
Gonzalo Gamio Gehri
Blog del profesor Gonzalo Gamio Gehri, dedicado a la filosofía práctica y a temas de justicia transicional, política democrática y Derechos Humanos. Este es un espacio dirigido a la discusión en torno a los conflictos culturales y políticos en el seno de un mundo plural y secular.

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Hace unas semanas, el filósofo español Jesús Mosterín publicó un nuevo artículo en El País sobre la tauromaquia y el sufrimiento animal, El triunfo de la compasión. Como se sabe, en
“Ambos autores insisten en el argumento inválido de que también hay otros casos de crueldad con los animales, lo que justificaría la tauromaquia. Savater nos ofrece una larga lista de maltratos a los animales, remontándose nada menos que al sufrimiento infligido por Aníbal a sus elefantes cuando los hizo atravesar los Alpes. En efecto, debieron de sufrir mucho, pero no más que los soldados, la mayoría de los cuales no lograron sobrevivir a la aventura italiana del caudillo cartaginés. Si esto fuese una justificación del maltrato animal, también lo sería del maltrato humano y de la agresión militar. Vargas Llosa pone el ejemplo de la langosta arrojada viva al agua hirviente para dar más gusto a ciertos gourmets. Esto justificaría las corridas, pues también las langostas sufren. También es cruel la obtención del foie-gras de ganso torturado, pero por eso mismo el foie-gras ya ha sido prohibido en varios Estados de EE UU y en varios países de
Los defensores de la tauromaquia con frecuencia apelan a la tradición como posible fuente de justificación de esta práctica, que describen como muy española, como una especie de celebración ritual de nuestra hispanidad. Sabemos que la invocación a la "tradición" no constituye una razón convincente para preservar costumbres que empezamos a cuestionar en virtud de buenos argumentos, y que ella por sí misma no constituye una fuente de legitimación moral[1]. El propio Aristóteles concluye en
“Se aduce que la tauromaquia forma parte de la tradición española, como si lo tradicional fuera una justificación ética, lo que obviamente no es. Todas las costumbres abominables, injustas o crueles son tradicionales allí donde se practican. Vargas Llosa siempre ha polemizado contra la corrupción y la dictadura en América Latina, pero ambas son desgraciadamente tradicionales en muchos de esos países. También ha puesto a Chile como ejemplo a seguir por los demás países sudamericanos. Pero Chile prohibió las corridas de toros hace ya dos siglos, el mismo día y por el mismo decreto que abolió la esclavitud”.
Algunas tradiciones desaparecen para bien. Por otro lado, es evidente que las tradiciones no permanecen inalterables, sino que están expuestas a la revisión crítica y al cambio social. Incluso las corridas de toros han afrontado modificaciones.
“Antes los caballos salían a la plaza de toros sin protección alguna y durante la suerte de varas casi siempre acababan destripados y con los intestinos por el suelo. Por otro lado, como los toros no querían combatir y huían, les introducían en el cuerpo banderillas de fuego (petardos que estallaban en su interior y desgarraban sus carnes), a ver si así, enloquecidos de dolor, se decidían a embestir. En 1928 al general Primo de Rivera se le ocurrió invitar a una elegante dama parisina, hermana de un ministro francés, a una corrida de toros en Aranjuez. Cuando la dama empezó a ver la sangre brotar a borbotones, los intestinos de los caballos caer a su lado y los petardos estallar dentro de los toros, casi le dio un patatús de tanta repugnancia e indignación como le produjo el espectáculo. El general, avergonzado, ordenó al día siguiente que se cambiase el reglamento taurino, suprimiendo los aspectos que más pudieran escandalizar a los extranjeros, a quienes se suponía una sensibilidad menos embotada que a los aficionados locales”.
Otro argumento recurrente indica que los toros de lidia, una vez abolida la tauromaquia, estarían condenados a la extinción. Mosterín no tarda en enfrentar este punto de vista:
Los toros pertenecen a la misma especie que las vacas lecheras, aunque no hayan sido tan modificados por selección artificial. Son herbívoros y rumiantes, especialistas en la huida, no en el combate, aunque en la corrida se los obligue a defenderse a cornadas. Los taurinos dicen que la tauromaquia es la única manera de conservar los toros "bravos". Pero hay una solución mejor: transformar las dehesas en que se crían (a veces de gran valor ecológico) en reservas naturales. Algunos añaden que, puesto que no se ha maltratado a los toros con anterioridad, hay que torturarlos atrozmente antes de morir. ¿Aceptarían estos taurinos que a ellos se les aplicase el mismo razonamiento?
En fin. Encuentro el texto de Mosterín interesante e importante, a pesar de que el tema no deja de ser controversial. Todavía muchas personas insisten en que la compasión es una emoción que sólo corresponde expresar – en el mejor de los casos - en el contacto interhumano. Asimismo, consideran que la crueldad sólo puede practicarse contra los seres humanos. No soy de esa opinión. Ya continuaremos con el tema más adelante, pues esta es una nota preliminar sobre este asunto. Las reflexiones de Mosterín, en todo caso, constituyen un buen punto de partida para examinar este problema en nuestro medio.
La imagen ha sido tomada de aquí.
[1] Como puede apreciarse, reaparece – una vez más – el conflicto entre el tradicionalismo y la “vida examinada”: el pathos de Aristófanes contra el de Sócrates.

