domingo, 2 de noviembre de 2014

SOBRE LA ACTUALIDAD DE LA ÉTICA ARISTOTÉLICA (/ESQUEMA)







Gonzalo Gamio Gehri

I.- LA ÉTICA ARISTOTÉLICA.

         Dimensión teleológica.
         Dimensión práctica.
         Dimensión contextual.
         Conexión con la política.
         Vulnerabilidad.

II.-  DELIBERACIÓN Y CONFLICTOS.

         Énfasis en la deliberación práctica
-          No sólo selección de medios, también evolución de los fines.
-          Recuperación del tema trágico de la hybris.
-          Conflictos de bienes (y de males).

III.-  MACINTYRE Y ARISTÓTELES.

         Un aristotelismo radical: Alasdair MacIntyre.
-          Tras la virtud (1981).
-          Idea de que el lenguaje de la ética se ha desarticulado luego de que el racionalismo occidental – en particular la Ilustración – han rechazado el elemento teleológico de la Recuperación de la conexión entra la ética filosófica y la experiencia ética a partir de tres ejes:
-          El concepto de práctica.
-          La unidad narrativa de la vida.
-           El concepto de tradición crítica.
-          Rechazo de la cultura moderna y vuelta a la ética de las virtudes.
-          filosofía práctica y convertido el concepto de ser humano en una abstracción.

IV.- WALZER Y LA JUSTICIA.

         Recuperación del problema de los criterios de la justicia distributiva formulado en la Ética.
-          Igualdad.
-          Mérito.
-          Necesidades.
-     Vínculo entre justicia y philía.
         La postura de Rawls.
         Las esferas de Justicia (1983). Michael Walzer.
         Diversas esferas de vida social gestionan bienes sociales.
         “Igualdad compleja”: Bienes sociales distintos requieren criterios distributivos distintos. No existe un ‘principio maestro’. Combatir la tiranía de una esfera sobre las demás.
         Liberalismo político e igualdad compleja.
         El lenguaje “ténue” y el lenguaje “denso” de la moral.
         Valoración de las comunidades heredadas.
-      Tres defectos del liberalismo.
-       Walzer y Aristóteles: conceptos clave,,


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viernes, 31 de octubre de 2014

UNA NOTA SOBRE ÉTICA, PODER Y CORRUPCIÓN






Gonzalo Gamio Gehri

Dejo aquí la nota sobre una entrevista brindada la Agencia Andina sobre Ética pública y corrupción y sus vínculos con la concentración del poder. El contexto es el de las investigaciones y procesos que afrontan presidentes regionales y otras autoridades por problemas de corrupción. Más adelante publicaré un post más extenso sobre el tema. Este es el link de la nota periodística.


domingo, 26 de octubre de 2014

EXAMINED LIFE (2008)... LA FILOSOFÍA Y EL DÍA A DÍA





Gonzalo Gamio Gehri

Hace unos días tuve la oportunidad de ver por vez primera el documental Examined life, dirigido y escrito por Astra Taylor. Se trata de un conjunto de entrevistas sobre la relación entre la actividad filosófica y los conflictos de la vida contemporánea, relativos a la justicia, la muerte, la búsqueda de sentido de vida, el daño al ecosistema, la responsabilidad frente al sufrimiento de los más débiles, la democracia, el desarrollo humano, el diálogo entre las culturas, la discapacidad. Cornel West, Avital Ronell, Peter Singer, Kwame A. Appiah, Martha Nussbaum, Michael Hardt, Slavoj Zizek, Judith Butler, Sunaura Taylor exponen las ideas básicas de sus libros a lo largo poco más de ochenta minutos. El resultado es un muy bien logrado panorama del abordaje filosófico de algunos de los problemas éticos y políticos más graves del presente. El espíritu inspirador del documental es la aseveración de Sócrates de que una vida sin examen no merece la pena vivirse.

