martes, 21 de febrero de 2017
SOBRE EL INTEGRISMO “RENOVADO”
lunes, 30 de enero de 2017
APUNTES SOBRE LOS DERROTEROS DEL EXTREMISMO CONSERVADOR
miércoles, 7 de diciembre de 2016
LA ‘IDEOLOGÍA DE GÉNERO’ Y LOS PISHTACOS
miércoles, 23 de septiembre de 2015
LOS VIEJOS MOTIVOS
El obvio peligro del pensamiento paleoconservador es la suscripción de un integrismo lesivo del sistema de derechos fundamentales. Esa doctrina erosiona el terreno mismo de un pluralismo razonable que sostiene el sistema de instituciones y normas que edifican el liberalismo político. De hecho, la derecha paleoconservadora se inspira en posiciones que rechazan la diversidad como un supuesto síntoma de raquitismo moral y político. No en vano los seguidores de Franco, el falangismo, el nacionalcatolicismo y el conservadurismo más recalcitrante en España y en América exaltaban la figura de Isabel de Castilla, asociada con la imposición política de una tradición monolítica – una sola cultura, una sola religión, un solo idioma –. Se trata, por supuesto, de una perspectiva que puede convertirse en violenta, además de ser dañina para la democracia y para una ética del respeto por la diversidad. Esa diversidad es un rasgo distintivo de lo humano, la percibimos en nosotros y en las comunidades que habitamos. Pretender desconocerla o eliminarla constituye una forma insensata de pensar y de actuar.
miércoles, 26 de enero de 2011
UNA POLÉMICA CAMPAÑA

(PRIMERAS REFLEXIONES)
Gonzalo Gamio Gehri
sábado, 13 de noviembre de 2010
RENOVANDO IDEAS
RENOVANDO IDEAS
JÓVENES CONSERVADORES Y JÓVENES IZQUIERDISTAS
Gonzalo Gamio Gehri
Me propongo ahora examinar un tema que compromete radicalmente nuestras esperanzas y aspiraciones en torno al futuro de nuestra vida en común. Renovar la política constituye una aspiración digna de elogio, qué duda cabe. La renovación de la política evoca no solamente la crítica y la reforma de las prácticas asociadas con la política corriente, o la configuración de un nuevo estilo de vida para los agentes políticos, sino también la transformación de las ideas que acompañan y a veces orientan (o esclarecen) el curso de la acción política. No es posible renovar la política sin remover el campo de las ideas.
domingo, 1 de agosto de 2010
EN TORNO A LA VALORACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Es curioso que, cuando uno pregunta al académico conservador cuál es su objeción fundamental al discurso y a la práctica de los derechos humanos – la razón por la que afirma que “no existen” – la respuesta pretende ser ‘filosófica’. Se nos dice que los derechos humanos se fundan en una “metafísica densa” que presupone la idea ilustrada de razón científica, una antropología atomista, una comprensión mecanicista de la naturaleza e incluso, de la sociedad y de la historia. Es decir, una versión moderna, racionalista, del derecho natural. Uno no sabe si tomar en serio esa objeción, porque equivale a sostener que si uno cree en los derechos humanos está obligado a ser un kantiano ortodoxo o un contractualista clásico. Como si la discusión académica se hubiese detenido en los siglos XVII y XVIII, y no existiesen otras posibilidades de justificación filosófica. No debería sorprendernos, si muchos de estos censores de la modernidad política plantean como alternativa el retorno al Estado confesional o al Antiguo Régimen con todas sus formas de discriminación y violencia. Uno siente la tentación de recomendarles a estos críticos bibliografía reciente sobre el tema. Porque es posible encontrar buenas justificaciones de los derechos humanos en clave pragmatista, hermenéutica o postmoderna, o lecturas centradas en las capacidades, en el sentido de Nussbaum y Sen. Es absurdo pensar que quien defiende los derechos humanos tiene que ser necesariamente un iusnaturalista ilustrado.