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I
En las últimas semanas, los sectores conservadores que apoyan una eventual intervención cardenalicia sobre
“En el Perú las salas superiores están formadas por 3 jueces. Para que resuelvan un caso necesitan unanimidad, solo 3 votos conformes hacen sentencia. Antes de resolver el caso, al TC se le probó, fehacientemente, que en la sala superior se habían emitido 3 votos favorables al primer pedido de amparo de la PUCP. ¿Y qué hizo el TC con esta afirmación categórica y evidente? Disfrazó el tema diciendo que el artículo 141 de
En el Perú una sentencia de amparo favorable al demandante en segundo grado tiene calidad de cosa juzgada. El TC conoce miles de amparos al año, así que es imposible que no conozca ese dato normativo. Es decir, la PUCP ya había ganado el caso, además con la autoridad de la cosa juzgada, pero el TC ha considerado que este hecho es irrelevante (¿?).
El artículo 139,2 de
Este es un punto que los hoy súbitos e improvisados “defensores de la legalidad” no toman en consideración, a pesar de que – como argumenta Monroy – puede ser tema de una acusación constitucional.
II
No cabe duda que el frente mediático y blogosférico constituye el “otro frente” de este conflicto. Veo muy “organizados” a los enemigos de
BV 4811 E796
Camino
Escrivá de Balaguer, Josemaría, 1902-1975
2001.
Estantes - Biblioteca de teología
Es que, precisamente, si algo caracteriza a

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El día de ayer se celebró en
Eduardo Lores: Bocato di cardinale
Eduardo González: ¿Qué haría Habermas en la blogósfera?

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Hace un par de días – en el contexto de una clase para el Diplomado de Religión y Cultura de
“Desde la perspectiva liberal - o lo que tú llamas erróneamente neo-liberalismo- uno puede estar más cómodo con Cipriani que con los "caviares" dirigiendo