Los entrevistados logran expresar en pocos minutos los ejes fundamentales de su pensamiento, evocando imágenes sencillas y persuasivas, y desarrollando ejemplos que nos remiten a situaciones conflictivas del día a día. El documental se convierte en una interesante introducción a la filosofía práctica bosquejada hoy. Todos los interlocutores de esta obra coinciden en que el ejercicio de la “vida examinada” constituye el corazón de la filosofía misma. Esta afirmación podría resultar obvia para quien conoce el legado de Sócrates y los hitos medulares de la historia del pensamiento, pero no olvidemos que existen sectores integristas que consideran erróneamente a la filosofía como un instrumento teórico para construir un edificio teológico definitivo e incorregible, o para lograr la revolución proletaria. En ambos casos, el sentido crítico se suspende o se cancela, y, con él, se anula la filosofía como tal. Incluso leía hace una semana un blog local en el que se intentaba señalar que la imposición del llamado “Estado islámico” constituía una especie de realización histórico-filosófica incontestable; importaba poco – o menos – que el gestor de ese proyecto fuese un grupo terrorista que persigue y elimina personas que practican otras confesiones, que niegan derechos a mujeres y extranjeros, un grupo que ejecuta y filma decapitaciones de inocentes. Esas terribles acciones no tendrían una “significación histórica” digamos “esencial” ¿Y todo en nombre de qué? ¡En nombre de la recuperación de la monarquía y de la “pureza doctrinal”! Realmente desconcertante. De más está indicar que el Islam no avala realmente tales prácticas crueles. Está claro que para los miembros de Isis la “vida examinada” no constituye una elección valiosa para un creyecte:: se expresaría meramente como un signo de herejía y desobediencia a la autoridad,. No podría creer lo que leía. Lamentable tal ejercicio conservador de agitación y propaganda. La "mirada cósmica" - en caso fuese posible esbozarla - no puede soslayar sin más la preocupación por el destino de los seres humanos concretos. Las abstracciones a menudo sirven para avalar inaceptables injusticias. 

Precisamente, documentos como Examined life permiten cuestionar la desmesura que representa la actitud integrista en nuestro mundo. El tábano socrático constituye una necesidad en la medida en que el cuidado de la libertad y del pensamiento son elementos básicos de aquello que entraña llevar una vida plena.

domingo, 19 de octubre de 2014

CUESTIONES DE JUICIO POLÍTICO. EXPLICAR Y CUESTIONAR








Gonzalo Gamio Gehri

Steven  Levitsky tiene razón cuando sostiene que, en lugar de descalificar a los votantes que no comparten nuestras opiniones, deberíamos tratar de entender sus decisiones, así como proponernos elaborar una lectura rigurosa y lúcida de lo que sucede en la escena política. No tiene sentido atribuir mera irracionalidad a quien, por ejemplo, vota por candidatos sobre quienes pesa una fundada sospecha de corrupción, o representan opciones que debilitan el sistema democrático. Es evidente que el primer paso para enfrentar un problema es comprender su naturaleza y raíces. Constituye un disparate menospreciar la actitud de los electores, considerándolos ineptos e ignorantes – como hace un sector de la extrema derecha -, o asumir una postura de censura moral, como hace una facción de la izquierda. No resulta para nada democrático despreciar a quien no piensa como nosotros.

Esto no significa, sin embargo, renunciar al ejercicio de la crítica, o abandonar el reto de reflexionar prestando oídos a consideraciones normativas. Es preciso estudiar a fondo la actitud de desconfianza de los votantes frente a la conducta de los políticos, sus programas, sus agendas. Poco o nada esperan los ciudadanos de la “clase política” nacional. La condescendencia frente a la corrupción de los políticos peruanos se debe en parte a que las estrategias aplicadas en el pasado para combatirla no han tenido el éxito esperado. Veintidós presidentes regionales afrontan hoy investigaciones o procesos por corrupción. Sobre la mayoría de los potenciales candidatos a la Presidencia de la República pesa sospechas de corrupción.

No debemos olvidar que el voto por opciones que entrañan una gestión corrupta alimenta de un modo u otro el circuito mismo de la corrupción[1]. La idea de apoyar expresamente a quien “roba pero hace obra” envalentona a quien así procede, y robustece el halo de impunidad que suele acompañar sus acciones ¿Cómo podremos luego cuestionar el comportamiento público de esta clase de personajes o pedirles cuentas por sus actos? Podemos intentar entender esta situación, pero ello no implica acallar las voces de quienes – con sólidos argumentos - advierten acerca de los peligros que se  generan desde estos escenarios.  Son dos niveles fundamentales para el estudio de la relación entre política y corrupción. Judith Shklar ha señalado que ser testigo de un acto lesivo de la ley dejándolo pasar – por cobardía, frustración, comodidad o expectativas de “eficacia”- constituye un acto de injusticia. Esa pasividad socava toda forma de ciudadanía.

Describir esta clase de fenómenos no implica asumir las actitudes de menosprecio o las ínfulas de superioridad moral que Levitsky denuncia. Es preciso señalar las posibles consecuencias de la condescendencia frente a la corrupción. La desesperanza (o la desconfianza) que impera en un sector importante del electorado puede también paralizar las formas de juicio y de acción que podrían combatir eficazmente la corrupción. En la medida en que los ciudadanos perdemos la fe en las transformaciones que pueden realizarse desde nuestras acciones en común, el circuito de la corrupción preserva su poder. Por fortuna, la solución no es sólo un asunto que concierne a los políticos en actividad: ella está también, en nuestras manos, si estamos dispuestos a organizarnos y a involucrarnos en procesos de vigilancia política. Es razonable desconfiar de los políticos, tenemos sobradas razones para ello, pero podemos confiar un poco más en lo que nosotros podemos hacer para cambiar las cosas. El futuro no está escrito, tampoco en lo político.