sábado, 3 de julio de 2010
LA OFENSIVA EXTREMISTA (EN TORNO A UN ARTÍCULO DE A. ADRIANZÉN)
Gonzalo Gamio Gehri
Hace días Augusto Álvarez Rodrich y José Alejandro Godoy han escrito acerca de una “ofensiva conservadora”, que aviva el mito del “terrorismo anclado en
"Hijo: “Feliz día, viejito! Solo me queda agradecerte por el apoyo incondicional que me das día a día, por eso eres el mejor viejo desde mi punto de vista. Y ya sabes viejo: haz patria y mata un caviar”. Padre: “Gracias, hijo del alma. Eres mi orgullo y mi felicidad. Te amo. (No es necesario matar ‘caviares’ para hacer patria, basta con combatirlos y derrotarlos con ideas”.
Luego evoca las ofensivas expresiones de una nota de Expreso en la que se queja contra el importante comunicado firmado por 300 académicos extranjeros a favor de
“Seguramente, otros ejemplos se podrían citar. Sin embargo, me interesa llamar la atención sobre el creciente clima de intolerancia fascista y el despliegue de una cultura que promueve el racismo y la muerte como opciones principales. Es el hijo que le dice amorosamente al padre: “mata a un caviar”; es Expreso “acusando” a Salomón Lerner F. de judío; es el director de un diario que cree que aquellos que no piensan como él son una manga de idiotas y comunistas. No es extraño que Oliver Starck, columnista de Perú 21, publicara un artículo (26/4/10) en el cual no solo hacia una abierta defensa de Riva Agüero como fundador del fascismo en el Perú (“Riva Agüero fue, efectivamente, un devoto de Benito Mussolini”) sino también del fascismo mismo. La idea de que es posible asesinar al otro distinto (sea de izquierda, caviar o “progre”) no es una simple metáfora o un juego de palabras. Es una propuesta política. El otro dato es que esta ofensiva fascista la promueven impune e impúdicamente algunos medios”.
Por supuesto, el uso del término “fascista” requiere una discusión académica rigurosa, para evitar incurrir en etiquetas poco precisas (lo mismo sucede con el indeterminado rótulo "caviar"). Recurrir a la historia de las ideas será importante. Es altamente probable que el término se esté usando de manera quizás más coloquial, aunque las alusiones a los extravagantes artículos de Oliver Stark señalan la existencia de ciertas tendencias filo-fascistas en nuestro país[2]. Las agudas reflexiones de Adrianzén, sobre cómo estas actitudes y slogans combinan de manera perversa el racismo, el antisemitismo, la violencia y la obsesión por el "orden y las jerarquías" son absolutamente pertinentes, pues se está denunciando una situación real, más allá de la corrección histórico - ideológica (o no) del uso de esta noción. Este cuestionable fenómeno no es nuevo. En algunas páginas de Facebook se plantean diversos intentos de “rescate” del movimiento de Luis A. Flores en busca de "inspiración" (¿?), y florecen delirantes espacios monarquistas y autoritarios. Otros prefieren asumir posiciones próximas al militarismo "duro" y al ultramontanismo. El gobierno ha asumido una actitud complaciente - por decir lo menos - con la ultraderecha, piénsese, sólo por poner un ejemplo reciente, en la cancelación de la residencia del Hermano John Mc Auley, así como en las delirantes acusaciones de parte de la bancada aprista contra sacerdotes católicos defensores de las comunidades y del medio ambiente contra las mineras, entre los que se cuentan el obispo Turley y Paco Muguiro. Y los sectores “mercantilistas” en la prensa – los falsos liberales – coquetean reiteradamente con esta forma pintoresca de extremismo político. Es efectivamente una situación preocupante, que debe ser atendida a través de la crítica racional y el debate público. Como en el caso de la extrema izquierda, es necesario discutir (y refutar) la entraña violenta y discriminadora de la ultraderecha. El Perú necesita una derecha y una izquierda democráticas, bien dispuestas a la confrontación de las ideas.