(COMENTARIOS SOBRE UN ARTÍCULO DE RICARDO VÁSQUEZ KUNZE)
Gonzalo Gamio Gehri
Hoy ha aparecido en Perú 21 un interesante artículo de Ricardo Vásquez Kunze sobre el caso PUCP – titulado Liberales: ¿De Saulo a Paulo? - , en el que explora el aspecto ideológico y político del problema. Se pregunta – con singular agudeza y con fina ironía – porqué quienes se autodenominan “liberales” – políticos, periodistas, activistas miembros de instituciones internacionales, etc. – festejan a viva voz el reciente y cuestionable fallo del TC en contra de
“Cualquiera diría que mañana mismo Friedman, Hayek, Von Mises y Popper van a iluminar los claustros de la universidad más importante e influyente del Perú. Cualquiera diría que la doctrina de la autonomía de la voluntad y la soberanía del individuo va a asentar sus reales en el espíritu de sus más de 15,000 estudiantes. Cualquiera diría que quien está por entrar a la universidad es Manuel González Prada y no el Opus Dei, la orden más conservadora de
Vásquez Kunze sostiene que esta pintoresca situación revela la verdadera crisis del liberalismo político criollo, si es que éste realmente existe. Muchos “liberales” se sienten cómodos al lado de quienes promueven un Estado tutelar confesional; para ellos, el “enemigo” es la socialdemocracia y la izquierda democrática – etiquetada bajo el indeterminado rótulo de “caviar”-, aunque ambas formas de pensamiento suscriben la cultura de los derechos humanos, el Estado laico y la autonomía del individuo. Es que sólo conciben las libertades económicas, y les tienen sin cuidado las libertades sociales y políticas. Por eso sospechan del uso del término “sociedad civil”, pese a su origen liberal, por eso tantos pseudoliberales le tenían tanta condescendencia a Fujimori, por eso no creen que Keiko sea una candidata “antisistema”. Por eso se suman al coro de gorgonas que celebra el fallo brindando con los reaccionarios. Como el columnista conservador Martín Santiváñez Vivanco sugirió en una mal lograda postilla, ven a
“Puedo entender el júbilo de los conservadores pero no el de los liberales. Porque esta algarabía liberal dice, en realidad, mucho de la crisis del propio pensamiento liberal en el Perú. Ya se entiende por qué los liberales nunca han calado en el ideario de las clases dirigentes, menos aún en el imaginario popular. Porque, es obvio que ideológicamente, ningún liberal podría aplaudir un triunfo conservador así como ningún conservador aplaudirá jamás un triunfo liberal. El liberalismo y el conservadurismo son como el agua y el aceite en lo que a principios rectores del mundo se refiere. Sólo ante un peligro mayor como el fascismo o el comunismo podría haber un entendimiento político, como lo hubo en
Pero obviamente ese no es el caso en
La hemiplejia conceptual (¿y moral?) de estos falsos “liberales” es notoria: creen que el escenario de la libertad y la realización humana es la economía, no la política o la ética. Cuando no razonan con la máquina registradora – o en términos de mero lobbysmo – son bastante autoritarios y cavernarios. No son genuinos liberales, son mercantilistas. El cálculo costo / beneficio está por encima de los derechos humanos, en su reductivo esquema espiritual. Les importa muy poco o nada el riesgo de que una de las universidades más importantes del Perú sea capturada por manos ultraconservadoras, y que su nivel académico descienda al abismo en virtud del control ideológico ultramontano. A muchos falsos liberales no les interesa la preservación de las libertades académicas, o que se prohíba la lectura de ciertos libros (con “etiqueta roja”) o que se impida la investigación en determinados temas. Tampoco reparan en el hecho de que hoy
“La pregunta que deberían hacerse los liberales es si sus ideales de progreso están más cerca de los así llamados “caviares” que de los conservadores y reaccionarios. Para hacerla simple: si están más cerca de la sociedad sueca que de la sociedad iraní. Creo que a cualquier liberal le gustaría vivir más en Suecia que bajo la férula de los Ayatholas y Ahmadinejad. Otro asunto es que la sociedad sueca no sea liberal. Pero para que cualquier sociedad lo sea, los liberales deben tener las cosas claras y ponerse a trabajar, hacer política, escribir libros, fundar universidades, regentar ONGs. Su incompetencia no es culpa de los “caviares” ni le pondrá remedio un triunfo ideológico conservador.”
“Salvo que ya hayan hecho su “camino de Damasco” para terminar de Saulo en Paulo. En ese caso que vayan poniendo su cabeza en el tajo. Del réquiem se encarga el Cardenal”.
Una parte de los convidados a este festín se presentan como liberales, pero no son más que fariseos, colaboradores y compañeros frecuentes de los poderosos. Ayer su corazón estuvo con Fujimori, hoy late por Alan, y mañana, quién sabe. Nunca les ha incomodado compartir la mesa y los planes con los espíritus más retrógrados, con los que - desde el Estado, la arena política u otros espacios sociales - prefirieron mirar hacia otro lado cuando las víctimas del terror o de la represión solicitaban su ayuda. Su valor inspirador no es la libertad, sino el anhelo de poder y el mero interés.
Dice a la letra:
"Lamentablemente y debido a que careció de una tradición propia a la que acudir en busca de inspiración, el fascismo en el Perú nunca levantó vuelo a pesar de contar con el apoyo de la Iglesia Católica y la capas medias.
En un Perú que se debate entre los fuegos cruzados de un capitalismo depredador y excesivamente laxo y un socialismo fracasado, cabe preguntarse si una opción de camino medio entre los dos en la que prevalezca la realidad a los principios, la razón a los sentimientos y el orden al libertinaje pueda volver a ser una opción viable para el Perú".
Este señor está abogando por la resurrección del fascismo en el Perú. De Ripley. Quizás algunos activistas virtuales peruanos de tendencia similar - blogueros tradicionalistas, "antimodernos", y a la vez promotores reaccionarios de campañitas Facebook - suspiren de emoción. Qué pintoresco ¿Se estarán reagrupando los minúsculos grupos de la versión más extravagante de la extrema derecha?
Actualización 2:
Excelente artículo de Nelson Manrique publicado en La República sobre el cuestionado fallo del Tribunal.
Actualización 3:
Interesante artículo de Antonio Zapata sobre el caso PUCP.
Agudo texto de Jorge Bruce en defensa de nuestra Alma Máter.
Rocío Silva S. examina el caso PUCP.
Martín Tanaka analiza el tema en su blog.
Actualización 4:
Un agudo post de Gustavo Faverón: Los fuji-fachos (¿Algún bloguero se siente aludido?).
Eduardo González examina sus primeros años en la PUCP.
Especial de Domingo de La República sobre la amenaza fundamentalista sobre la PUCP.
Pedro Salinas escribe Yo odié a Hans Küng en Perú 21, un polémico testimonio de cómo - cuando era formado como un conservador religioso - le enseñaron a condenar al teólogo suizo sin necesidad alguna de leer sus escritos.