ha remitido al Congreso de la República un proyecto de ley que busca la "simplificación del juicio oral". El proyecto lleva el sello urgente y pretende modificar los artículos 243 y 256 del Código de Procedimientos Penales. El objetivo es dar facilidades al procesado Alberto Fujimori - el sombrío dictador de los noventas -, permitiéndole que no se confronte con Vladimiro Montesinos y Nicolás de Bari Hermoza. El extraditado ha pretendido arguir que desconocía las actividades ilícitas de su asesor (una teoría probadamente falsa); no tener que declarar en presencia suya le ahorraría las dificultades psicológicas y somáticas - además de dialécticas - que supondrían para él sostener esa versión. Todos sabemos que Fujimori y Montesinos son hermanos siameses, unidos por un amplio bolsillo y un siniestro corazón. Empero, se hace necesario que los especialistas en el campo del Derecho, los activistas en Derechos Humanos y los peruanos en general denunciemos esta estrategia y no guardemos silencio frente a este proyecto diseñado a la medida de las expectativas de la mafia

Esta acelerada maniobra converge perfectamente con las recientes declaraciones de García en favor de la excarcelación de Moisés Wolfenson - en exclusiva para La Razón, diario que ha servido y sirve a los intereses del fujimontesinismo -, sus encendidas declaraciones sobre el presunto "rebrote" del terrorismo - un gesto que intenta soslayar la ineptitud y la irresponsabilidad con que su gobierno y su ministro del interior afrontan el fortalecimiento del narcotráfico en el país, pues de eso se trata -, destacando un antiguo y engañoso caballito de batalla de la conjura dinástica de los Fujimori y cía. Frente a todo este comportamiento, la iniciativa de Alianza para el futuro dirigida a buscar la interpelación del premier Del Castillo aparece como una morisqueta distractora de un mago torpe. La discreta lucidez y los agarrotados reflejos políticos de los fujimoristas se hace evidente, pero también se hace manifiesto que - como Nelson Manrique ha señalado - la alianza entre apristas y fujimoristas no ha sufrido mella alguna (de lo que casi nadie habla hasta ahora es que Sousa - el abogado del procesado ex dictador - preside la comisión parlamentaria de reforma del código procesal penal). La presencia de los dos vicepresidentes, de Kouri y Rey, los jerárcas conservadores de la Iglesia en el entorno presidencial apuntó desde el principio en la dirección de una inobjetable proximidad con el régimen de Fujimori.

Con estas actitudes, Alan García nos hace ver cuán partidario de la impunidad realmente es. No sorprende de un político que buscó el beneficio de la prescripción para rehuir de la acción de la justicia. Creo que el futuro de este asunto se ve bastante claro: el gobierno de García está tratando - por debajo de la mesa - de beneficiar al ex dictador; es posible que intente influir en su favor en las instancias superiores, con el fin de asegurar su impunidad. Estos sí sin caimanes del mismo pantano. Curiosa manera de pretender "pasar a la historia". La ciudadanía tiene ahora la palabra.




Gracias, Carlín, por la caricatura.


2 comentarios:

Susana dijo...

Buena crítica Gonzalo.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo. Iniciativas de protesta deben ir armándose desde las universidades.