“No estamos, por lo tanto, solamente frente a una ofensiva conservadora, encabezada por personajes vestidos de frac o de sotana y con olor a naftalina. Lo curioso de todo esto es que aquellos que la promueven, se dicen modernos (y hasta liberales), defienden a capa y espada al mercado, a las actuales políticas neoliberales, a la globalización, pero también al fujimorismo, a los violadores de los DD.HH., al militarismo y al cardenal Cipriani representante de esa cultura franquista llamada Opus Dei. Por eso me pregunto si es posible construir un país y una democracia para todos, cuando no se tiene una derecha moderna (tampoco una izquierda) y sí, más bien, una banda de matones fascistas y de “buenos muchachos” al momento de hacer negocios”.
El texto que comentamos es evidentemente polémico, pero toca un tema sin duda sensible: el lenguaje de la violencia prospera en diferentes sectores, y en ambos extremos de la escena ideológica. Aunque sus cultores no sean numerosos, es preciso estar alertas, pues cuentan con cierto poder e influencia sobre una parte de la opinión pública.
[2] Es sabido que O.Stark No es el único que ha “celebrado” expresamente los posibles vínculos entre Riva-Agüero y el fascismo; sólo basta echar una mirada a los diversos lugares “reaccionarios” en internet para constatar el esfuerzo por establecer conceptualmente esa presunta vinculación.
sábado, 22 de mayo de 2010
CASO PUCP: ARTÍCULO DE LUIS BACIGALUPO EN TORNO A UNA ENTREVISTA DE 1997
REFLEXIONES SOBRE UNA ENTREVISTA
Luis Eduardo Bacigalupo [1]
¿En qué consistía para Cipriani el status de la PUCP? Dice expresamente que había una “dependencia directa del Canciller” que se habría perdido; pero no se toma el trabajo de explicar qué significa eso según los estatutos de cualquier universidad católica.
Conviene destacar que la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, que regula el funcionamiento de las universidades católicas, se había promulgado en 1990, de modo que era perfectamente esperable que en 1997 un arzobispo que iba a hablar en la televisión sobre una universidad católica conociese ese documento. En él se señalan claramente cuáles son las funciones de los obispos en toda universidad católica —en el caso de la PUCP las funciones de su Gran Canciller—, a saber: promover a la institución, participar de la vida institucional como un miembro más, animar el trabajo creativo de los teólogos y dirigir o aprobar la pastoral universitaria. El único derecho que le confiere a los obispos la Ex Corde Ecclesiae es el de vigilar el carácter católico de las universidades en sus diócesis.
Nada de lo señalado en la Ex Corde Ecclesiae respecto de las funciones del Gran Canciller ha estado ausente en la vida institucional de la PUCP, ni antes ni después de Velasco Alvarado. De modo que, cuando Cipriani menciona en la entrevista “el bendito sistema de la expropiación y todo el asunto” (sic), sólo puede estar hablando de la propiedad (ya que según él se trató precisamente de una expropiación), en medio de un abierto cuestionamiento del carácter católico de la institución. No me cabe duda de que sus tautologías: “si es pontificia, es pontificia y si no es pontificia, no es pontificia” sólo se pueden interpretar como una puesta en duda de la catolicidad de la PUCP. Claro, luego dice que no se trata de peleas; pero añade explícitamente que se trata de dividir a la asamblea universitariay, por ende, a la comunidad que él, hoy, en su función de Gran Canciller, debería promover como pastor y no hostigar como enemigo.