[1]Véase las ideas de S. Lerner Febres en esta materia, en su artículo periodístico Elecciones y participación, del 3 de octubre de 2014, La República.

martes, 7 de octubre de 2014

EN TORNO A LAS DECLARACIONES DE VARGAS LLOSA SOBRE EL FUJIMORISMO






Gonzalo Gamio Gehri

Las recientes declaraciones de Mario Vargas Llosa sobre su disposición a oponerse a la candidatura de Keiko Fujimori han generado críticas en la prensa conservadora. Se ha dicho 1) que Vargas Llosa se arroga un rol de profeta político, garante democrático y juez moral que no posee realmente; 2) que asume la creencia antiliberal de que las culpas y los pecados se heredan de padres a hijos; 3) que excluye – de manera inconsistente con sus convicciones democráticas – una opción política con arraigo social. Lo que ha dicho Vargas Llosa es lo siguiente:

 Yo voy a participar para evitar que sea presidenta. Es una obligación que los ciudadanos tenemos. La democracia es participación, si uno no participa, no tiene derecho a protestar cuando un país se va al diablo”.
“…es la hija de un asesino y un ladrón, que está preso, juzgado por tribunales civiles con observadores internacionales, condenado a 25 años de cárcel. Yo no quiero que la hija –que lo primero que va a hacer si sube al poder es sacar a Fujimori (de la cárcel)- gane las elecciones”.

Pueden encontrar el video en este link.

Creo que las declaraciones de Vargas Llosa, en la medida en que son leídas con atención,  revelan que tales críticas yerran el blanco. Uno puede estar de acuerdo o no con sus ideas, pero no resulta adecuado atribuirle al escritor peruano suposiciones que no ha asumido, al menos en el contexto de sus declaraciones. El autor está señalando que participará en el debate público durante la campaña, en calidad de ciudadano, y también como intelectual comprometido con el curso de la política local. Es su derecho, y encuentro positivo este interés (me parece encomiable que un liberal recuerde que “la democracia es participación”, pues esta es una idea cívico – humanista que muchos liberales han perdido de vista). Creo que las palabras del literato son muy claras, y que de ellas no se sigue necesariamente la idea de que la persona en cuestión pretenda ser un juez del tribunal supremo de la moralidad pública. Al afirmar eso, el crítico supone mucho más que lo que está en el texto.

Si leemos o escuchamos las opiniones de Vargas Llosa en la entrevista citada, no dice que la causa de su oposición a Keiko Fujimori sea su condición de hija, sino su propuesta de excarcelar a Alberto Fujimori. Y es verdad que el indulto o la libertad de Fujimori – que ha sido sentenciado por delitos muy graves – constituye el corazón, por no decir la agenda única, del “fujimorismo”. No es un secreto que Fuerza Popular todavía guarda una entraña autoritaria, que sus cuadros siguen siendo los antiguos funcionarios del gobierno de Alberto Fujimori, muchos de ellos cuestionados por temas de corrupción y otras prácticas funestas, y que las pautas para seleccionar los nuevos cuadros también vienen siendo criticadas. Es evidente que el criterio para elegir al candidato presidencial de Fuerza Popular sigue siendo dinástico, sanguíneo, y no democrático. Las dudas de Vargas Llosa sobre las credenciales del fujimorismo son legítimas, y están bastante justificadas.

Tampoco es cierto que Vargas Llosa pretenda excluir de una lid electoral a la organización de Keiko Fujimori. Nada de eso se dice o se sugiere en la entrevista o en otros textos suyos sobre el tema. Lo que se señala es que el autor de Conversación en la catedral se plantea combatir políticamente la candidatura de Fuerza Popular. Es parte de la actividad política de los ciudadanos el respaldar algunas opciones y criticar otras en medio del intercambio de ideas y la confrontación política. Los numerosos periodistas de opinión que se han ocupado del asunto simplemente han preferido destacar el lado dramático de unas declaraciones, dejando de lado los argumentos desarrollados por el entrevistado. Han preferido fomentar el sensacionalismo antes que detenerse en el análisis de los comentarios vertidos en los espacios de opinión pública..




lunes, 29 de septiembre de 2014

DEMOCRACIA LIBERAL Y ÉTICA DE LAS COMUNICACIONES






Gonzalo Gamio Gehri

Esta semana se realizaron en la UARM las IX Jornadas Éticas. Se trata de un evento anual en el que la Escuela de Filosofía organiza un conjunto de conferencias de carácter filosófico – práctico e interdisciplinario que tiene una significativa proyección hacia la vida pública y en general hacia la vida social en el Perú. Esta vez, el tema abordado fue la Ética,   democracia y comunicación. Participaron en estas sesiones de reflexión Rómulo Franco, César Zamalloa, Santiago Pedraglio y quien escribe estas líneas.

