lunes, 11 de enero de 2016

DEMOCRACIA LIBERAL Y TEMAS RELIGIOSOS








Gonzalo Gamio Gehri

Leo en un portal electrónico paleoconservador que – de acuerdo a uno de sus participantes – detrás de las ideas de quienes reivindicamos para el Perú un Estado genuinamente laico se escondería una agenda “anticatólica”. La aseveración es gratuita y reporta un alto grado de irracionalidad. Desconoce – por supuesto – la herencia democrática y liberal del argumento a favor de un Estado laico.

Recuperemos una vez más el argumento, pues hacerlo no implica desperdicio alguno. En una sociedad democrática y liberal la política pública la diseñan y discuten los ciudadanos, actuando conforme a la ley y a los procedimientos democráticos bajo el prisma del sistema de derechos universales. Uno de estos derechos es aquel que consagra la libertad de creencias, a suscribir tal o cual credo, o ninguno en absoluto. Un Estado liberal trata igualitariamente a todos los ciudadanos. Por ello, el Estado no debe promover una determinada fe, o a establecer una relación de privilegio con ella. Un Estado democrático-liberal no reconoce una religión oficial. Muchas de las personas que suscriben este punto de vista son católicas. Yo lo soy. Ser católico no implica (para nada) suscribir la tesis conservadora de que el Estado debe ser confesional. No.

No hay pues, en esta clase de reflexiones, una agenda antirreligiosa en ningún sentido. Defender la perspectiva del pluralismo liberal y la neutralidad del Estado en temas religiosos no implica “privatizar” la religión. El liberalismo no desmerece el valor de las creencias religiosas en la vida de la gente. La política liberal  argumenta que el lugar de la religión no es lo político-estatal, sino lo social; las iglesias son parte de la sociedad civil. Ellas – de una forma semejante a otras instituciones sociales – se refieren a cuestiones de justicia y bienes colectivos. Sin embargo, no pretenden formular las políticas públicas “desde arriba”. Dichas políticas se forjan a través del ejercicio de la deliberación en la esfera pública. El lenguaje de esta deliberación es el de los derechos fundamentales . trasfondo hermenéutico de la razón pública -, un vocabulario público que resulta común a quienes comparten un Estado democrático de derecho.

Los extremismos ideológicos - de derecha y también de izquierda - tienden a explicar ciertos fenómenos recurriendo a extravagantes teorías conspirativas. ¡Craso error! Los prejuicios no sustituyen nunca el  valor de un razonamiento ordenado y claro. Sostener que cierto "odio anticatólico"  fundamenta la necesidad de un Estado aconfesional que trate de forma igualitaria a los ciudadanos es un disparate clamorosamente indefendible.

sábado, 9 de enero de 2016

ÉTICA Y POLÍTICA. RESPONSABILIDAD CÍVICA FRENTE A LAS ELECCIONES (ESQUEMA)















Gonzalo Gamio Gehri

I.- ÉTICA Y RACIONALIDAD PRÁCTICA.
1.- Reflexiones filosóficas sobre ética y política.
2.- Deliberación práctica.
3.- Injusticia y sus dimensiones.

II.- DEMOCRACIA.
1.-Las dos herencias.
2.- Sistema de derechos fundamentales y espacios públicos.
3.- Paideia y agencia cívica.

  
III.- PROBLEMAS ANTE LA CAMPAÑA.
1.- Rostros y espacios de la corrupción.
2.- Autoritarismo, clientelismo, precariedad de la política..
3.- Nuestra responsabilidad. Espacios y propósitos de la acción política del ciudadano. Praxis cívica desde la sociedad civil.



lunes, 4 de enero de 2016

“ABOUT TIME” (2013)





Gonzalo Gamio Gehri


Esta es una inteligente comedia británica sobre los vínculos interpersonales. About Time (2013), escrita y dirigida por Richard Curtis. Un padre (Hill Nighy) le confiesa a su hijo que los varones de su familia pueden viajar en el tiempo (sólo viajar hacia el pasado y en aquellos asuntos que sólo atañen a sus propias vidas). Ante las advertencias del padre acerca de los efectos catastróficos que generaron en la vida de sus ancestros el hacer uso de sus facultades para procurarse poder y riquezas,  Tim Lake (Domhnall Gleeson) escoge usar tal poder para ser feliz en lo que respecta al amor y la amistad. Tal talento podrá ser útil para mejorar su vida.