La mayor falsedad de la entrevista es la frase: “la Iglesia se quedó sin universidad”. Valdría la pena refutar esa afirmación explicando qué significa que una comunidad universitaria sea parte de la Iglesia católica y qué ha significado y significa la PUCP para la Iglesia peruana. Pero después de proferir esa afirmación —por lo demás, mezquina—, Cipriani vuelve a mirar sus apuntes y dice que “no es un problema de querer recuperar” la universidad (nótese el gesto muy significativo de su mano cuando pronuncia la palabra recuperar). Entonces Ricketts lo vuelve a interrumpir, haciéndole perder el hilo, por lo que el arzobispo cae en la flagrante contradicción de decir que la tarea (la suya desde luego) sí es recuperar la PUCP, y no resiste la tentación de añadir, con una típica sonrisa de amenaza, que para ello “hay muchos mecanismos”.
En ese momento Ricketts cambia el tema y le pregunta a Cipriani por el aporte que podría dar la Iglesia a la formación del magisterio, cosa que el entrevistado aprovecha para lanzar una pequeña pastilla ideológica, que al público entendido le recuerda el lenguaje del fascismo católico.
Luego viene una pausa y la entrevista prosigue de una manera muy interesante, que yo llamaría casi providencial. Ricketts pasa a la segunda cuestión acordada con su entrevistado, que es mostrar a la opinión pública el “abandono” en que el Estado peruano tiene a la Iglesia católica. Es curioso que el enemigo declarado del comunismo presente en la televisión su pliego de reclamos: mejores sueldos para los arzobispos, alguna mejora también para los obispos y los curas, “repuestos” para los templos, en una palabra, mayor subsidio del Estado, porque “no puede ser” que su sueldo sea tan bajo. El arzobispo lamenta que para subsistir tenga que “estar pasando el sombrero por todos lados”. Y en ese contexto nos dice: menos mal que “tengo amigos”.
Sólo al final de la entrevista se acuerda Cipriani de que “la Iglesia desde la antigüedad ha vivido de la caridad”; pero nótese que, sintomáticamente, el arzobispo hace un uso vulgar de la palabra caridad, un concepto teológico tan importante para el magisterio eclesiástico y para la vida cristiana. Digo que esta segunda parte de la entrevista es providencial porque muestra con absoluta claridad que la preocupación principal de Cipriani, desde hace más de una década, es el financiamiento exiguo de las obras de su diócesis. Si para eso sirve "recuperar" una Universidad próspera que nunca fue suya, sin importar qué “mecanismos” se pongan en marcha, entonces me imagino que, a quienes no estaban avisados, esta entrevista puede haberles revelado mucho acerca del cardenal como pastor y como persona.
Mira un fragmento de la entrevista a Juan Luis Cipriani en 1997.
[1] Filósofo y especialista en la relación entre fe y conocimiento.
sábado, 6 de febrero de 2010
OPOSICIONES CUESTIONABLES: UNIVERSALISMO ÉTICO Y PERTENENCIA

Gonzalo Gamio Gehri
El mundo de los debates conceptuales está lleno de oposiciones burdas e imprecisas. De todas estas oposiciones, una de las más perniciosas y forzadas es aquella que declara (precipitadamente) el antagonismo sin solución entre el universalismo – bosquejado a menudo desde la cultura de los derechos humanos, a veces desde la "globalización" – y los bienes de la pertenencia comunitaria o cultural. Los sectores más conservadores no se cansan de sostener que lo que necesitamos es constituir ‘identidades culturales monolíticas’; ellos deslizan la desafortunada y absurda idea (evidentemente no justificada) que la promoción de los derechos humanos en clave liberal es en sí misma nociva, y que incluso es tan negativa como la violación de los principios que consagra.
Vida.
Salud física.
Integridad física.
Sensibilidad, imaginación, pensamiento.
Emociones.
Razón práctica.
Afiliación.
Otras especies.
Ocio y juego.
Control sobre el entorno (político y económico).
Nussbaum insiste en que la manera de llevar a cabo estas capacidades y áreas de actividad depende también de la interpretación cultural, pero estas capacidades tendrían que verse protegidas para considerar una comunidad como “cualitativamente positiva”, por así decirlo. Los derechos humanos podrían ser concebidos, en esta línea de reflexión, como herramientas ético-sociales que protegerían el acceso a estas capacidades.