Se discutieron una serie de cuestiones, como el debilitamiento del periodismo de investigación, así como la precariedad argumentativa de las columnas de opinión en la mayoría de los medios de prensa en el país. Del mismo modo, se examinó la compleja situación que entraña que una poderosa empresa mediática controle cerca del 78 % de la prensa escrita en el Perú, circunstancia que podría poner en riesgo el pluralismo tanto como  los derechos al acceso de la información y a la expresión del pensamiento, principios fundamentales para una sociedad democrática. Los ponentes advirtieron los peligros que se generan a partir de la “propiedad cruzada” de diversos medios de comunicación, así como la necesidad de propiciar la discusión ética y legal sobre esta materia.

“Los medios de comunicación no tienen que ver nada con la educación”, sostuvo – recuerda Zamalloa – un famoso empresario de las comunicaciones. Es francamente patético que los medios de prensa hayan desarrollado una cuestionable vocación por ejercer nfluencia en los espacios del poder – público y privado – y muestren un absoluto desinterés por el cuidado de la conciencia cívica. Los medios han abjurado de su misión originaria – explicitada en la época de la ilustración -, la formación del juicio crítico y la defensa de las libertades sustanciales de las personas. Es preciso reasumir esa preocupación por la calidad de nuestras instituciones sociales y políticas. Recuperar foros de deliberación que orienten la sociedad hacia el fortalecimiento de la democracia en el Perú.



DEMOCRACIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN (ESQUEMA)





Gonzalo Gamio Gehri

Esquema de mi participación en las IX Jornadas Éticas en la UARM. El tema general fue Ética, democracia y comunicación, el 25 de septiembre último.

ESPACIO PÚBLICO Y CONSTRUCCIÓN DE OPINIÓN COMÚN

}        No sólo el Estado es administrador del “Bien común”.
}        Se trata de escenarios en los que los ciudadanos puedan construir consensos o expresar disensos sobre temas de interés común, y generar formas de vigilancia respecto de la conducta dde las autoridades.
}        “Espacio de aparición” de lo propiamente humano” (H. Arendt).

     LA ESFERA DE OPINIÓN PÚBLICA

}        Una expresión puntual del espacio público.
}        Escenario distinto del Estado, espacio meta-local (Taylor) para la formación del juicio crítico del ciudadano en torno a asuntos de interés común.
}         Desde el siglo XVIII se constituyen en espacios para la deliberación cívica y la construcción de “opinión pública”.
}        Vigilancia del poder.
}        La existencia de una esfera de opinión pública constituye un rasgo distintivo de las democracias liberales.

     ¿QUÉ ES OPINIÓN PÚBLICA?

}        Se trata de opiniones que versan sobre asuntos de interés público.
}        Son susceptibles de argumentación y crítica.
}        Son posible foco de consenso público.
}        No son la mera sumatoria de opiniones privadas.
}        Los medios de comunicación de masas son espacios que en un principio fueron concebidos desde la idea de la formación de opinión pública desde el debate y la información.

      ¿LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SON EMPRESAS O ESPACIOS DE OPINIÓN PÚBLICA?

}        Las empresas persiguen fundamentalmente fines privados.
}        Los medios se comportan hoy en primera instancia como empresas.
}        Sin embargo, es posible que una empresa dedicada a la comunicación cumpla con su misión de informar al ciudadano y difundir opiniones plurales sobre asuntos importantes.
}        Figura del “Defensor del Lector”.

        MEDIOS DE PRENSA Y DEMOCRACIA      

}        El medio tiene derecho a ejercer sus libertades en tanto empresa, el ciudadano tiene derecho a la información y a la expresión del pensamiento.
}        En ese sentido, el fenómeno del copamiento de medios por parte de una empresa plantea un conflicto entre el mercado y las exigencias de la democracia en términos de una esfera de opinión pública plural.
}        El copamiento de medios de prensa podría obstaculizar el acceso a información o la discusión de perspectivas que no convergen con la “línea política” o con los intereses de la empresa.
}        Limitar este pluralismo constituye un severo riesgo para la democracia.