Sobrescribir determinados momentos de la vida para hacerlos mejores, la oportunidad de corregir situaciones en las que, por falta de reflejos, o de coraje, no tomamos las más felices decisiones, de eso se trata esta magnífica cinta. De los costos existenciales de la falta de lucidez, pero también de los (hipotéticos) riesgos de la sobrescritura de vivencias. Aquellos que hemos crecido con Groundhog day (1993) Back to the future (1985) y que admiramos Doctor Who (sobre la que escribiré más adelante) encontraremos viejos motivos fantásticos – el viaje en el tiempo, la búsqueda de la amada ausente, percibir la vida atrapada en un bucle temporal – planteados con agudeza y ternura, tratados también por antiguos mitos. Vale la pena.   Una mención especial merece la canción Il mondo (1965), de Jimmy Fontana, que tiene una especial relevancia en la trama.



jueves, 31 de diciembre de 2015

OPINIÓN PÚBLICA Y CALIDAD DE LA POLÍTICA. APUNTES








Gonzalo Gamio Gehri

El nivel de la discusión política en el Perú es realmente deplorable. Salvo algunos académicos y columnistas rigurosos – y una minoría de políticos -, no existe un genuino interés por construir una real esfera de opinión pública.

Se trata de un conjunto de espacios deliberativos  – tanto presenciales como virtuales, se diría hoy – para la formación del juicio ciudadano en torno a asuntos comunes; el planteamiento de cuestiones a ser discutidas en el sistema político, la pertinencia de determinadas leyes, decisiones, políticas públicas e instituciones,  Son temas a examinar y discutir por parte de los ciudadanos. Los foros de la sociedad civil y los escenarios  comunicativos se plantean como  parte de estos espacios. El tipo de discernimiento cívico que se cultiva en tales foros contribuye a desarrollar mecanismos de vigilancia del poder que son cruciales para la democracia. Una sociedad libre necesita una esfera de opinión pública informada y dispuesta a producir y a evaluar críticamente argumentos que configuran consensos y expresan disensos en torno a asuntos de interés público.

 La calidad del debate político depende en parte del modo como los medios enfocan el fenómeno político. Aun cuando las redes sociales se van fortaleciendo como foros de deliberación cívica, para muchos peruanos, los medios de comunicación de masas constituyen el canal a través del cual se lleva la escena política al escrutinio ciudadano. La columna de opinión – salvo excepciones importantes, repito – es un género verdaderamente penoso en el país, particularmente (pero no exclusivamente) en la prensa del grupo mediático más poderoso.  La pobreza en el nivel de la investigación y la redacción, la nula inquietud por la elaboración de argumentos, el cultivo del agravio y la descalificación fácil, así como el inconsciente recurso al uso de falacias caracterizan el trabajo de muchos columnistas locales. La preocupación por la verdad brilla por su ausencia. La pluma se convierte en un vulgar instrumento de agitación y propaganda. La estigmatización ideológica de la que hablaba en el texto anterior es una de sus más burdas armas.

La única forma de contrarrestar esta penosa y funesta situación consiste en potenciar espacios de información  y deliberación alternativos, como las redes sociales, entre otros. Cuestionar esas voces torpes e irresponsables expresando argumentos sólidos. Sin una esfera de opinión pública seria y lúcida, estamos expuestos a la manipulación y al lobbismo mediático. Si los medios renuncian a formar el juicio ciudadano en democracia, pueden convertirse muy fácilmente en meros instrumentos para el uso del poder en su sentido más desencarnado y negativo.










lunes, 28 de diciembre de 2015

LA IZQUIERDA, ESA HEREJÍA









UNA BREVE NOTA SOBRE POLÍTICA Y ESTIGMATIZACIÓN  IDEOLÓGICA




Gonzalo Gamio Gehri

Últimamente un sector dominante de la autodenominada  “clase política” y buena parte de los medios de comunicación han ido difundiendo un discurso plano y monocorde, bastante caricaturesco: la raíz de los  grandes problemas del país es fundamentalmente de naturaleza 'ideológica'.  No es la pobreza, la exclusión social y política, la fragilidad del sistema político, la presencia del tráfico de drogas en la política, la seguridad interna o el imperio de la corrupción. Es un sistema de ideas que habría causado mucho daño a través de sus militantes y usuarios intelectuales. Un grupo de gente ha intentado erosionar el mercado libre – el reducto último de la racionalidad y de la distribución justa de los bienes sociales -, ha promovido el colectivismo y el odio en todas sus formas. Sí, para estos personajes,  la izquierda habría impedido sistemáticamente el camino del Perú en la senda del progreso.

Algunos columnistas, movilizados por un gran entusiasmo, han recomendado la lectura obligatoria en los centros educativos de un reciente best seller con el objetivo de combatir la proliferación de esa suerte de perturbación intelectual o enfermedad del espíritu. Unos cuantos datos susceptibles de debate y algunas ironías parecen ser suficientes para refutar a las izquierdas ideológicas: allí hay probablemente un tema de discusión conceptual no del todo examinado. He leído algunos artículos en portales de opinión en los que se destaca la figura de Donald Trump y Marine Le Pen como políticos ejemplares, de “buena línea”  - pese a esgrimir un  programa racista e intolerante -, sin enfrentar mayores críticas de los lectores, pero en los que se condena la agenda secular o no-religiosa de un sector de la izquierda peruana en temas de educación y derechos individuales. Increíble. Un macartismo realmente delirante se cultiva en aquellos espacios. Se percibe un auténtico espíritu de ortodoxia que se organiza buscando herejes. Estos personajes se han dedicado a la empresa antiliberal de extirpar idolatrías.

Ese tipo de actividades degradan el debate público y envilecen la política. De hecho, minan la configuración de una opinión pública rigurosa, que es fundamental para la democracia. Resulta claro que la caricaturización se cultiva por los diversos frentes del espectro político, pero hoy existe una estrategia de demolición bastante identificable contra cualquiera que no comparta cierto imaginario  conservador en política y mercantilista en economía (necesidad de "mano dura", "instituciones tutelares", omnipotencia del mercado, silencio oficial en temas de DDHH, etc.). Creo que con frecuencia los grupos de izquierda han alimentado esta caricatura y se han prestado a esta clase de simplificaciones, gracias a su irresponsabilidad, su escasa capacidad para repensarse a la luz de los sucesos de 1989, entre otros errores de diversa índole. El panorama presente es elocuente. Unas organizaciones de izquierda desunidas, divididas en torno a su valoración de la democracia, alejadas de las bases populares que otrora ayudaron a movilizar y a cohesionar. He señalado más de una vez aquí que la democracia peruana requiere de una derecha y de una izquierda liberales, respetuosas del Estado de derecho, el pluralismo y de los principios de justicia y del desarrollo humano. Por ello me molesta la caricatura que los numerosos censores mediáticos  - que escriben desde esa prensa que sólo reconoce cinco candidatos en la contienda electoral - hacen de la izquierda como un círculo de “retrógrados”, “dogmáticos” y “comechados”, que constituye el corazón de aquel mensaje recurrente ¿Qué ha pasado en el Perú de estos años para que estos calificativos insultantes puedan pasar como ‘análisis político’ en los diarios, en la radio y en la TV?

Me preocupa también que se ignore la amplia gama de las “izquierdas” y se omita toda referencia a sus profundas divergencias de ideas y proyectos políticos. Para ellos, todas son lo mismo. Desde las diferentes formas de marxismo hasta la socialdemocracia y los defensores de la democracia deliberativa. Desde los que cuestionan la economía de mercado hasta los que intentan articular los principios del liberalismo político con la preocupación pública por los derechos vinculados a la identidad de género y cultura, y el respeto de la naturaleza. Esas izquierdas liberales no son teóricamente marxistas ni plantean una estrategia revolucionaria en un sentido ortodoco, pero son reiteradamente estigmatizadas como "comunistas camuflados", “extremistas”, o incluso como “filoterroristas”. Para esos “críticos” importa poco que esas etiquetas sean absolutamente falsas y enmascaradoras. El asunto es que la estigmatización sea “política” y “mediáticamente” eficaz. La idea de que los problemas del Perú son cuestiones de doctrina es obviamente ridículo. Los bullies ideológicos conservnadores asumen dogmáticamente la convicción de que, una vez erradicada la izquierda política, la comunidad podrá convertirse en una sociedad libre y próspera; ciertamente, así pensaban los extirpadores de herejías respecto del futuro de las naciones de la cristiandad en los terribles tiempos de la inquisición.

Tampoco importa que muchos de los juicios históricos que emiten los “censores” políticos y mediáticos sean falsos o no hagan referencia a hechos relevantes. No importa que las izquierdas hayan tenido un rol significativo en las luchas por la defensa de derechos sociales – junto a otras fuerzas políticas, es cierto -, o que durante el conflicto armado interno, entre los miles de mártires de la violencia terrorista, encontremos a numerosos militantes de izquierda. Esta corriente de opinión de tonalidades macartistas está elaborando una burda historieta acerca de nuestra etapa republicana. Es preciso recordar que – si lo que queremos es edificar una sociedad políticamente seria -, nada positivo puede ser construido sobre la base de la simplificación. En lugar de postular una narración política maniquea y sin matices, es preciso pensarnos como una sociedad en la que diversas voces ideológicas puedan encontrar espacios para expresar sus ideas y polemizar en un marco de libertad y respeto.



  

viernes, 25 de diciembre de 2015

NAVIDAD




Gonzalo Gamio Gehri

La Navidad – más allá de su fundamental sustancia religiosa – es una fecha para la reflexión. Uno se pregunta por la sede de significado de las cosas, y por la orientación de la vida. Es una celebración sobre el Nacimiento, y uno se pregunta qué ha nacido en la propia mente y en el propio corazón, Es una celebración del afecto, de las conexiones entre los seres humanos, aquellas que forjan aspectos centrales de tu identidad. Es para todos los cristianos la rememoración del natalicio de Jesús. El niño que nación en un pesebre y predicó entre los hombres el amor radical por el prójimo, el prójimo que habita en cada persona.

Una dimensión básica del ágape es su gratuidad. Las cosas más trascendentes en la vida son gratuitas. La cultura popular actual impide a menudo ver aquello que es gratuito, aquello que no implica la negociación, el intercambio o el cálculo estratégico. Esto no es fácil de percibir en tanto se ha pretendido convertir estas fechas en ocasión para hacer negocio y hacer obsequios. Jesús dedicó su vida a los demás sin esperar nada a cambio. Entregó su vida gratuitamente en la cruz. Entregar la vida así, se ha dicho, es el secreto del ágape.

Mi padre me ha dicho que el madero más importante del cristianismo es el del pesebre. Estoy de acuerdo con él. Celebrar el Nacimiento de Jesús implica celebrar la posibilidad de nacer de nuevo y acoger la impronta del ágape – lo divino, en cierto modo - en cada uno de nosotros.

Una Feliz Navidad a todos.

domingo, 20 de diciembre de 2015

DEMOCRACIA Y FORMAS DE VIDA ÉTICA (ESQUEMA)




Gonzalo Gamio Gehri

I.- PEOBLEMAS CON LA DEFINICIÓN
1.- Distancia respecto de una definición literal. ‘Pueblo’.
2.-  Forma de vida en común marcada por la distribución del poder.

II.- HRENCIA LIBERAL.
1.- Sistema de derechos individuales. Idea de dignidad.
2.- Mecanismos de representación pública.
3.- División de poderes en el Estado.
4.- Separación de esferas de vida social.
5.- Pluralismo razonable.

IV.- HERENCIA CLÁSICA
1.- Individualismo y pérdida de libertad pública.
2.- Ciudadanía como agencia política.
3.- Ética pública y deliberación.
4.- Noción de injusticia pasiva.
5.- Espacios de ciudadanía. Sistema político y sociedad civil.

V.- DEMOCRACIA, JUSTICIA Y DESARROLLO HUMANO
1.- Florecimiento humano no es sólo desarrollo económico.
2.- Enfoque de capacidades. Razón práctica y afiliación.
3.- Capacidades y derechos.
4.- Desarrollo y pluralismo.
5.- Discurso y política. Valores públicos y estipulación.